Paseando a mi ritmo.

- ¿Vamos a dar un paseo?

- Venga hecho, pero vamos corriendo, q yo paseo así, vale?
- No hombre, vamos despacito, dando un paseo...
- No tía, que despacio es aburrido... corriendo es más divertido.
- No no, yo si voy a dar un paseo es para ir despacito, que es como me gusta.
- Bueno, lleguemos a un acuerdo: vamos haciendo footing, vale?
- Que no hombre, que yo paseo andando, sin correr...
- Joe tía, footing es un término medio, ni para ti ni para mí...

Parece evidente que cuando vamos a dar un paseo, hay que ir al ritmo q marca el q va más lento, al ritmo "menos exigente", y si no quieres ir a ese ritmo, pues te vas solo. En las relaciones de pareja hay muchas situciones similares, q a veces creemos que lo más adecuado es el término medio, pero no tiene porqué ser así.

Ejemplo 1: Prácticas erótico-sexuales. Yo quiero hacer orgías salvajes todas las semanas, pero tu no quieres hacer nada, ni siquiera coito ni sexo oral. ¿Solución? Algo intermedio; sexo oral y coito en pareja fijo, y un trío por lo menos cada 3-4 meses. Y si a ti no te apetece pues te aguantas, que yo también me quedo sin hacer orgías. Es q no hay nada como llegar a acuerdos en pareja...

Ejemplo 2: Compromiso. Yo quiero casarme contigo el mes que viene y tener hijos en menos de un año, y tú sólo quieres que estemos enrollados. ¿Solución? Pues de nuevo algo intermedio; hacemos público que somos novios y vamos planificando la boda para casarnos en dos años como mucho. Lo de los hijos ya lo hablaremos...

Insisto que en muchas situaciones de pareja hay que ir al ritmo del más lento, o mejor dicho al ritmo "menos exigente", y si no te gusta ese ritmo, pues te vas tú solito. Vamos, que en el "ejemplo 1" ella es muy libre de no querer hacer nada, y no tiene porqué llegar a ningún acuerdo con él. En el "ejemplo 2" él está en su pleno derecho a no querer comprometerse más, y tampoco tiene porqué acordar nada. Y, por ejemplo, ¿en el tiempo q se invierte en la relación? ¿Cuanto tiempo hay que pasar juntos o cuántas cosas debemos hacer juntos, si no estamos de acuerdo? ¿Hay que ir al ritmo "menos exigente", o hay que llegar a acuerdos? ¿No es una situación similar a las anteriores? Para pensar...


Sexo anal

Bueno, por petición popular, me voy a meter de lleno en el mundo del erotismo-sexo, y por petición particular, voy a hablar del sexo anal. Vamos a dividir el post en cinco partes: dificultades comunes, penetración anal a un hombre, penetración anal a una mujer, otras prácticas anales y recomendaciones generales. Vamos allá:

Dificultades comunes:

1.- El ano está fisiológicamente preparado para expulsar heces, y es para lo que lo hemos utilizado y lo utilizaremos toda la vida, por lo que el sentir que "entra algo" en lugar de "salir" puede resultar desagradable las primeras veces. Si se disfruta con dicha práctica y se sigue practicando, con el tiempo desaparace esta sensación.
2.- El ano es un conducto más pequeño que la boca o la vagina, no es flexible como la vagina y no tiene lubricación natural, por lo que puede resultar bastante más dificil el introducir algo en él.
3.- Un porcentaje alto de personas tienen hemorroides (externas y/o internas), lo que dificulta o imposibilita la penetración anal.

Penetración anal a un hombre: A través del ano del hombre se puede llegar a estimular el llamado "punto G masculino", que hace referencia a la zona prostática; zona con infinidad de terminaciones nerviosas y extremadamente placentera si se estimula correctamente. La única forma de acceder a esta zona es a través del ano, algo que no muchos hombres están dispuestos a probar. Y si es tan estimulante, ¿por qué tantos hombres rechazan el sexo anal? Por los enormes prejuicios hacia la homosexualidad que tienen interiorizados. Por un lado hay que ir superando esos prejuicios que una sociedad homófoba nos ha inculcado, y por otro lado saber que no tiene absolutamente nada que ver las prácticas anales con la homosexualidad. Lo que determina tu orientación es hacia que sexo sientes deseo erótico (hombres o mujeres), nunca el tipo de prácticas eróticas con las que disfrutas. Vamos, que tu novia juegue con tu ano no tiene nada que ver con que te puedan gustar los hombres; simplemente estáis aprovechando una parte de tu cuerpo que te puede proporcionar mucho placer y que enriquece vuestra vida erótica.

