¿Pera o mandarina?

Como ahora ando con tiempo, y todavía está "naciendo" mi blog, estoy con ganas de escribir, así que voy a aprovechar, que ya vendrán épocas de sequía.
Un profesor de educación sexual nos explicaba en clase que hay un truco muy sencillo para no sufrir con las rupturas y con los efectos negativos de las relaciones de pareja en general. Él explicaba que hay dos formas de vivir las relaciones de pareja: las relaciones "pera" y las "mandarina", y que si tu relación era "mandarina", sufrirías muy poquito ante una posible crisis o ruptura de tu relación. Ahí va la explicación:
- La fruta simboliza la vida de una persona, y como bien sabemos nuestra relación es una parte de ella. Si mi relación de pareja es "pera", cuando mi estabilidad "parejil" se tambalee, deteriore, e incluso se acabe, esto afectará al resto de la "fruta", vamos, que mi vida se verá gravemente afectada, llegando a sufrir profundas depresiones y, dependiendo de la persona, teniendo graves efectos irreversibles en mi vida.
- Si mi relación de pareja es "mandarina", cada gajo simboliza un "apartado" de mi vida: amigos, familia, trabajo, hobbies, pareja... Así, mi relación de pareja será sólo un "gajo", independiente, sin que influya al resto de los gajos que componen la fruta, y en este caso, mi vida. Cuando el gajo se vea afectado, se deteriore, e incluso falte, el resto de los gajos estarán intactos. Siempre sufriré por la falta de unos de los gajos, pero la fruta no se descompondrá, faltará un gajo pero la mayor parte seguirá intacta.
Esto, que parece sencillo, hay que trabajarlo mucho; hay que estar muy convencido de ello y no dejarse llevar por las pautas tradicionales de relación, en donde parece inevitable ir perdiendo "gajos" en tu vida a favor de una relación absorvente y que excluye muchas de las cosas que antes de iniciar la relación eran enriquecedoras para los miembros.
Por todo esto, un grito a favor de las mandarinas. ¡PERAS NO, MANDARINAS SÍ!

4 comentarios:

Anónimo dijo...

A mí me gustaría encontrar un gajo para completar mi mandarina. Un beso;leire

PD: Interesante reflexión y Bonito blog, lo visitaré a menudo

chaouen dijo...

Estoy contigo "brodel". Vivan las mandarinas!
Gracias por ser siempre uno de mis gajos.
Te kiero!

jimena dijo...

yo añadiría una pequeña cosita, a lo de la mandarina, y es que para poder "parcelizar" (palabro...), primero es necesario tener un cierto equilibrio, especialmente en cuanto a lo emocional se refiere. es muy fácil autoengañarse, incluso inconscientemente, en situaciones adversas o cuando estamos bajo estrés (lo cual no es demasiado infrecuente estos días...).
hay que tener capacidad de ver objetivamente, y así poder separar los tantos. de esta manera, no seguiremos en una relación que quizás no nos convence, cuando en realidad lo único que nos une es una *necesidad* (no estar sol@ por ejemplo) y no amor por la persona. siguiendo con el ejemplo, si uno se dá cuenta que está con esa persona simplemente por el sentimiento de soledad, puede decidir no seguir engañándose y engañando (involuntariamente) a la otra persona, y frenar las cosas a tiempo antes de que se pongan feas, enfocándolas de manera realista; porque todo lo que hace aguas, se acaba hundiendo.

pero bueno, para llegar a eso, es muy difícil, mucho trabajo, como se menciona... mucho conocimiento de uno mismo, y aún así, capacidad de abstraerse de sí mismo. y aún así, con el diagrama de flujo totalmente resuelto, sigue siendo un dilema. las emociones, por más fármacos, amigos, parejas, psicólogos y sexólogos ;), etc., son... incontrolables, impredecibles, sorprendentes y ¡ay! tan puñeteras a veces ;D

Vanlat dijo...

QUé curiosos mi profesor de sexología usaba exacatemente la misma metafora