Vivir juntos

Casi todos cuando nos emparejamos deseamos acabar viviendo con nuestra pareja. También casi todos (por no decir todos) acabamos compartiendo habitación, y con ello cama, armario, estanterías, equipo de música, ordenador...

El vivir con tu pareja tiene grandes beneficios. Una de los principales es el económico, ya que soportar un alquiler o una hipoteca tú solo es muy difícil, para muchos imposible. Otra ventaja importante es el compartir con la persona que más quieres y con quien mejor te entiendes las satisfacciones y las dificultades que te da el día a día: Contarle tu mal día en el trabajo, pedirle consejo respecto a esa decisión tan importante, hablar mal de ese amigo común, daros unos mimitos... Hay otras ventajas: Se divide entre dos las tareas domésticas, la cama estará calentita si tu pareja se va antes que tú a dormir, los gastos de luz y de agua también se reducen...

El vivir juntos también tiene desventajas. Para empezar suelen aumentar las discusiones; los hombres y las mujeres somos muy diferentes y con la convivencia esas diferencias se magnifican. Otra desventaja es que la pasión disminuye; los seres humanos estamos programados para insensibilizarnos ante un estímulo permanente, por lo que el estímulo de ver a tu pareja todos los días hace que éste pierda fuerza. Hay otras desventajas: No poder masturbarte siempre que te apetezca (o tener que hacerlo en el baño), tener que esconder tus objetos "secretos", tener que explicar (o por lo menos informar) diariamente de tus planes a otra persona...

Por todo ello la conveniencia de vivir con tu pareja es muy relativa; dependerá de cada pareja, de la relación que tengan y de las necesidades de cada uno. Pero eso de irse a vivir juntos "por inercia" o porque "ya es hora", malo. Ahora se está empezando a poner de moda las parejas que deciden vivir cada uno en su casa. Olé por ellos, y sobre todo por su solvente economía.

Si cuestiono la conveniencia "universal" de vivir en pareja, más cuestiono la conveniencia de compartir cuarto. Pierdes tu espacio de intimidad, tenéis que entenderos con la decoración, aguantar que tu pareja sea más desordenada que tú, aguantar que tu pareja sea más maniática que tú, compartir tu armario, esconder bien las cosas que no quieres que vea tu pareja... Y si te apetece estar un rato sol@ en tu cuarto, o hacer en él "lo que te apetezca", tendrás que pedir permiso a tu pareja. Permiso para estar sol@ en TU cuarto... pero es que a tu pareja puede que también le apetezca, y entonces a ver que hacéis.

¿Y por la noche? Sí sí, es muy bonito eso de dormir abrazado a tu pareja, daros mimitos antes de dormir, un buen polvo todas las noches... ¿Cuánto tiempo tardan en desaparecer esas buenas costumbres? Con el tiempo, uno se va a la cama antes que el otro, al primero le molesta cuando el segundo se va a la cama porque lo despierta, el segundo se molesta por no poder verse una peli en SU cuarto porque el primero está durmiendo, el primero se molesta porque se levanta antes y no puede encender la luz a la mañana siguiente y vestirse tranquilamente en SU cuarto, el segundo se molesta porque el despertador del primero lo despierta y lo desvela... Ah, y claro, hay que dormir en cama de matrimonio, eso de dormir en camas separadas sería un sacrilegio. Con lo bonito que es eso de "devuélveme mi almohada", "vete más pa'llá", "no me empujes", "quita esa pierna", "qué calor, pareces una estufa", "no tires de la manta que me destapas"... "¡¡¡Despierta jabalí, que me estás roncando al oídooo!!!"

11 comentarios:

Abel dijo...

