La utopía romántica

Extraordinariamente interesante el post que publico hoy, además de controvertido. Recomiendo encarecidamente leerlo, a pesar de ser un poquito largo:

La idea de que el amor se vive en el vínculo conyugal es una idea moderna. En la mayoría de las sociedades los lazos conyugales y los vínculos afectivos establecidos en el exterior son de distinta naturaleza y sería imposible confundirlos; se viven de forma paralela. Con el nacimiento de la utopía romántica, el tercero se vuelve clandestino, disimulado, se reduce al adulterio y a los amores venales.

La individualización y la libertad de cada uno para elegir su destino sentimental, casa mal con el amor romántico, porque este último tiene como objeto fundir a los amantes en una misma entidad, un mismo proyecto, una misma sustancia. El proceso de individualización ordena a hombres y mujeres realizarse plenamente. Hay que inventar entonces un amor que ya no sea romántico. La aporía de la fusión enfrentada a la exigencia de sí mismo lleva las parejas al malestar y finalmente a la separación. La crisis de la conyugalidad que el aumento de divorcios evidencia es consecuencia de esta doble exigencia. Vivir juntos y existir plenamente supone cambiar nuestros esquemas mentales, inventar nuevos códigos amorosos. Supone en primer lugar dejar de creer en la naturalidad de sus elementos románticos, en la posesión, la exclusividad, los celos, en la fidelidad sexual como pruebas de amor. Tenemos que aprender a vivir en pareja, pero sin separarse de los demás. Hay que descubrir los encantos de la polivalencia.

Tiene que ser posible vivir juntos con amor sin impedirse encontrar otras energías. El amor que tenemos no es una puerta cerrada para los otros. La convivencia se expresa compartiendo las pasiones comunes, pero hay muchos otros aspectos de la vida social por explorar. Se puede compartir sensualidad, seducción, ternura, emoción, compañerismo y muchas otras dimensiones que el romanticismo conservaba celosamente guardadas exclusivamente para los amantes hasta el punto de anegar el gusto.

Parece "normal" querer a todos nuestros hijos. El psicólogo tranquiliza a los padres inquietos: es normal quererlos a todos y sin embargo querer de forma diferente. Así, padre y madre no se culpabilizan de tener una inclinación específica por cada uno. Esto que parece lógico y legítimo en este ámbito, no lo es tanto en otros aspectos, especialmente en las relaciones amorosas. Sin embargo en ambos casos se trata de relaciones afectivas. ¿Por qué podemos dispersarnos y comprender el amor como multiplicador en un caso y no en el otro? Esta diferencia de tratamiento es sólo el resultado de un aprendizaje sentimental. Si confiamos en nuestra capacidad de amar podemos imaginar cómo conjugar todos los deseos. Es cierto que las relaciones múltiples no se llevan a cabo sin tensiones, pero la pareja aprende a compartir. Tras unos ajustes puede abrirse al exterior sin romperse. Porque el amor romántico está compuesto de ilusiones y quimeras, y el "amor confluente" (Anthony Giddens, 1995) conjuga la independencia respecto al otro y un afecto más sereno y duradero.

Lo que caracteriza a las nuevas formas de pareja es precisamente su pluralidad. El modelo único y exclusivo que la modernidad ha intentado imponer sin lograrlo deja paso a una diversidad de relaciones. Se permite amar de forma distinta, según las edades, los periodos de vida, los compañeros, los caracteres. El mito de la pareja cerrada sobre sí misma ya no hace soñar; al contrario, su carácter asfisiante queda más al descubierto. La fidelidad debe encontrar nuevas fronteras que no son necesariamente las del cuerpo.

Con una filosofía de apertura es sociológicamente probable que la pareja se haga más estable. No es ilógico presagiar que la explosión de separaciones y divorcios esté relacionada con el intento de vivir una fusión romántica. Alejándose de esta utopía irreal la pareja puede esperar un futuro más tranquilo.

La energía invertida en conocer a otros alimenta a la pareja y le permite reactivarse. La autonomía no conlleva división ni ruptura, sino por el contrario regeneración de los vínculos. Lo que caracteriza al modelo de pareja fisional es, dentro de su variedad, la posibilidad de recurrir a una vida separada.

El "Gran Amor autosuficiente" dispone aún de sus cartas de nobleza, desmitificarlo permite encontrar serenamente otras formas de compartir.

(Fragmentos extraídos del último capítulo del libro El Nuevo Arte de Amar: Por nuevos códigos amorosos)

7 comentarios:

daniel dijo...