Penetración anal a una mujer: Aunque la mujer no tiene "zona prostática" para estimular, muchas mujeres aseguran disfrutar mucho y tener orgasmos muy placenteros a través del sexo anal, otras en cambio nunca lo practican porque les resulta extremadamente doloroso. Teniendo en cuenta las dificultades expuestas al principio del post, sólo puedo decir que debes hacer solo lo que realmente desees, nunca hacerlo por satisfacer a tu pareja, y que nadie puede decirte si te va a gustar o no; sólo el probarlo puede darte la respuesta.

Otras prácticas anales:
1.- Estimular la zona anal sin llegar a introducir nada. Muy recomendable para ambos sexos; no tiene inconvenientes y suele ser muy placentero.
2.- "Beso negro" (lamer el ano): No muy recomendable salvo que se haga una limpieza exahustiva con una "pera de limpieza rectal". Suele ser muy placentero, pero el ano alberga restos de heces con numerosas bacterias capaces de provocar numerosas infecciones y enfermedades. Las peras de limpieza rectal se compran en farmacia y lo limpian completamente, aunque es un poco aparatoso.

Recomendaciones generales:
1.- Siempre que se decida practicar el sexo anal (al igual que con el resto de prácticas), debe ser porque ambos están completamente convencidos de realizarlo, y que ambos sienten un auténtico deseo erótico por hacerlo. Y si no gusta, se cambia inmediatamente de práctica a otra placentera para ambos y listo.
2.- Como el ano no tiene lubricación natural, es muy importante utilizar mucho lubricante; se puede comprar en cualquier farmacia, muchos hipermercados, sex-shops... La saliva es una buena alternativa si no se dispone de un lubricante a mano.
3.- La penetración anal siempre debe ser progresiva, nunca brusca; se empieza estimulando el ano sin introducir nada, se sigue introduciendo un dedo lenta y suavemente... hasta finalmente introducir el pene o un dildo (dildo: ver foto ->).
4.- Es recomendable una buena limpieza tanto antes como después de las prácticas anales.
5.- Nunca pasar del coito anal al coito vaginal, pueden pasarse bacterias que provoquen una infección vaginal "de caballo". Cambiarse el condón o limpiarse escrupulosamente en caso de no utilizar preservativo.

Ah, y para acabar decir que se aceptan sugerencias. ¿De qué quieres que hable en los próximos posts? Cuando se te ocurra algo, ponlo en los comments!

Te lo digo a la cara...

Hoy me han dicho que hace tiempo que no escribo sobre la pareja, y casi nunca sobre sexualidad y erotismo, así que me he propuesto cambiar un poco el hilo conductor de los posts e intentar escribir un poquito más sobre sexo. Aún así este post voy a dedicarlo a cerrar el tema de la empatía y la asertividad, y a partir del próximo prometo escribir posts más morbosos... ;-)


Después de hablar sobre dos de los elementos más importantes para la convivencia pacífica y enriquecedora, la empatía y la asertividad, la gente se puede preguntar, ¿y por qué no somos ni asertivos ni empáticos? Aunque esta afirmación no es del todo cierta (sí que lo somos en mayor o menor medida), sí es verdad que la gente en general podría cultivar más la asertividad y la empatía, y no parece que haya una gran voluntad por mejorar estas habilidades. Pero, ¿por qué? Entre otras causas, hablaré de una de las más importantes.

