Florituras y transexualidad


El alcalde de Valladolid Javier León de la Riva (PP), vuelve a abrir la bocaza. Después de las sorprendentes declaraciones sobre Leire Pajín y sus "morritos", el alcalde nos deleita esta vez con las siguientes palabras:


(Fuente: ABC.es)

Tengo una pequeña duda. No sé si esta perla que nos ha ofrecido el alcalde se debe a su preocupante fobia hacia los transexuales, a su absoluta ignorancia sexológica respecto al tema de la identidad sexual, o sencillamente se debe a su más que evidente profundo retraso mental. O una suma de las tres...

Deseando (y dudando) que exclusivamente sea debido al desconocimiento, le invito al sr. León de la Riva a leer las dos partes del siguiente artículo para que pueda descubrir que las operaciones de cambio de sexo no son ningún capricho, y mucho menos florituras.


P.D: Puede que alguien piense que lo que aquí he escrito es ofensivo y una falta de respeto. Es cierto; pido disculpas a todos los lectores, especialmente a los transexuales. Y os pido comprensión; son palabras textuales del sr. Javier que solamente he transcrito...

Aborto y sufrimiento

¿Sufre un embrión? (presumiblemente no si es abortado antes de que posea un sistema nervioso; y si hasta posee un sistema nervioso, con toda seguridad sufrirá menos que, digamos, una vaca adulta en un matadero). ¿Sufre una mujer embarazada; o su familia, si ella no tiene un aborto? Muy probablemente sí; y, en cualquier caso, debido a que el embrión carece de un sistema nervioso, ¿no debería el bien desarrollado sistema nervioso de la madre tener derecho a decidir?

(Richard Dawkins, El espejismo de Dios)


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Me encanta...


Consulta con el sexólogo

Hoy miércoles, el diario digital de información general Rioja2.com publica una interesante entrevista a un sexólogo de pacotilla. Os la recomiendo.

Para leer la entrevista, pincha AQUÍ.


El tamaño SÍ importa

Que se lo pregunten a la novia de Shaquille O'Neal...


(Artículo relacionado: ¿El tamaño importa?)


Promiscuos por naturaleza

Para ser una institución sagrada, el matrimonio funciona fatal. Más de la mitad termina en divorcio, cada vez menos parejas deciden formalizar su situación y las estadísticas muestran que los cuernos ganan a la fidelidad. “La monogamia es un instrumento económico, surgido con el descubrimiento de la agricultura en el Neolítico”, sostiene el doctor en Psicología Christopher Ryan.

En numerosas tribus de indios del Amazonas las mujeres buscan tener relaciones con varios hombres para que el bebé herede lo mejor de cada uno: el mejor cazador, el más gracioso, el más fuerte y el mejor contador de historias. Estas relaciones múltiples se prolongan durante el embarazo. Así, los bebés nacen con una madre y múltiples padres. Todos ellos son responsables de participar en la crianza de sus hijos. Los mosuo de China viven en un matriarcado donde las mujeres reciben en sus chozas a amantes diferentes cada día; la paternidad no tiene importancia para ellos.

Las excavaciones indican que en la Prehistoria los seres humanos vivían en grupos pequeños donde no existía la propiedad. Se compartía la caza, el refugio, la crianza de los hijos y también la actividad sexual. Esto maximizaba las posibilidades de supervivencia del grupo.

En el caso de los gorilas, los machos luchan entre sí hasta que uno de ellos termina expulsando a los demás y tomando posesión de un harén de varias hembras. Los vida de los bonobos, que solo se diferencian genéticamente en un 1,6% de nosotros, es una orgía constante; todos los machos copulan con todas las hembras, que no tienen celo ni presentan signos externos de ovulación, igual que en los humanos.

Ryan cita un pasaje del Kamasutra: “Nunca puede quedar saciado el fuego por muchos troncos, ni el océano por los ríos que hasta él fluyen, ni la muerte por todas las criaturas del mundo, ni una mujer de ojos brillantes por ningún número de hombres”. En general, en el sexo los hombres son más rápidos, y tras el orgasmo pierden el interés y las fuerzas. Las mujeres necesitan más tiempo para quedar satisfechas. Quizá las mujeres no necesiten más tiempo, sino más hombres.

La liberación de la mujer y las sociedades igualitarias occidentales están abriendo las puertas a otra sexualidad. Los intercambios de parejas han salido de la clandestinidad. El poliamor es ya un fenómeno social que se extiende por EEUU, Canadá y toda Europa: personas que forman parejas abiertas en las que pueden mantener relaciones sexuales con otros. O bien, tríos o cuartetos que funcionan como unidades familiares, compartiendo su cama, sus vidas y sus hijos.

(Fuente: Quo.es)