Hola, que tal, mi nombre es Daniel, soy de Santiago de Chile.

Es muy interesante tu blog, ya que lejos de ser un tema más entre muchos , toca algo estructural en lo que respecta a las relaciones humanas.

En mi caso, nadie me enseñó a relacionarme con mi pareja, y lo que he hecho es seguir los modelos que yo siento que son los más adecuados. Sin embargo, creo que los modelos que he seguido, no son los únicos, y siempre han existido muchas formas de relacionarse en apreja, distintos resultados.

Siento que actualmente existe una crisis.
Tengo 25 años, acabo de terminar de estudiar en la universidad, no tengo hijos, ni estoy casado,,, pero siento que personalmente vivo esa crisis propia de estos tiempos, y sin duda me siento con la responsabilidad de superarla. Y la manera de superarla es dar una solución al conflicto entre la utopía romántica que planteas y los verdaderos intereses actuales de los seres humanos, en donde "lo individual" es algo que tiene muchisimo valor.

Comparto bastante la idea que tienes con respecto a lo de las libertades amorosas y sexuales. A modo de ejemplo y según mi opinión, en el futuro cercano las parejas swingers van a aumentar en número y de a poco va a dejar de ser una práctica rara y se va a ir popularizando poco a poco, lo cual me parece que iría en función de la tendencia actual de relaciones presonales, en donde el amor no necesariamente va ligado a lo carnal. (por favor, que no se entienda que mi ideal es que todos tengamos esas prácticas.jajajajaj)

Creo que lo más problemático de esto, es que para ser capaz de decir: Ok, se libre con lo que tu cuerpo te pida, puedes meterte con otras personas y no afectará mi amor por tí- hay que tener un amor propio muy grande y un autoestima lo suficientemente sólida como para no tomar la situación como algo personal y sentir que somos malos amantes, que nos abandonaron, que la pareja nos rechazó y sentir frustruación, etc. etc...
Creo que eso, para ambas partes, es lo más complicado, pero ojalá seamos capaces de lograrlo.

Como digo, es responsabilidad de nuestras generaciones dar solución a este conflicto, ya que sino, heredaremos a nuestros hijos y nietos, este mismo problema y mientras antes logremos dar un ejemplo de amor libre , muchisimo mejor.

Me parece un tema apasionante. Lo dicho anteriormente es mi opinión personal y estaría feliz de compartirla con más gente.

Muchos Saludos
Atte. Daniel QS

Claudine dijo...

No comparto lo dicho, sexólogo, precisamente porque hoy en día hay plena libertad para buscar otras parejas que nos satisfagan más ¿por qué quedarnos con una persona que ya no nos atrae sexualmente o para convivir o para lo que sea? ¿no sería más sano romper esa pareja y darse y dar a la otra persona la oportunidad de establecer nuevos lazos con alguien con quien se tenga más cosas en común?

Creo que se queda uno y le pone los cuernos, tanto ellos como ellas, por egoísmo, porque es muy excitante conocer a personas nuevas y acostarse con ellas pero luego tener la estabilidad emocional que da una pareja de años. Y habitualmente no se hace a la cara, ni se plantea una relación liberal ni es consentida por ambas partes (estoy cansada de encontrar a tíos abiertos a tener relaciones liberales por su parte, pero que la chica ni mire a otro por la calle). En esos casos, si son descubiertos por su pareja esbozan el clásico "no significó nada", "fue sólo sexo pero yo te quiero a ti" para ser perdonados. Pero es que además lo de que es sólo sexo en fin, sólo hace falta leer un poco el blog de Amanda, por ejemplo ¿crees que en esa relación extraconyugal sólo hay sexo o que se comparten bastantes más cosas?


Después de ser perdonados, causando con todo un daño irreparable a la otra persona (que se dirá que no, pero cuando te engañan te queda la autoestima de una cucaracha), los infieles vuelven a caer una y otra vez hasta que la encuentran a ella. A esa otra chica con la que de repente te dicen que quieren sentar la cabeza, irse a vivir con ella y hasta casarse y tener muchos críos. Y la otra persona dice ¿pero por qué conmigo no, por qué no quieres sentar la cabeza conmigo después de tantos años y después de haberte perdonado todo?

Ese es el patrón que observo en las personas infieles, gente que miente y engaña a sus parejas en busca de un recambio, porque es incapaz de afrontar la soledad y no tener a una persona al lado que dé calorcito los días que tienen un bajón. Y encuentro que últimamente muchos autores están amparando y defendiendo esos comportamientos afirmando que ser fiel a una pareja no es posible, que no es correcto casarse enamorado, que hay que tener parejas múltiples.

