La debilidad de los fuertes

Seguro que muchos de vosotros tenéis un amigo que por sus características personales podríamos denominarlo como el "amigo fuerte". Sí, ese amigo que por su gran personalidad, su madurez y su especial talento se gana el calificativo de "fuerte". Esa persona que cuando tienes un problema siempre está ahí, dispuesto a escucharte y encantado de poder ayudarte. Esa persona que es buen psicólogo aunque no tenga la licenciatura, ese amigo que con sus acertadas reflexiones siempre da en el clavo, y que sus ajustadas respuestas lo hacen especial. Ese amigo que, debido a su fortaleza psicológica, te ofrece una mano salvadora cuando sientes que la marejada está ahogándote poco a poco. Esa persona que parece que siempre sabe cómo afrontar un problema, que siempre sabe hacia donde caminar, que tiene un don especial para ver cuál es la mejor opción. Es alguien que sabe ver un problema como una oportunidad para madurar, alguien que te abre los ojos y te ayuda a levantar la vista para ver la luz al final del túnel.

Es una suerte tener un amigo así. Es genial saber que está ahí, y mejor todavía es poder acudir a él cuando estamos mal. Es gratificante que te escuche, es enriquecedor oírle, y es alentador confiar en lo que dice.

Piensa por un momento que tú eres el "amigo fuerte". Y suponte que la vida te hace vivir una mala época. ¿A quién acudirías? Claro, TÚ eres el amigo fuerte, así que no puedes acudir a donde ti mismo... ¿Y el resto de tus amigos? Ellos no son amigos fuertes, pero son tus amigos. Y puede que es lo único que necesites; puede que no necesites más que alguien que se preocupe por ti, que no te juzgue, que entienda que puedas estar anímicamente mal, que pase por alto tus malas respuestas, que sepa brindarte una sonrisa o que simplemente te ofrezca un abrazo.

Pero puede que tus amigos no lo entiendan. "Una persona como yo no puede ayudar a una persona así", pensarán muchos. "Yo no soy tan buen psicólogo como él", pensarán otros. "Si el no sabe que hacer, imagínate yo"... Y puede ser peor; puede que no entiendan que alguien tan fuerte pueda estar deprimido, puede que no acepten que alguien que siempre ha sido tan asertivo tenga ahora esas respuesta fuera de tono, puede que no comprendan que alguien tan animado pueda ser ahora tan aburrido, o puede que no soporten que alguien que aportaba tanto ahora sea tan simple.

No entienden que alguien fuerte también es humano. Que tiene tantos bajones como cualquier otro, que se deprime tanto o más que cualquier otra persona, que tiene altibajos como le pasa a cualquiera. No entienden que puede necesitar la misma atención, la misma dedicación y el mismo apoyo incondicional que cualquier otra persona. Que puede necesitar que alguien le ofrezca un café, que alguien le de un abrazo o simplemente una temporada de soledad.

¿Eres tú el amigo fuerte? ¿Y estás desamparado, o TE SIENTES desamparado? ¿Estás solo, o TE SIENTES solo? ¿No te entienden, o no les das la oportunidad para que te entiendan? ¿Si eres tan fuerte, por qué te sientes tan débil?


4 comentarios:

La serpiente que pudo ser mujer dijo...

Gracias por este post. Voy a reenviarlo a todos mis amigos porque ellos saben tan bien como yo que soy ese amigo fuerte que de vez en cuando anda más arrastrada por el suelo de lo normal y a pesar de gritar ayuda no oyen más que un silbido lejano. Seguro que al verlo escrito por otra persona entienden mucho mejor lo que les he intentado decir ( a veces recriminado)tantas vecesss.

Silbidoss suavess

teatrera dijo...

Parece que me estés describiendo.

Anónimo dijo...

Yo tengo el gran orgullo de haber podido ayudar a mi amigo fuerte en su único momento de bajón.

Jamás hubiera imaginado que recurriría a mi, y menos que finalmente agradeciera mi compañia tanto como agradezco yo la suya en esos momentos.

Me gustó devolverle todo lo que me ha dado siempre. Y lo haría de nuevo si volviese a necesitarlo.

Claro que todos somos humanos, y podemos permitirnos de vez en cuando caer.

Anónimo dijo...

A mi me gusta mucho ser ese amigo fuerte en los que todos piensan para pedir ayuda, pero sí, tienez razón... a veces yo misma estoy por los suelos.
Creo que es mas sencillo tender la mano visto todo desde fuera, que tendertela a ti mismo.