Tiempo-fuera

Recordaréis que unos posts atrás expliqué con detenimiento ciertas pautas y consejos para reducir la agresividad en las discusiones de pareja y convertirlas así en situaciones enriquecedoras y productivas (pincha AQUÍ). Hoy voy a hablar de una técnica para la gente que le cuesta mucho controlar sus emociones y que actúa de forma demasiado impulsiva en los conflictos conyugales que se le presentan a lo largo de su relación; la técnica del "tiempo-fuera".

El "tiempo-fuera" es un recurso similar al "tiempo-muerto" de deportes cómo el baloncesto o el fútbol sala. En estos deportes, cuando uno de los equipos pide "tiempo-muerto", los equipos se dan una "tregua" para reorganizarse y aclarar sus ideas, y así afrontar con mayor efectividad y claridad el resto del partido. Durante ese tiempo el enfrentamiento se detiene, y ninguno de los dos equipos puede encestar, marcar goles, hacer faltas, y mucho menos ir donde el otro equipo a "curiosear" sus tácticas e intenciones.

El "tiempo-fuera" funciona prácticamente igual que el "tiempo-muerto". Cuando una pareja está inmersa en una discusión, y uno (o ambos) de los miembros percibe que la discusión no está siendo productiva o considera que no es el mejor momento o forma de aclarar sus diferencias, solicita un "tiempo-fuera". Entonces la dicusión se corta "de raíz", se aparca por completo y los miembros de la pareja reflexionan por separado sobre:
- El origen de la discusión.
- Las formas que se han utilizado.
- Cómo se ha podido sentir el otro.
- Cuál sería la forma más adecuada de comunicación.
- Y, sobre todo, CUAL SERÍA LA SOLUCIÓN PARA EVITAR FUTUROS CONFLICTOS.

Gracias a esta técnica, las discusiones agresivas y destructivas se cortan prácticamente siempre, y los cónyuges evitan momentos dolorosos, ofensivos y nada productivos. Cuando la pareja decida retomar el tema de discusión, las ánimos estarán mucho más calmados y la comunicación será más fluida y efectiva.

La técnica del "tiempo fuera" tiene unas estrictas normas de uso, que toda persona que decida utilizarla deberá cumplir rigurosamente:
- Es una técnica que ambos miembros pueden y deben utilizar. Nunca será un recurso unilateral.
- Esta técnica se puede utilizar en cualquier momento y en cualquier lugar.
- El "tiempo-fuera" siempre se concede.
- En el momento que uno de los miembros diga "tiempo-fuera", la discusión se corta por completo. Ni una palabra más, NI UNA.
- Nunca se reprochará el uso de esta técnica, JAMÁS. "Claro, como tú cuando tengo razón dices lo de tiempo-fuera"... ¡Nooo!
- Hay que esperar un tiempo prudencial después de que alguien pida un "tiempo-fuera" antes de volver a retomar la discusión. El tiempo de espera se regulará dependiendo de la pareja, el tema, y el enfado generado; en algunos casos media hora será suficiente, en otros habrá que esperar un día entero.
- Sería conveniente no estar juntos los instantes posteriores a la solicitud del "tiempo-fuera". Esto no siempre es posible; podéis estar en el coche, puede que estéis en el cine y la peli esté a punto de empezar, podríais estar en mitad de una cena... Siempre que puedas; vete a tu cuarto, sal a dar un paseo...

Ah, y cuando tu pareja pida un "tiempo-fuera" no te lo tomes a mal; piensa que es una decisión por el bien de la relación, y aprovecha para reflexionar profundamente sobre ello. Puedes aprovechar y releerte el post "Como discutir", y así podrás analizar los errores cometidos y cómo solventarlos.

¿Infidelidad mala?

- Una relación externa a la pareja permite comprender que se quiere realmente al cónyuge y saber mejor por qué.

- Un amante puede hacernos ver cosas que ignorábamos sobre los hombres y las mujeres, en beneficio de nuestra relación con nuestro cónyuge.

