No entiendo...

No entiendo a la persona que llama a un programa de radio para poner a prueba la fidelidad de su pareja. No entiendo cómo puedes desear que una chica con voz sensual llame a tu novio e intente seducirle, mientras media España lo escucha todo. No lo entiendo...

No entiendo al novio que cae en la trampa radiofónica que le ha puesto su novia, y quiere arreglarlo todo justificándose y pidiendo perdón una y otra vez. No entiendo que quieras seguir con esa chica que es capaz de tenderte una trampa realmente malvada y te pone en ridículo en público, en lugar de hablar contigo de las dudas que tiene. No lo entiendo...

No entiendo a las personas que contratan un detective privado para que siga a su pareja y descubrir si es infiel o no. No entiendo que para esa gente lo más importante sea saber si su pareja se lía con otra persona, en lugar de reflexionar sobre el porqué de sus dudas y compartirlas con su pareja con sinceridad y empatía. No entiendo que quieras continuar con tu relación habiendo llegado a ese punto tan triste y lamentable, independientemente de si tu pareja es infiel o no. No lo entiendo...

No entiendo a las parejas que dicen "no tener secretos". No entiendo esas parejas que comparten todo, desde sus cajones y armarios hasta el teléfono móvil. No entiendo que prefieras vivir sin intimidad, o mejor dicho, no me lo creo...

No entiendo la gente que no respeta el espacio y la intimidad de su pareja. No entiendo que haya gente que sus celos enfermizos le empujen a leer los sms del móvil de su pareja, investigar sobre las personas que tiene en su agenda, o entrar periódicamente y sin permiso al correo electrónico del otr@ buscando una prueba de una posible infidelidad. No lo entiendo...

Hoy Amanda vuelve a estar grandiosa. En su último post, habla de Ramón, un ex-novio celoso y frívolo, el cual vulneró su intimidad entrando en su cuenta de correo electrónico y leyendo sus mensajes. Amanda expresa así cómo se sintió:

"Me sentí violada, desnuda, desprovista de pronto de mi libertad. Los mails que mandaba a mis amigas, a mi familia, aquellos momentos que sólo me pertenecían, aquellas opiniones que sólo compartía con quien yo había querido elegir, mi elección de decidir qué quiero comunicar y qué no quiero comunicar, la libertad de decidir de qué hablar y con quién… todo, al desnudo, a merced de quien, sin permiso y sin duda con la frivolidad de los celos y la enfermedad del saber por encima de la decisiones del otro, se había permitido invadir el único espacio que no compartía con él.

Él dijo: '¿No crees que merezco saberlo todo?' No. Elegir contar o no contar es una elección que pertenece a quien habla, no a quien escucha. Es algo que forma parte de la libertad más extendida, la de expresar, la de decir, la de callar o la de contarlo todo. No. Nadie “merece” saberlo todo. Sólo pertenece a quien habla la decisión de elegir quién lo sabrá todo, y quién no."

13 comentarios:

Pequeña Saltamontes dijo...

Ay ay ay! En el tema de las llamadas a la radio lo veo como una excusa para decir "Bye bye" a la pareja, porque es de tontos! Ahí cae hasta el más pintao'

Y en cuanto a lo de ir buscando donde no se debe... pues.. si tu no lo entiendes... imaginate los demás! Jeje

Un beso

Anónimo dijo...

pullitas van, pullitas vienen...

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo con tu post, hasta el párrafo:

"No entiendo esas parejas que comparten todo, desde sus cajones y armarios hasta el teléfono móvil. No entiendo que prefieras vivir sin intimidad, o mejor dicho, no me lo creo..."

Compartir el movil o el armario no implica perder tu intimidad. La palabra compartir es uno de los valores más válidos que existen y no creo que nunca se pueda aplicar a algo negativo.

Cada uno tiene el derecho de compartir y contarse lo que desee, y eso no implica que pierda su intimidad, la intimidad es otra cosa, aunque tú 'no lo entiendas'.

Gran fallo por ahí, Sexólogo.

Por cierto, muy bien Amanda, aunque me planteo como llego el novio a sus e-mails ¿quiza ella le dio la clave?