Hoy en día no hay nada que tenga más poder que los medios de comunicación, influyendo y moldeando nuestras vidas en general y nuestras formas de actuar en particular. Los medios se han empeñado en ponernos programas basura en donde la asertividad y la empatía brillan por su ausencia, con lo que vamos interiorizando que las formas de relacionarse agresivas son las "normales". Hablemos de casos concretos:
- Gran Hermano: Programa basura por excelencia. Cada año meten a gente más descerebrada, que no tienen ninguna capacidad para la convivencia. Resultado: todos acaban poniéndose a parir y tirándose los trastos a la cabeza. "Yo por lo menos digo las cosas a la cara"... Joder, ¿no será mejor que te las calles? Cuando la cagamos, casi siempre es por lo que decimos y no por lo que nos callamos. (Silvi)
- Debates: Normalmente cargan el plató de gente muy emocional, que hablan muy alto y escuchan muy poco. Un debate de gente que hable con asertividad y que tenga empatía es un debate aburrido; mola más que se chillen, insulten...
- Políticos: Agresores por excelencia. ¿Quién ha visto alguna vez un político asertivo? Se dedican a destruir, y lo peor de todo, nos quieren vender que quieren hacer una oposición "constructiva". Cuéntame otro Mariano...

A partir de ahora puedes ponerte delante de la tele y engullir de forma pasiva el bombardeo de información que te lanzan, o verla con capacidad y voluntad crítica cuestionando los contenidos, los personajes (y no personas), las formas... Y que conste que no critico a la gente que ve programas basura; pueden ser útiles para entreternos y, porqué no, para ver como NO hay actuar...


¡Una de empatía!

Palabra extraña, ¿verdad? La empatía, según la Real Academia Española, es la identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro. Me gusta más la del diccionario VOX, aunque tampoco sea del todo acertada: Participación afectiva de una persona en una realidad ajena a ella, generalmente en los sentimientos de otra persona. Me quedo con la explicación más popular y cotidiana: Ponerse en el lugar del otro. ¿Pero es esto tan sencillo como parece?

- Es que no lo entiendo... mira que me pongo en su lugar, pero no sé como ha podido hacer algo así...
- Yo si fuese él, nunca hubiese tomado esa decisión.
- Me pongo en su lugar y sigo sin comprender por qué lo ha hecho.
Este tipo de expresiones se oyen constantemente cuando hablamos, valoramos y juzgamos las conductas, actitudes y decisiones de los demás. Estamos acostumbrados a añadir sin ningun reparo coletillas del tipo "sí me pongo en su lugar" o "claro que tengo empatía", sin ser realmente conscientes si estamos teniendo empatía de verdad.

Ser empático es realmente difícil. No es tan sencillo como "ponerse en el lugar del otro", ya que cuando intentamos hacer esto, lo que hacemos realmente es lo siguiente: YO, con todos mis deseos, prejuicios, valores, motivaciones, recursos, habilidades... me pongo en el lugar del otro, una situación que es completamente ajena a mí. Es imposible ponerse por completo en el lugar del OTRO; con sus deseos, prejuicios, valores, motivaciones...

Entonces, ¿no es posible tener empatía? Yo diría que lo que no es posible es tener una empatía absoluta, pero podemos hacer un esfuerzo para intentar comprender qué y cómo otra persona puede estar sintiendo en un momento concreto. Para ello hay que intentar "visualizar" y comprender todo lo que una persona tiene dentro de sí misma, e intentar sentirlo como propio. Tenemos que ser conscientes de todo lo que ha podido vivir una persona para llegar a sentir como siente, a actuar como actua, a pensar como piensa...

Cuando valoremos negativamente lo que alguien ha dicho o ha hecho, deberíamos hacer un gran esfuerzo y no valorar solamente el resultado de su conducta, sino reflexionar en las causas y motivaciones que hay detrás. Debemos intentar adentrarnos en la mente del otro y pensar qué hubiesemos hecho nosotros si hubiesemos estado en su lugar, pero con sus mismos prejuicios, valores, habilidades, ideas... Y no os olvidéis los tres ingredientes mágicos para esta difícil receta: Comunicación, comunicación y comunicación.