(Dr. Patrick Blachere, psiquiatra y sexólogo)

Quiero...

Quiero que me oigas sin juzgarme.

Quiero que opines sin aconsejarme.

Quiero que confíes en mí sin exigirme.

Quiero que me ayudes sin intentar decidir por mí.

Quiero que me cuides sin anularme.

Quiero que me mires sin proyectar tus cosas en mí.

Quiero que me abraces sin asfixiarme.

Quiero que me animes sin empujarme.

Quiero que me sostengas sin hacerte cargo de mí.

Quiero que me protejas sin mentiras.

Quiero que te acerques sin invadirme.

Quiero que las aceptes y no pretendas cambiarlas.

Quiero que sepas que hoy cuentas conmigo.... sin condiciones.
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(Jorge Bucay)

La goma elástica

Vamos a hacer un experimento. Coge una goma elástica grandecita, que tenga mucha holgura y elasticidad, y ponla de forma que los dos dedos índice de tus manos queden dentro de ella, quedando los otros 8 dedos y el resto de cada mano fuera de la goma. ¿Ya? Pues cada dedo simboliza uno de los miembros de la pareja, y en todas las relaciones existe algo similar a la goma que vamos a utilizar para nuestro experimento. Ahora veamos el efecto que ejerce la goma en diferentes situaciones de la relación de pareja.

En una relación seria, en donde ambos miembros se enamoran con fuerza y en donde la relación de pareja "promete", suele haber un inicio muy intenso. Un inicio de absoluta exclusividad, desapareciendo casi por completo el resto de las personas y el mundo en general. Los dos componentes quieren estar juntos a todas horas, sin que haya casi ningún límite entre ellos y apareciendo todo tipo de límites entre la pareja y el resto del mundo. En este caso los dos dedos están pegaditos, muy juntitos, casi casi están fusionados. Así la goma no ejerce fuerza de ningún tipo, queda colgada de ellos, sin más. Los dos miembros son felices así, y no hay nada que les empuje a otra cosa.

Si la pareja se mantiene, con el tiempo esto cambia. Uno de los miembros se va separando poco a poco del otro, necesitando un poco de espacio y algo más de independencia. Este pequeño cambio tampoco suele conllevar grandes problemas; uno de los dedos se separa un poquito del otro, sin que la goma ejerza ningún tipo de fuerza. La goma tiene cierta holgura antes de empezar a estirarse, hay cierto "margen de maniobra".

Las dificultades llegan después. Siempre llega el momento en el que uno de los miembros necesita más espacio, más autonomía y más independencia de lo que la holgura de la goma le permite. Aunque suele ser algo que sucede con más frecuencia en los hombres, cada vez hay más mujeres que se encuentran en esta misma situación. Uno de los dedos se va separando cada vez más del otro, llegando el momento en que empieza a estirar la goma.

Esta goma no tiene nada de malo, es un elemento natural de las buenas relaciones de pareja, y su función es hacer que el miembro vuelva con fuerza junto a su pareja después de un alejamiento mayor de lo habitual. Vamos, que cuando uno de los cónyuges necesita más espacio e independencia, estira con intensidad la goma elástica en dicha búsqueda, y tras encontrar y disfrutar de ese espacio, y debido a la fuerza ejercida por la goma, éste vuelve con más fuerza que antes junto a su pareja, disfrutando de la intimidad y complicidad que su relación le proporciona.

El problema surge cuando el otro cónyuge no permite el desarrollo natural del efecto de la goma elástica. Supongamos que el dedo A quiere alejarse temporalmente del dedo B. El dedo A inicia su alejamiento, pero el dedo B, al ver que su compañero se aleja, le sigue sin que el dedo A pueda separase lo suficiente como para que la goma pueda ejercer en algún momento su fuerza de atracción. El dedo A da vueltas de un lado al otro, buscando su espacio, su autonomía, pero el dedo B le sigue vaya donde vaya, anulando por completo la utilidad de la goma elástica.

