Desnudos y anormales


(...)
El problema no lo tiene la persona que se desnuda. Todos nos desnudamos como mínimo una vez al día. El problema está en la mirada del que se sorprende, que ofendido ante el cuerpo desnudo proyecta su angustia en el que lo exhibe. Así es como la persona considerada rara y digna de estudio periodístico es el desnudo y no el espectador sorprendido. El debate no se centra en el espectador o periodista que juzga anormal que una persona se quite la ropa, sino en la idoneidad del desnudo y en el hábito del que lo practica. Esta incapacidad de mirarse a uno mismo y darse cuenta de que el problema está en la mirada y no en el acto, es uno de los síntomas del giro conservador de nuestro pensamiento.

La moral conservadora siempre estuvo preocupada por cohesionar al grupo a partir de lo considerado normal. El conservador aborrece lo heterogéneo y se esfuerza por establecer un canon de normalidad que colisiona con la preciosa variedad de formas que nuestra especie es capaz de generar. El ser humano, imitando a la naturaleza, no deja de inventar formas de expresarse, de organizarse socialmente, de entenderse sexualmente, de construirse identitariamente, y en esa creatividad se realiza. ¿Por qué enfrentar este deseo de libertad a una abstracción tan restrictiva como la normalidad? Considerar que algo es anormal parte de la presunción de la propia normalidad pero ¿son normales nuestras vidas? ¿Es normal ser varón, heterosexual y patriota? ¿Es normal mirar desconfiado al que se desnuda o a la que se prostituye tras el campo del Barça?

Hace 2500 años el precepto de Delfos invitaba a los griegos a conocerse a sí mismos. Ya entonces Sócrates mientras paseaba comentaba a Fedro, “en lugar de intentar explicar [lo extraño], yo me observo a mí mismo”. En estos tiempos en los que los anormales son siempre los demás, sean actores, terroristas, maricas, putas, enfermos, delincuentes o moros, recordar el precepto de Delfos allanaría el camino. (...)

Roger Bernat, 16/02/2007

5 comentarios:

El aludidor dijo...

Me aburro. "Te beso"...listilla

Amaranta dijo...

Entonces coincides conmigo que tiene todo la pinta de ser ella??? jajajja...la carrera terminada dice que tiene la jodía ya quisiera ella, además coincidirá conmigo que aprobar el acceso no le certifica que terminará la carrera, las marujas tienen eso que se aburren y cinco años de carrera es mucho compromiso y mucho trabajo...pero mira si la termina y al final se aclara cuando tiene que poner echo sin h y hecho con h, será todo un milagro. Pues eso que te beso.

Sexólogo por ahí me critican que me mire el ombligo menos mal que Sócrates coincide conmigo en que es el único ombligo que debo mirar.

ainho dijo...

Rubia, te han pillao tia. Asúmelo, conoces a Amaranta.
Me la presentas???

jimena dijo...

estos temas tan "trascendentales" me sugieren muchos caminos, pero me pierdo en la diversidad y cantidad de los mismos... ¡ya llegará el día de los blogs de voz! (es que escribir me gusta, pero no lo mismo que decirlo).

solamente diré que... ¡VIVAN LOS "FREAKS"! (los que no necesariamente "plantan cara" a nadie, porque no es rebeldía; es autenticidad de vivir bajo la propia pasión y sentir, siempre respetando la integridad de los demás... pero no por ello soportar consecuencias físicas o legales de las estrecheces mentales de nadie a quien uno ni siquiera se ha dirigido, ni afecta en nada, más que en las preconcebidas y enfermas ideas de aquellos terceros).
entra muuuchas otras cuestiones...

lady_helena dijo...

hola:
aqui hablas del "problema del que mira" sin hacer referencia a la libertad del que mira a no tener que ver en espacios publicos aquelo que no desea contemplar.
no es que este en contra de la libertad de los que quieren desnudarse ni ponga en tela de juicio la normalidad de dicho acto, sino que quiero resaltar las verdades del siguiente dicho:
"tu libertad acaba donde empieza la de los demas"
es decir, en tus espacios privados puedes hacer lo que quieras, dentro de los limites de la legalidad, tanto social como moral personal, sin que los de esta ultima rebasen los de la primera, y siempre teniendo como maximo principio la proteccion y correcta educacion de los menores, sin inculcarles una unica idea, y dejandoles crecer en libertad para que puedan, con el paso del tiempo, que es el que da claridad a las ideas, elegir su propio camino.