Siempre felices

Todo lo que nos rodea nos exije con insistencia que debemos ser felices (además de jóvenes, guapas/os, emprendedores...). En los anuncios de la tele todos están felices, las revistas siempre sale gente sonriendo, cuando saludas es de buena educación sonreir, si tienes un trabajo de cara al público tienes que estar siempre de buen humor, con tu pareja tienes que ser siempre alegre y entretenido ("yo busco un chico que me haga reir"... ¡odiosa frase!), etc. La felicidad es uno de los muchos sentimientos que todo ser humano es capaz de sentir, un sentimiento agradable y reconfortante. Pero ¿qué sucede con el resto de sentimientos? ¿Qué sería de nuestra vida si en todo momento fuésemos felices?

Cuando estamos viviendo un momento de felicidad, es una sensación que nos resulta tan agradable porque sabemos lo que es no vivirla. No es posible estar "siempre feliz", ya que el ser humano está programado para insensibilizarse ante el mismo estímulo. Vamos, que si a ti te toca la quiniela, puede que vivas un momento (o una etapa) de gran felicidad, pero Bill Gates por ejemplo, que cobra al mes bastante más de lo que tú ganarías con tu quiniela, no salta de alegría cada vez que ve un ingreso multimillonario, simplemente porque ya está acostumbrado (insensibilizado). El somalí que consigue hacerse con un saco de arroz vivirá momentos felicísimos mientras lo come, probablemente sienta una felicidad mucho más intensa que la que tú ahora mismo estás sintiendo mientras lees este blog desde tu ordenador, con la nevera rebosante de deliciosa comida.

Por ello, es necesario que a veces estemos tristes. La tristeza, al igual que la felicidad, es un sentimiento que todo ser humano es capaz de sentir, y estamos preparados genéticamente para sentirlo en infinidad de ocasiones a lo largo de nuestra vida. El estar tristes es algo necesario, y debemos asumirlo y vivirlo cuando nos suceda. Por suerte, el tiempo y los apoyos adecuados nos suelen ayudar a superar nuestra tristeza pasajera, y volver a vivir los momentos felices que tanto deseamos. Momentos de tristeza, necesidad, esfuerzo, desilusión... nos ayudarán a disfrutar y sentir con mucha mayor intensidad los buenos momentos de la vida.

Egoístas

Sin duda la mejor profesora que he tenido durante toda mi etapa de estudiante (besarkada bero bat, Miren!) me enseño algo que puede parecer surrealista; me enseño a ser un poco egoísta. Sí, parece increíble, pero así fue. Ella nos decía que si no aprendes a quererte a ti mismo, nunca vas a aprender a querer a otra persona y, lo que es más importante, que si no sabes preocuparte por ti mismo, nunca vas a saber preocuparte por los demás.

Hay mucha gente que es demasiado desprendida, y no sabe decir "no" cuando no le apetece hacer, dejar, dar... algo. Esto no los convierte en mejores personas, todo lo contrario. Hay que saber decir "NO", y si no se sabe, hay que aprender.
En el otro extremo están las personas que hacen mal uso del egoísmo. No es malo hacer algo para obtener un beneficio, pero si estás perjudicando a otras personas deberás reflexionar si lo que estás haciendo es honrado y si estás "jugando limpio". Ejemplos:
- En un partido de tenis, uno intenta dar los mejores golpes a la pelota para que al otro le cueste mucho llegar y así hacerle perder. Aquí el "egoísmo" del tenista es lógico, respetable y honesto.
- A dos chicas les gusta el mismo chico: Creo que es positivo que se genere una "lucha" limpia, elegante y "deportiva", y por que no llamarla "egoísta", en donde cada una hará su "campaña" para intentar conseguir al chico. No soy defensor del "debes dejarle, me gustaba a mí antes"; ni que los hombres (o las mujeres) fuésemos pantalones en rebajas...
- Un chico quiere conseguir estar con una chica, pero ella no quiere: Él tendrá derecho a hacer su campaña "egoísta", siempre en los términos que ella se lo permita. Mucho cuidado con no vulnerar las libertades, derechos y deseos de ella; el hacerla daño para intentar obtener tú un beneficio es un egoísmo repudiable. En estos casos es muy típico uno de los más malignos y dañinos recursos "egoístas": el chantaje emocional. Pero de esto ya hablaremos otro día...


"El enamoramiento es un estado de miseria mental en que la vida de nuestra conciencia se estrecha, empobrece y paraliza"
(José Ortega y Gasset)