El dedo B puede creer que su forma de actuar es la correcta, ya que por un lado da a su pareja el espacio que ofrece la holgura de la goma antes de estirarse, y por otro lado no impide a su compañero que se mueva, no le para los pies en la búsqueda de su espacio, simplemente le sigue. El dedo A en cambio va a sentirse agobiado, asfixiado, saturado y cansado de sentir a su pareja cerca en todo momento, aunque no pare de moverse. Y todo por no permitir que la goma ejerza su efecto sobre el dedo A en su búsqueda de independencia.

Si quieres que tu relación sea satisfactoria y beneficiosa, y sobre todo si quieres que tu pareja sea feliz y no quieres perderla, tienes que permitir que se aleje cuando así lo desee. Que la goma elástica ejerza su efecto es necesario, y así tu pareja volverá con mucha más fuerza y más entregada y volcada en vosotros. Disfruta de tu pareja en vuestros momentos de intimidad, pero permite y apoya a tu pareja cuando busque su espacio. Y aprovecha esos momentos para disfrutar del tuyo, que también tienes que cuidar tanto tu espacio como el resto de los gajos de tu mandarina.

Ah, y estad tranquilos por la vuelta de vuestra pareja; que la goma elástica es un elemento presente en todas las relaciones de pareja duraderas, ¡y no se rompe nunca! Lo que se rompen son muchas relaciones por anular por completo y para siempre la utilidad de la goma elástica.

Escaparates y trastiendas


¿Sois dueños de una tienda? ¿Trabajáis en una? Entonces sabréis los quebraderos de cabeza que provocan las trastiendas: ropa fuera de temporada, pasada de moda, con desperfectos... alimentos caducados, cajas y cajas apiladas de botellas de coca-cola, productos para devolver... palés, cajas vacías por si acaso... ropa olvidada, paraguas, objetos varios... Y todo imposible de ordenar; por mucho que te empeñes, nunca tendrás tu trastienda completamente ordenada y colocada.

¿Y cómo tienen sus tiendas los demás? Mira esa tienda de ropa, qué escaparate más bonito, qué ordenado, qué vistoso... ¿Y el interior de la tienda? Pues tampoco está mal, no está tan bonito como el escaparate, pero está bastante bien, todo ordenadito y listo para ser visto. Con lo desastre que es mi trastienda...

¿Compararías tu trastienda con el escaparate de otra tienda? ¿No verdad? Pues esto es lo que hacemos en infinidad de ocasiones con nuestra relación de pareja. Qué bien están los demás, que relación más buena, qué bien se entienden, qué de viajes hacen, qué felices son. Y yo con el gandul éste, todo el día discutiendo, que no hay manera de levantarle del sofá.

Lo que vemos de las demás parejas sólo es un escaparate, sólo vemos una pequeña parte de esas relaciones: la bonita. Si conocemos bien a esa pareja, además de su escaparate conoceremos también el interior de la tienda, la parte pública, pero nunca conoceremos su trastienda. Algo excepcional será si somos muy amigos de alguno de sus miembros y nos cuenta sus penas conyugales, teniendo de esta forma la suerte de conocer algo de esa trastienda, una pequeña parte. Pero la trastienda por completo sólo la conocerán los propios miembros de la relación, y de la mayoría de las parejas sólo conoceremos el escaparate y poco más.

Así que en este caso, las comparaciones sí que son odiosas. Cuida la relación que tengas con tu pareja, madurad y evolucionad como pareja, pero sin compararos con nadie. De todo y de todos se aprende, pero sin comparaciones inadecuadas. Y recordad: no existe el príncipe azul, ni la princesa rosa, ni la pareja perfectísima. Todas las parejas tienen malentendidos, discusiones, pasan crisis, se desenamoran, aparecen los celos, la monotonía, hay dificultades, costes, sacrificios... aunque no lo veamos.

No soy celosa...

