Escaparates y trastiendas


¿Sois dueños de una tienda? ¿Trabajáis en una? Entonces sabréis los quebraderos de cabeza que provocan las trastiendas: ropa fuera de temporada, pasada de moda, con desperfectos... alimentos caducados, cajas y cajas apiladas de botellas de coca-cola, productos para devolver... palés, cajas vacías por si acaso... ropa olvidada, paraguas, objetos varios... Y todo imposible de ordenar; por mucho que te empeñes, nunca tendrás tu trastienda completamente ordenada y colocada.

¿Y cómo tienen sus tiendas los demás? Mira esa tienda de ropa, qué escaparate más bonito, qué ordenado, qué vistoso... ¿Y el interior de la tienda? Pues tampoco está mal, no está tan bonito como el escaparate, pero está bastante bien, todo ordenadito y listo para ser visto. Con lo desastre que es mi trastienda...

¿Compararías tu trastienda con el escaparate de otra tienda? ¿No verdad? Pues esto es lo que hacemos en infinidad de ocasiones con nuestra relación de pareja. Qué bien están los demás, que relación más buena, qué bien se entienden, qué de viajes hacen, qué felices son. Y yo con el gandul éste, todo el día discutiendo, que no hay manera de levantarle del sofá.

Lo que vemos de las demás parejas sólo es un escaparate, sólo vemos una pequeña parte de esas relaciones: la bonita. Si conocemos bien a esa pareja, además de su escaparate conoceremos también el interior de la tienda, la parte pública, pero nunca conoceremos su trastienda. Algo excepcional será si somos muy amigos de alguno de sus miembros y nos cuenta sus penas conyugales, teniendo de esta forma la suerte de conocer algo de esa trastienda, una pequeña parte. Pero la trastienda por completo sólo la conocerán los propios miembros de la relación, y de la mayoría de las parejas sólo conoceremos el escaparate y poco más.

Así que en este caso, las comparaciones sí que son odiosas. Cuida la relación que tengas con tu pareja, madurad y evolucionad como pareja, pero sin compararos con nadie. De todo y de todos se aprende, pero sin comparaciones inadecuadas. Y recordad: no existe el príncipe azul, ni la princesa rosa, ni la pareja perfectísima. Todas las parejas tienen malentendidos, discusiones, pasan crisis, se desenamoran, aparecen los celos, la monotonía, hay dificultades, costes, sacrificios... aunque no lo veamos.

4 comentarios:

jimena dijo...

me encantó el ejemplo. estoy aprendiendo muchas cosas en este blog, pensando unas y asimilando otras. gracias.

Anónimo dijo...

que te voy a contar mati.. bueno, ya te cuento esta semana,je

sombri

Silvi dijo...

La comparación es perfecta. Muy muy bueno tu artículo de hoy. Mis felicitaciones y un besito de regalo.

Ele dijo...

Genial.

Un bsito, wapo!!!