Hay unas pocas cosas muy fundamentales que se deben entender.
Primera, un hombre y una mujer son, por un lado, mitades del otro, y por el otro lado, polari¬dades opuestas. El hecho de ser opuestos hace que se atraigan. Cuanto más separados estén, más profunda será la atracción; cuanto más diferentes sean, más grande será el encanto, la belleza y la atracción. Pero ahí radica todo el problema.
Cuando se acercan, quieren acercarse más, quieren fundirse en el otro, quieren convertirse en uno, en un todo armonioso... pero toda su atracción depende de la oposición, y la armonía dependerá de disolver dicha oposición.
A menos que una relación amorosa sea muy consciente, va a crear mucha angustia y problemas.
Todos los amantes tienen problemas.. El problema no es personal; radica, en la misma na¬turaleza de las cosas.
Lo llaman enamorarse.!No pueden aportar ra¬zón alguna que explique una atracción tan tre¬menda hacia el otro. Ni siquiera son conscientes de las causas subyacentes; y por eso suceden co¬sas extrañas: los amantes más felices son aque¬llos que jamás se encuentran. En cuanto lo hacen, la misma oposición que creó la atracción se con¬vierte en un conflicto. En cada cosa pequeña sus actitudes y enfoques son diferentes. Aunque ha¬blan el mismo idioma, son incapaces de entenderse.
El modo en que un hombre observa el mundo es distinto del de una mujer.
Por ejemplo, un hombre está interesado en co¬sas lejanas... en el futuro de la humanidad, en las estrellas distantes, en si hay seres vivos en otros planetas. Una mujer simplemente ríe entre dientes ante esas tonterías. A ella solo le interesa un círcu¬lo muy pequeño y cerrado: los vecinos, la familia, quién engaña a su esposa, qué esposa se ha ena¬morado del chofer. Su interés es muy local y muy humano. No le preocupa la reencarnación; tampo¬co le preocupa la vida después de la muerte.
Su preocupación es más pragmática. Le preo¬cupa el presente, el aquí y el ahora.
El hombre jamás está en el aquí y el ahora.
Siempre se encuentra en alguna otra parte.
Si ambas partes son conscientes del hecho de que se trata de un encuentro de opuestos, de que no hay necesidad de convertirlo en un con¬flicto, entonces es una gran oportunidad para en¬tender el punto de vista totalmente opuesto y asimilarlo. En ese caso, la vida de un hombre y una mujer, juntos, puede transformarse en una hermo¬sa armonía. De lo contrario, es una pelea constan¬te. Hay descansos... no se puede mantener una pe¬lea durante veinticuatro horas al día; también hace falta descansar para prepararse para una nueva pe¬lea. Sin embargo, uno de los fenómenos más ex¬traños es que durante miles de años los hombres y las mujeres han estado viviendo juntos, y aun así son extraños. Siguen teniendo hijos, pero continúan siendo extraños. Los enfoques femenino y mascu¬lino son tan opuestos entre sí que a menos que se realice un esfuerzo consciente, a menos que se convierta en vuestra meditación, no existe espe¬ranza de disfrutar de una vida apacible.
Atte. Abel

ainho dijo...

Bueno, yo flipo!
Entraba para darte la enhorabuena por el post pq me he reido un rato y estoy totalmente de acuerdo... y me encuentro con el comment este...

Vamos a ver Abel... ¿a las mujeres sólo nos interesa lo que hace el vecino?? ¿no nos preguntamos nada más? no tenemos inquietudes en la vida? ¿nos limitamos a cotillear?

Bufff... Tu discurso suena antiguo, machista, retrógado...

Haztelo mirar

El Listillo dijo...

Si ya lo digo yo siempre, estos latinoamericanos evolutivamente hablando están en la prehistoria...

Anónimo dijo...

El post genial, totalmente de acuerdo!!!

Abel, te iba a decir muchas cosas, pero dado tu cultivado lenguaje temo no estar a la altura, además, como mujer que soy, y siendo las 5 de la tarde, tengo muchos culebrones y programas de cotilleo esperándome, así que me quedo simplemente con las ganas de conocerte, tienes que ser un personaje...