En el consultorio psicológico de una revista de tirada nacional, descubro esta semana una consulta que me parece realmente impactante. La comparto con vosotros:

Vivo con un chico desde hace 8 años. Estamos muy enamorados, me cuida, me mima, hacemos el amor todas las noches, nos reímos mucho y en casa estamos muy a gusto y felices. Ahora viene lo peor: no podemos salir a la calle, porque mira todas las mujeres. Se fija en todo lo que tiene falda, incluso en su hermana. No podemos ir al cine, a la playa, viajar... Es horrible, no podemos estar felices en ningún sitio. No soy celosa, y me vuelvo loca cuando me dice que veo visiones. Yo creo que está enfermo. Me estoy volviendo loca y le quiero mucho. ¿Qué puedo hacer?

¿Qué os parece?
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Valoración personal (actualización): Teniendo en cuenta la imposibilidad de hacer un "diagnóstico" ajustado y marcar las pautas correctas de actuación sólo con una simple y cortita explicación del problema, mi atrevida valoración de la consulta es la sgte:

- Si nos centramos en la dificultad que tienen como pareja, falta una parte esencial e indispensable: la declaración del chico. Cuando nos centramos en un problema de pareja, hay que abordarlo como "algo de dos", por lo que es muy importante y totalmente necesario la valoración, las impresiones y la percepción del problema que tiene la otra parte.

- Si nos centramos en la explicación del problema que da ella, está llena de contradicciones y argumentos muy poco consistentes.

- Si nos centramos en cómo puede ser el chico, por lo que dice ella: No creo que tenga ningún problema, y mucho menos que esté enfermo (como asegura ella en la consulta). Simplemente parece ser una persona "híper-deseante", como la gran mayoría de los chicos y como muchas chicas (cada vez más).

- Si hacemos una arriesgada valoración de ella: Creo que puede tener graves problemas de autoestima, seguridad personal, inmadurez y dependencia emocional, y me parece que necesita urgentemente terapia psicológica. Me parece que ella es la principal responsable de todas las dificultades conyugales. Ah, y está extremadamente desbordada por sus celos enfermizos. Si esta chica no es celosa, ¿quién lo es?

- Y para acabar, si hacemos una previsión del futuro de esta pareja: Creo que si las cosas no cambian (algo posible si ella fuese a terapia), la infelicidad de ambos miembros está al caer. Están condenados a tener una relación asfixiante, extremadamente exclusiva, en donde la posesión, los celos, el control y la desconfianza van a intoxicar todos los ámbitos conyugales.

¿Disfunción eréctil o "gatillazo"?

"No lo entiendo, te juro que es la primera vez que me pasa..."

Cuando el pene pasa de su erección y se queda flácido en el momento más delicado, es lo que llamamos vulgarmente un "gatillazo". Esto no tiene absolutamente nada que ver con la disfunción eréctil, y mucho menos con la impotencia, esterilidad o problemas similares. Un gatillazo es simplemente que el pene pierde puntualmente la erección, sin más. No es un problema; es algo habitual, completamente normal y para nada preocupante.

"¿Pero no sufro disfunción eréctil? Es que he tenido "gatillazos" varias veces seguidas..." Disfunción eréctil es un problema que se sufre cuando no se es capaz de tener y mantener la erección. ¿No te levantas nunca con el pene erecto? ¿No eres capaz de tener una erección ni siquiera cuanto te apetece masturbarte? ¿No te empalmas en ningún momento del encuentro erótico, ni siquiera en las caricias y besos previos? Entonces sí que se podría empezar a hablar de una posible disfunción, pero mientras tengas erecciones en otras situaciones, tu problema no es tal; es simplemente un inofensivo contratiempo.

Todos los hombres hemos vivido más de un gatillazo. Y si no lo has vivido, ya lo vivirás. No tiene nada de preocupante; simplemente el pene ha dicho "no" en el momento en que para ti era más importante que dijese "sí". El gatillazo no significa nada, no es un síntoma de ningún problema, ni te avisa de nada que te deba preocupar.

¿Y qué hago yo con mi gatillazo? Pues sencillo; nada. Si no tiene importancia, lo que tienes que hacer es no dársela. ¿Qué ibas a hacer con el pene erecto? ¿Y no puedes hacerlo sin él? Seguro que sí...