"Si vas a un sex cafe no puedes rebotarte porque un tío te diga -Hmmm guapo, vaya paquetito..."

SEXOLOGO dijo...

Por si alguien no se había dado cuenta, éste es un artículo completamente subjetivo, un artículo de opinión, un artículo que habla de lo que yo pienso y siento, y que no tiene nada que ver con la objetividad y la ciencia. No entiendo que la gente pueda preferir compartirlo todo, desde los cajones hasta el teléfono móvil. Lo respeto al 100%, pero no lo entiendo.

Para mí el compartir todo es perder tu intimidad. PARA MÍ es así, es una opinión personal, a diferencia de comentarios como "la intimidad es otra cosa"; que pretenden objetivar una idea completamente subjetiva y que depende de percepciones y necesidades personales. La intimidad será lo que cada uno quiera que sea...

"Cada uno tiene el derecho de compartir y contarse lo que desee"; completamente de acuerdo, pero yo también tengo derecho a no entender que prefieran compartir ciertas cosas que PARA MÍ forma parte del espacio personal de cada uno.

Ah, y si leéis el post de Amanda, veréis que explica que su ex novio le "adivinó" la clave; nunca se la dio.

¿¿¿ Pullitas ??? :-(

Amanda. dijo...

Opino exactamente igual que tú: me resulta incomprensible que la llamada "confianza" se tenga que afianzar leyendo mails ajenos.

De mi post uno siempre puede inferir que yo soy tonta y di mis contraseñas a alguien, cosa además de incierta, absurda, a tenor de lo celosa que soy de mi intimidad, pero en cualquier caso si tuviera que darlas bajo coacción, las daría: sólo encontrarían exactamente lo que esperarían encontrar. Y quien me quiere y me conoce, sabe que sí, que mis cuentas están infestadas de mails de amantes, rollos, futuros rollos, futuros amantes, ex de todas las calañas, y babosos pidiéndome citas. He sido básicamente infiel, pero nunca he engañado a nadie.

Anónimo dijo...

Si tú tienes una opinión, ¿por qué no respetas que otra persona tenga la suya?

Estás siempre a la defensiva sexólogo...

erMoya dijo...

Hola!
Sabéis? decían en una canción que "el alimento del amor es la confiaza, el respeto y el colchón"

Yo sí puedo entender que alguien quiera compartirlo todo se lo cuente TODO y absolutamente TODO a su pareja. El problema aparece cuando uno de los dos no quiere compartirlo todo y el otro sí.

Si de verdad quieres a tu pareja y ésta no te quiere contar o compartir tal o cual cosa, tienes que respetarlo y aceptarlo. Y si no, quizá deberias plantearte si la quieres tanto como afirmas pues estás violando los dos primeros puntos: la confianza y el respeto.

Quizá no aporte nada nuevo a ésta discusión pero es lo que opino.

Saludos!

Palito dijo...

Me parece que ERMOYA ha dado con la clave.
Si dos personas quieren compartirlo todo y no tener secretos, bien.
El problema es cuando uno sí y el otro no.
Ay, qué complicado es esto de las relaciones!!
Saludos

Jimena dijo...

La confianza ya no es tal cuando sólo se trata de asegurar hechos fruto de las propias inseguridades... y eso es válido tanto para los demás, como para uno mismo.
La confianza es indemostrable; es una cualidad, existe o no.

No cuestiono la falta o no de confianza, pero creo que quien dice que confía, realmente no debería necesitar demostraciones de nada; es contradictorio.
En mi opinión, claro. Saludos!

Anónimo dijo...

"el alimento del amor es la confianza, el respeto y el colchón"
....puede ser, pero creo que lo que realmente es importante tanto en la convivencia como en la relación sexual es "EL RESPETO", si nos planteáramos hasta donde y de que manera quiere el otro compartir ....está claro que todo vale si se está de acuerdo y que cosas que no "tienen importancia" pueden romper una relación si se transgrede el limite de nuestra pareja...

Anónimo dijo...

Yo estoy completamente de acuerdo con todo lo expuesto en el escrito.

También es incomprensible para mí ese tipo de "pruebas de amor", y que se vulnere la intimidad de la otra persona.

