Necesidades primarias (2)

Como ya expliqué en el post Necesidades primarias (1), las necesidades básicas de hombres y mujeres son diferentes. El post Para caballeros y princesas desveló que las necesidades primarias de los hombres eran principalmente la confianza y la admiración, y el no satisfacer esas necesidades bloqueará la capacidad receptiva del hombre.
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Las mujeres, generalizando y salvando las excepciones, suelen tener otras necesidades primarias, que son el cariño y la comprensión. Los hombres no suelen satisfacer correctamente estas necesidades, provocando de esta forma discusiones y conflictos muy poco enriquecedores y bastante destructivos.
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Para las mujeres es muy importante la comunicación, y por ello sienten la necesidad de expresar y trasmitir sus sentimientos. Cuando estos sentimientos son positivos no suele haber problema, pero cuando se trata de sentimientos negativos provocados por algún problema, conflicto o dificultad, el hombre es cuando se pone manos a la obra y se propone dar solución a todos los problemas, haciendo justamente lo contrario.
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La mujer no espera que nadie le arregle sus problemas. La mujer quiere una persona que la escuche, la comprenda, le muestre su cariño incondicional. En definitiva, necesita CARIÑO y COMPRENSIÓN. Los hombres en cambio actúan en relación a sus propios valores y necesidades, y acaban ofreciendo soluciones evidentes a problemas supuestamente absurdos.
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Un ejemplo: Maria llega a casa tras un duro día de trabajo. Su jefe le ha machacado en la oficina, sobrecargándole de tareas y exigiéndole demasiadas cosas.
- Hola Jose. Estoy destrozada, vaya día he tenido en el trabajo...
- ¿Sí? ¿Qué ha pasado?
- Mi jefe, que es un gilipollas; me ha cargado con un montón de trabajo que no soy capaz de llevar al día.
- ¿Y eso te preocupa? ¡Que le den por el culo a tu jefe!
- Sí hombre, te recuerdo que es mi jefe...
- Sí, es tu jefe, pero tú no eres su esclava. Si te manda demasiado trabajo, no lo hagas y punto.
- Qué fácil lo ves, que no lo haga... Si no lo hago me echa a la calle.
- ¡Pues que te eche! Para la mierda de trabajo que tienes... Si te echa, buscamos otro trabajo y punto, que tú vales mucho.
- Oye perdona, mi trabajo no es ninguna mierda... Además, yo no quiero buscar otro trabajo.
- Joder, no te entiendo, ¿no vienes jodida por tu trabajo? Y ahora me vienes con que tu trabajo no es ninguna mierda...
- Mira tío, paso; contigo no hay quien hable.
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En este ejemplo, Jose pretende dar solución a los problemas de Maria ("buscamos otro trabajo"), además de mostrarle admiración ("tú vales mucho") y relativizar el problema ("¿y eso te preocupa?"). María en cambio sólo necesita alguien que la escuche, la comprenda y le muestre su cariño incondicional. Las palabras de Jose son para ella una muestra clara de incomprensión y frialdad.
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Si antes de nada satisfacemos las necesidades primarias de la mujer, podremos profundizar en otros temas, como puede ser la búsqueda compartida de situaciones más agradables y satisfactorias. Si ignoramos sus necesidades primarias, todas nuestras buenas intenciones serán en vano..

3 comentarios:

Jimena dijo...

Joder, agradecida me siento de no conocer a ese "gran porcentaje" de hombres que se comportan así con las mujeres... ¿de verdad que es así? :O O quizás las cosas mucho han cambiado, no sé...

Anónima dijo...

Jajajaja, yo siempre lo digo. Cuando rezo, nunca lo hago a la Virgen, siempre a San José, porque cuando rezo lo que quiero son milagros (soluciones) y no que me digan "qué putada, querida" que para eso tengo a mis amigas.

;);););)

Muy bueno el post

Anónimo dijo...

jajajaja

muchas gracias.
La verdad es que me he sentido "algo" retratada con el post.

A partir de ahora, cuando vez que va a empezar una discusión, contaré hasta tres y le diré "cariño mio, no me resuelvas la papeleta, simplemente me apetece quejarme. Tu haz como que me escuchas (sin que se note que no lo estás haciendo) y yo seré feliz. Te quiero".

Y no hablo en broma. Me he sentido realmente reflejada y pienso que tienes mucha razón.