El pene no puede guiar vuestro encuentro erótico, no puede hacer con vosotros lo que quiera. ¿Qué importancia tiene un pene erecto en una relación erótica? Ninguna, de verdad. Si él no quiere participar, él se lo pierde. No lo necesitas, porque:
- Para DAR placer: Tienes dedos, manos, lengua, labios... ¡y muchas ganas e imaginación!
- Para RECIBIR placer: Tienes todos los rincones corporales del mundo para disfrutar de una caricia, un beso, un lametón... Además, el pene flácido tampoco es un cacho de carne insensible; si queréis también se puede estimular aunque no tenga una súper-erección.

Así que si el pene no quiere ponerse en guardia, peor para él. Tú no lo necesitas, así que disfruta de todas las posibilidades que os ofrece vuestra sexualidad sin depender de la erección de un pene. Si él pasa, pasad vosotros de él.

Ah, para las chicas; esto de los gatillazos no tiene nada que ver con vosotras. "¿Qué pasa, es que no te gusto? ¿Es que no lo hago bien?" Chicas, por favor, no hagáis un problema de una inocente anécdota. Si no le gustases iba a estar ahí en pelotas contigo...

La primera vez (2)

[Continuación del post "La primera vez (1)"]


Es cierto que algunos truquillos pueden ayudarnos a evitar que la primera vez sea una experiencia desagradable. Entre otros:

- Antes de la penetración, entretenerse con caricias y otras prácticas que sean excitantes. Nada de meter a las primeras de cambio; sólo practicar el coito cuando se esté muy excitada.

- Abundante lubricación, tanto por todo el pene como por la vagina. Se puede comprar el lubricante en cualquier farmacia, pero en su defecto la saliva es una buena alternativa.

Pero los errores "de base" hacen referencia a otras cosas. Son errores de los que no hablan ni en la Bravo ni en la Vale. Éstos son:

* Sólo se practica el coito cuando la vagina quiera. Nada de penetrar porque "ya es hora", o porque el chico quiera, o porque ella quiera "cumplir el expediente". Y mucho menos porque ella quiera pasar cuanto antes el "mal trago". En el sexo, todo lo que se hace es para disfrutar, por lo que la primera vez sólo se practicará para que ambos disfruten. Y el momento sólo debe decidirlo la vagina; cuando la vagina sienta verdaderos deseos eróticos de sentir un pene dentro, entonces se prueba. El pene aquí no tiene nada que decir.

* Si la práctica duele o no es agradable, no pasa absolutamente nada. Hay que parar en el mismo instante en que se sienta dolor, y se cambia a otra práctica erótica. Nada de aguantar ¿eh? Hay miles de formas de dar y recibir placer, casi todas ellas con muchos menos inconvenientes que el coito, así que olvidaros del coito si no es satisfactorio y disfrutar de las múltiples posibilidades que os ofrece vuestra sexualidad. Si en otra ocasión la vagina vuelve a desearlo, se vuelve a probar, y si sigue sin ser satisfactorio, NO PASA NADA. Seguro que tenéis recursos para disfrutar del sexo sin necesidad de que entre el pene en la vagina...

* ¿Cómo te fue la primera vez que intentaste andar en bici? ¿Y la primera vez que freíste un huevo? Las primeras veces nunca suelen salir bien, ni suelen ser "especiales", no entiendo por qué con el coito tiene que serlo. Especial será ese polvazo que eches con esa persona con la que siempre has fantaseado, o ese aniversario que celebres con esa persona tan especial sin salir en toda la noche de la habitación del hotel, ni siquiera para cenar. Asume que la primera vez que practiques el coito, será probablemente uno de los peores polvos. La experiencia, sin duda alguna, es un grado.

"La primera vez es tan especial que tienes que prepararla y planificarla bien", "La primera vez siempre duele", "Lo mejor es pasar el mal trago cuanto antes", "Yo mi flor no se la doy a cualquiera"... Anda anda, déjate de flores...