Una cosa es que tu pareja te de la clave de su cuenta puntualmente, en un hipotetico caso de que no tenga acceso a internet desde su localización y esté pendiente de un mensaje urgente. O incluso que te pida que le busques un número en su agenda alguna vez.
Ahí entra la confianza que tu pareja tiene en tí.

Otra cosa es que te aproveches de la confianza para indagar en su vida privada. Porque la tiene, y es necesaria.
Porque ser pareja no es ser una sola persona, sino dos que estan compartiendo algo juntos.

Afortunadamente no he sentido dudas con respecto a la fidelidad de mis parejas. Confío en que sean lo suficientemente inteligentes para no estar a mi lado cuando su deseo es estar con otras personas.

Y ahora, cambio de perspectiva:

la duda que tengo es cuál sería el camino a seguir para alguien que sí siente dudas en un momento dado?
Porque decir "pregunta a tu pareja abiertamente" es muy fácil, pero esperar que tu pareja no mienta en ese momento es un poco utópico (supongo que no pocas personas sienten miedo de confesar este hecho).

Así bien, ni vigilar, ni husmear, ni estar seguro de que la otra persona esté siendo sincera ¿cuál es el camino? tener siempre la mosca detrás de la oreja mientras se espera que no sea más que un cúmulo de coincidencias lo que te ha hecho desconfiar un poco? Cortar por lo sano por una suposición?

Es que no debe ser tan fácil como se ve a simple vista.

Perdón por el ladrillo, y felicidades por el blog, es realmente interesante, y muy instructivo.

Anónimo dijo...

Si alguien se está sintiendo tentado a violar la intimidad de su pareja, que lea este comentario primero, y ojalá le sirva de experiencia. Es la experiencia opuesta a la de Amanda.
Yo sabía la clave de email de mi pareja desde hacía tiempo. Simplemente un día me la dió. Él sabía que yo la sabía y no la cambió. Yo estaba orgullosa de saberla y de brindarle esta confianza. Nunca se me ocurrió usarla. Hace un tiempo, empecé a dudar de su confianza, alguna falta de respeto y mentira hizo saltar la chispa. Mi nivel de confianza hacia él había bajado y yo estaba desesperada. Con preguntas no conseguía resolver nada y, en vez de, tranquilizarme y pensar que si me mentía era porque quería estar conmigo, los peores celos se apoderaron de mí. Estuve dos semanas tentada a mirar su correo, varias veces entré y salí rápidamente, sin ver nada, dolida por lo que estaba a punto de hacer. Pero un día por la noche, completamente agobiada y fuera de mí, lo abrí y me encontré una declaración de amor a otra chica. El mayor de los infiernos. Estaba destrozada por lo que había encontrado y por cómo lo había hecho. Encima en vez de callarme lo llamé y se lo dije.
Resultado: la mayor de las vergüenzas, un dolor inmenso para mí, por haber violado su intimidad y roto su confianza, me sentía peor que nunca en mi vida. Había defraudado a una persona que me quería por los valores de respeto y confianza que yo depositaba en él y ahora todo estaba roto. Éste dolor fue mucho más importante y más grande para mi que una simple infidelidad. Para él: un dolor inmenso y sentimiento de haber violado lo más bonito de una relación: la confianza e intimidad. Encima él había decidido dejar a la chica y apostar por nuestra relación. Relación que apreciaba por mis valores como persona. Conclusión: por favor, si alguien se siente tentado a hacer algo así que use la razón y piense antes en las consecuencias, en el valor de la confianza y el respeto que debe ser la base de una relación. En mi caso habría bastado con pedirle a mi pareja que cambiara la contraseña, ya que me sentía engañada y estaba tentada a usarla. Con este planteamiento digno y razonable se hubiera evitado la conducta más vergonzosa y repugnante que he tenido en toda mi vida.

Cabrónidas dijo...

Muy de acuerdo. Cuándo llego "tajao" a casa, mi mujer siempre me interroga, y es que todavía no entiende esta mujer a la que amo, que nunca lo sabrá todo. Y si quiere saber por qué, con quién y cómo llego "tajao", que ella también suelte prenda.