El que la sigue...

Otra vez Amanda. Otra vez genial...

Cristóbal tardó más de tres meses en culminar conmigo una mamada completa. Me explico: por más que yo me dedicara con deleite, pasión, morbosidad, alevosía y hasta fanatismo a su apéndice viril, no había manera de conseguir su orgasmo. Y yo, que siempre me he pavoneado y enorgullecido de mis artes orales (y no me refiero a mi capacidad comunicativa precisamente), casi entro en fase "frustra-deprimida" ante tal desaguisado.

Así que me dediqué cual gatita inocente a preguntarle qué debía hacer exactamente:
– Cariño, ¿te gusta lo que te estoy haciendo?
– Me encanta, tesoro.
– ¿Sigo así o prefieres que vaya más rápido?
– Sigue, coño, sigue.
– ¿Te beso con más pasión el frenillo, o prefieres que me dedique más a la coronilla?
– Que dejes de hablar y sigue, que me desconcentras.

Nada; acababa siempre con agujetas mandibulares. El caso es que yo le sentía disfrutar con aquello, así que seguía insistiendo, en la esperanza de encontrarme, alguna vez, con el fruto de tanto movimiento en mis labios. Sin embargo, si tras aquellos ejercicios se le antojaba regalarme una penetración, se corría en menos de dos segundos. ¡Desalentador! Me colgué el Sanbenito de ser una inútil chupa-pollas y casi nos crea un disgusto.

Hasta que un día, tomé el toro por los cuernos, o a Cristóbal por los huevos, y entre risas pero muy en serio, le pregunté:
– ¿Por qué cojones no te corres nunca con mis mamadas?

Ante tal énfasis, a Cristóbal casi le da un infarto (que el hombre andaba entonces ya por los 48). Se serenó como pudo y me dijo lo siguiente:
– Joder, yo creía que esas cosas os daban asco a las mujeres. Así que me he guardado muy mucho de llenarte esa boquita de princesa que tienes con algo tan desagradable como mi semen.
– Oye... ¿tú en que coño de siglo naciste, en el romanticismo?
– Amanda, ¡qué tengo 48 tacos! A mí me educaron en un colegio de curas y me contaron que esas cosas con las putas, no con los amores.
– ¡Afortunadas ellas! Encima de regalarles una corrida en su boca, les pagas. ¡Hay que joderse!
– Que no, princesita, que yo en serio creía que eso no te gustaba. De hecho creía que tu afán por hacerme sexo oral a cada encuentro era por amor, no sé, como un sacrificio personal.
– ¡Qué mayor te siento ahora mismo!
– ¿En serio te gusta comérmela?
– No, lo hago porque recibo anónimos amenazantes del tipo: "O se la comes o te mataremos. Firmado: el Justiciero del Sexo Oral".
– Desde luego, eres exquisita, completa, perfecta. Además de guapa, inteligente, divertida, entregada y cursi hasta emocionarme... ¡te gusta hacer mamadas! No sé a quién tengo que poner una vela ante la fortuna de haberte conocido.
– Se la vamos a poner juntitos a San Corrida en la Boca. Pero eso será cuando te relajes de una vez y me dejes hacerte una mamada como Dios manda.

Y esa fue la conversación que tuvimos acerca de las mamadas. Y el inicio de unos cientos de corridas fabulosas en mi boca. Si es que no hay nada como disfrutar viendo disfrutar, y tragarse hasta la última apasionada gota de su amor.

(Amanda, Vuelve la amante)

8 comentarios:

Anónimo dijo...

TOTALMENTE DE ACUERDO CONTIGO, A MI TAMBIEN ME GUSTA CORRERME EN SU BOCA. Y A ELLA QUE ME CORRA.

chaouen dijo...

esta amanda, es una crack!!
musutxussss!!!!!

Anónimo dijo...

ME HA RECORDADO A LOS HELADOS DE COCO, UMHHHHH, QUE RICOOOOOOOO

Anónimo dijo...

habalndo..se entiende la gente..Cuantos tabues quedán!

Elvira dijo...

Muy cierto, como tantas cosas que escribe Amanda. Comunicación, que "quien que no llora, no mama"...o debo decir: Quien no pregunta no traga?

Un beso

Anónimo dijo...

jajaja

Me acuerdo de la ultima vez que me pasó algo parecido.
Estaba en plena faena y le dije "avisame, vale?", porque no quería atragantarme tampoco.

Y cuando estaba a punto de llegar, me apartó gritando "que me voy! que me voy!" y se fue XD

Se limpió y cuando estabamos los dos echaditos en la cama le pregunté por qué me había apartado, me miró muy extrañado como si le estuviera hablando en chino.
También él tenía la impresión de que iba a resultarme denigrante o algo así.

Por suerte para ambos (es un poco brusco que te aparten con prisas), aclaramos ese punto casi desde el principio :)

Anónimo dijo...

jajajajaja recuerdo con cariño que... me costó casi un mes convencer a mi chico de que sí quería... él no me dejaba terminar! siempre me apartaba!!!

Anónimo dijo...

jjajaja a mi me gusta hacer el amor pero terminar bien pero mi compañero no me hace muy bien