Siempre felices

Todo lo que nos rodea nos exije con insistencia que debemos ser felices (además de jóvenes, guapas/os, emprendedores...). En los anuncios de la tele todos están felices, las revistas siempre sale gente sonriendo, cuando saludas es de buena educación sonreir, si tienes un trabajo de cara al público tienes que estar siempre de buen humor, con tu pareja tienes que ser siempre alegre y entretenido ("yo busco un chico que me haga reir"... ¡odiosa frase!), etc. La felicidad es uno de los muchos sentimientos que todo ser humano es capaz de sentir, un sentimiento agradable y reconfortante. Pero ¿qué sucede con el resto de sentimientos? ¿Qué sería de nuestra vida si en todo momento fuésemos felices?

Cuando estamos viviendo un momento de felicidad, es una sensación que nos resulta tan agradable porque sabemos lo que es no vivirla. No es posible estar "siempre feliz", ya que el ser humano está programado para insensibilizarse ante el mismo estímulo. Vamos, que si a ti te toca la quiniela, puede que vivas un momento (o una etapa) de gran felicidad, pero Bill Gates por ejemplo, que cobra al mes bastante más de lo que tú ganarías con tu quiniela, no salta de alegría cada vez que ve un ingreso multimillonario, simplemente porque ya está acostumbrado (insensibilizado). El somalí que consigue hacerse con un saco de arroz vivirá momentos felicísimos mientras lo come, probablemente sienta una felicidad mucho más intensa que la que tú ahora mismo estás sintiendo mientras lees este blog desde tu ordenador, con la nevera rebosante de deliciosa comida.

Por ello, es necesario que a veces estemos tristes. La tristeza, al igual que la felicidad, es un sentimiento que todo ser humano es capaz de sentir, y estamos preparados genéticamente para sentirlo en infinidad de ocasiones a lo largo de nuestra vida. El estar tristes es algo necesario, y debemos asumirlo y vivirlo cuando nos suceda. Por suerte, el tiempo y los apoyos adecuados nos suelen ayudar a superar nuestra tristeza pasajera, y volver a vivir los momentos felices que tanto deseamos. Momentos de tristeza, necesidad, esfuerzo, desilusión... nos ayudarán a disfrutar y sentir con mucha mayor intensidad los buenos momentos de la vida.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

No esta mal, nada mal, muy bien escrito. Que pena que halla veces en que la felicidad de algunos es debida a la lástima de otras personas que estan tristes por que no quieren cambiar su felicidad por el corazon tan grande que tienen. es tan triste no ser feliz...pero que feliz te sientes por esa tristeza, nose explicarlo bien... pero es bonito que halla felicidad y tristeza sino ninguna de ellas tendría ese valor que tiene.
-ñ-

Anónimo dijo...

QUE DECIRTE??? ERES EL PUTO AMO

Anónimo dijo...

No conoceriamos lo que es la luz, sin haber apreciado antes en la oscuridad
besitos

chaouen dijo...

Está claro que la felicidad no es mas que un simple estado de ánimo. Siempre pasajero. Hoy estoy triste, mañana contenta... por ejemplo, yo, puedo cambiar de estado de ánimo radicalmente en el mismo día un montón de veces. Puedo pasar del llanto a la risa con una facilidad increible. Está muy bien eso de buscar la felicidad, pero hay que pensar que aunque la encuentres, la volveras a perder SIEMPRE! solo es cuestión de tiempo.Pero no pasa nada, es algo que hay que asumir. De todas formas sería un poco coñazo estar siempre supermegafeliz no? de vez en cuando sentir otro tipo de cosas tampoco está mal.
Un abrazote gordo goooordo, de esos de sentir :-********

Anónimo dijo...

Eso espero...