Gestionando deseos (1)

Los deseos es algo completamente incontrolable; sentimos diferentes deseos por algo o alguien y no podemos evitar sentirlos, por mucho que nos lo propongamos. Lo que sí podemos controlar son nuestras conductas, nuestras acciones, nuestra forma de actuar en relación a dichos deseos. Un par de ejemplos:

1.- Muchas madres (por no decir todas) en numerosas ocasiones sienten verdaderos deseos de dar una bofetada a su hijo. Estas madres no pueden controlar el sentir o no dicho deseo (si pudiesen seguro que la mayoría harían lo posible por no sentirlo), pero lo que sí pueden controlar es el darle la bofetada o no dársela.

2.- Ahora que llega el verano, muchos nos cortaremos en satisfacer nuestro deseo de comer chocolate. Por mucho que nos empeñemos en no desear comerlo, no habrá nada que hacer. Pero con un poco de fuerza de voluntad conseguiremos controlar nuestra conducta, y podremos evitar comer la dulce tentación. ¿Dejar de desearlo? Imposible...

Tenemos que tener cuidado y nunca condenar los deseos que podamos sentir. El sentir deseos es algo bueno, algo que enriquece nuestra calidad vida, algo beneficioso y cultivable. El desear es bueno SIEMPRE, y no tenemos porqué dejar de desear nada.

En cambio sí que hay muchas conductas que podemos catalogar como "malas". Algunos deseos mal gestionados pueden llevarnos a actuar de cierta manera que no sea bueno para nosotros, o que no sea bueno para los demás. El no aceptar ciertos deseos, el no entenderlos o el no canalizarlos correctamente puede provocar una conducta realmente negativa.

DEBEMOS APRENDER A GESTIONAR NUESTROS DESEOS, no a cambiarlos o a eliminarlos. Nadie es mejor o peor persona por los deseos que siente, en cambio nuestras conductas sí que dicen mucho de nosotros.

Todo lo que he escrito es importantísimo cuando lo aplicamos al mundo del sexo y el erotismo. ¿Os imagináis por dónde voy? El próximo día más y mejor...

[Continúa en el post Gestionando deseos (2)]

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que me lo imagino, y el tema es muy interesante, y dará que hablar... No nos hagas esperar mucho!

Anónimo dijo...

¿No hablarás de la infidelidad, tu tema estrella??. Porque tanta defensa tanta defensa y ahora resulta que podemos controlar nuestros deseos, que esos deseos normales y sanos de ser infiel, o más bien que ser infiel, el deseo se refiere al simple hecho carnal de tener relaciones sexuales con otra persona que no es tu pareja, ahora resulta que es igual de sano decidir si nos dejamos llevar por ese deseo o no. Pues sí estoy de acuerdo contigo, creo que es muy sano decidir por qué deseos nos dejamos llevar y por cuáles no. Es tu decisión, ser infiel no es algo irremediable, no es algo a lo que estamos abocados, es algo que podemos elegir conscientemente, serlo o no serlo. Y eso es la madurez, sopesar las consecuencias de tus decisiones.

SEXOLOGO dijo...

Un par de cosas Anónimo:

- "...ahora resulta que podemos controlar nuestros deseos". Vuelve a leer la primera frase del post, por favor. Son las conductas las que podemos controlar, no los deseos.

- "ahora resulta que es igual de sano decidir si nos dejamos llevar por ese deseo o no". Yo no he dicho eso, todo lo contrario. Lo que es igual de sano es sentir un deseo u otro, pero no el dejarse llevar o no. ¿Cómo va a ser igual de "sano" el dar una bofetada a tu hijo cada vez q sientas el deseo, y el no hacerlo?

- "ser infiel no es algo a lo que estamos abocados, es algo que podemos elegir conscientemente". Estoy totalmente de acuerdo contigo. ¿Alguna vez he dicho yo lo contrario? ¿Dónde?

Anónimo dijo...

Te has coronado, anómimo. Debes ejercitarte más en la lectura comprensiva y menos en jugar al teléfono escacharrado, que ya sabemos como acaba siempre...