Por cierto, a mí me interesan las estrellas, el futuro de la humanidad, no conozco ningún chófer y no tengo ni puta idea de quiénes son mis vecinos... soy poco mujer?? Soy mitad macho-mitad hembra?? Qué soy, Abel?? Estoy confusa...

Atte. La Ele

Carola dijo...

La convivencia es muy dura, hay que conocerse muy bien para poder vivir juntos porque somos muy intolerantes :(

drisdro dijo...

tal y como lo pones le veo muchas mas desventajas que ventajas asi que cuando algun dia tome la decision me lo planteare muchisimo

saludos

Palito dijo...

Tendrá desventajas, eso es normal, porque la convivencia es durísima sea con quien sea, y ya dicen que la confianza da asco...
pero ahora mismo es mi sueño, poder compartir mi vida y un piso con mi chico...
Besos!

Porno Prophet dijo...

Pero, ¡vayamos más lejos, hombre! ¿Por qué parar en la pareja? Estoy totalmente de acuerdo en que eso de vivir juntos porque somos pareja es algo que DEBE cuestionarse y dejar de hacerlo por inercia social, es tiempo de potenciar un nuevo momentum en cuanto a la convivencia y al amor.

Pero de allí pasemos a la familia, que una vez la pareja ha decidido vivir en el mismo sitio se abre una de las puertas hacia el inicio de una nueva familia. Si estamos en pro de habitaciones separadas, de residencias separadas, hay que proponer algo para que a partir de esta novel costumbre germine una familia. Ése sí que es un reto sociológico, antropológico, psicológico, sexológico, etc.

jimena dijo...

no comparto la generalización de Abel ni la de el listillo (que por cierto, también generaliza).

la convivencia no siempre es de color rosa (incluso entre las personas que hacen "buen equipo"), pero es cierto que se necesita mucha cabeza fría para que sea correcta la decisión de compartir el hogar y sobrellevarlo lo mejor posible. creo que en ese punto es necesario apartar el "te quiero" de estas decisiones en las que tenemos que sopesar la importancia de nuestra individualidad y lo que estamos dispuestos a dar y recibir. conocer a la persona (y a nosotros mismos) más allá de nuestra ideas románticas es primordial. y el amor universal (no exclusivamente romántico, sino el mismo que podemos tener hacia el resto de personas queridas), respeto y comprensión que sintamos hacia esa persona ayudarán en los momentos difíciles.

por todo eso, creo que lo importante es tomar una decisión concienzuda (y no exclusivamente romántica) antes de convivir con alguien... ¡y que la sal no falte! aburrido sería nunca escuchar ese "date prisa, que me estoy cag...ndo!" en la puerta del baño :P

__iscariot__ dijo...

Abel ha generalizado demasiado, no se puede afirmar que el hombre está interesado en ciertos temas y la mujer en otros.

Este tipo de comentarios se toman como propios de una mentalidad machista o retrogada, cosa que no es cierta.

Por ejemplo, me parece interesante el apunte que hace sobre que la mujer tiende a ser mas realista y pragmatica que el hombre, o ese comentario acerca de lo importante de entender los fundamentos de una relación, el porque uno se siente atraido por la otra persona.

Sin embargo, en el clima actual de buen rollito y de lo politicamente correcto, en cuanto una opinión parece apuntar en cierta dirección -y digo parece- se la censura rapidamente. Y luego nos creemos progres, pero somos unos carcas con nuestras ideas preconcebidas. Creo que vemos la paja en el ojo ajeno y no vemos la viga en el nuestro.

cirugia estetica dijo...

la convivencia es un gtrabajo de todos los dias...es muy dificil que dos personas con todos los problemas que existen hoy en el mundo laboral puedan coordinar sus estados de animo..
lamentablemente creo que es mjuyy dificil que se pueda llegar a ceder de ambos lados en formas equitativas..