Mi respuesta sigue siendo la misma: respeto a los que practican esas nuevas formas de amar, pero sólo las veo realizadas correctamente sobre el papel. A las personas que conozco en la vida real o bien les han impuesto la falta de fidelidad sin su consentimiento, o sólo puede ser infiel una de las partes, o es una búsqueda de una pareja que satisfaga más y se mantiene la anterior de un modo egoísta hasta que esa persona llegue. Y por cierto, no creo que sea la panacea de la felicidad y sí la base de que ciertas personas se aprovechen de contar con la usmisión de otras que les consienten y perdonan todo porque creen que con eso conseguirán que las quieran.

En ese sentido me parece muy poco moderno el artículo, por cuanto en el fondo afirma que una pareja tiene que durar toda la vida, y si para eso hay que acostarse con otras personas pues vale. Tal vez sería más correcto señalar que a lo largo de nuestra vida podremos contar con varias personas que caminen junto a nosotros, yo al menos lo veo así.

Paraiso del olvido dijo...

Coincido mucho con este post, tanto asi que desde que comence mi relacion con mi chico -hace ya 5 años- que vengo proponiendo cosas asi, tratando de abrir la mente, pero mi novio se cierra en que debemos sernos fieles completamente.
yo no soy una persona tan cerrada asi que mi naturaleza no puede evitar que me fije en otros hombres y curiosamente veo que eso ayuda mucho a la relacion con mi chico, me ayuda a darme cuenta de lo importante que es y de que nadie me quiere ni me cuida como lo hace conmigo, en todos los ambitos de la relacion, tambienen la intimidad, a pesar de haber pasado 5 años desde que empezmos a tener una relacion seria digamos, el deseo sigue siendo el mismo, y sigo intentando que abra su cabeza,...
No es cierto como lei en uno de los comentarios que si tu pareja no te la aguantas mas, ni lo deseas ni nada, lo mejor es dejarlo, e irte con otro, porque a mi no me pasa eso, sino todo lo contrario, cada vez lo deseo mas, lo quiero mas, y mucho tiene que ver mi relacion con terceros ajenos a mi relacion con mi novio, NO PORQUE PIENSE EN OTROS cuando estoy con mi novio porque eso es imposible, ... no se porque, no soy psicologa jaja.

Caótica dijo...

Claudine, el mundo no es sólo como tú lo ves. Que tu no hayas visto a quienes sí practican esas formas de amar, no quiere decir que no existan.

Yo si he visto a quienes si conocen y practican esas nuevas formas de amar, les funciona, les va bien, están felices y eso se les nota en la cara. Eres libre de creerlo o no. Pero yo, lo sé.

daniel dijo...

Una pregunta para paraiso del olvido, ya que no me queda claro: en la práctica, tienes relaciones con otras personas fuera de tu noviazgo y tu pareja no lo sabe?

Encuentro bonito darse cuenta que ese tipo de cosas pueden fortalecer una relación y poder compartirlo en pareja. Pienso que si la otra pareja no lo desea, se pueden hacer cosas para que se abra, pero siempre basándose en el amor, respeto y la comunicación mutua.
Ahora, también es importante darse cuenta que si el otro simplemente no quiere tampoco se puede forzar la relación.

Saludos.

Claudine dijo...

caótica si te fijas en mi comentario me refería a personas que, evidentemente, toman de una relación liberal lo que les viene en gana. Es decir, que engañan a sus parejas sin su consentimiento, que sólo admitirían la infidelidad por parte del hombre pero no de la mujer, o que disfrazan la relación de abierta para en realidad buscan a otra persona que les satisfaga más y entonces ¡oh sorpresa! te dicen que en esa relación sí que quieren ser fieles.

Imagino que por supuesto habrá personas que sí vivan una relación abierta como compromiso mutuo pero no conozco ninguna, la verdad, todas las que conozco, incluso más de cerca de lo que me gustaría, obedecen a alguno de los patrones indicados. De esas parejas, por supuesto, no tengo nada que opinar puesto que no tengo el gusto y no me parece adecuado hablar más que de lo que conozco bien.

En cuanto a mí no concibo una relación de pareja sin fidelidad, ni entiendo que eso vaya a hacer mejorar la relación sino todo lo contrario. Me parece incluso anticuado lo que plantea el artículo de tener una pareja para toda la vida y para mantenerla irla alternando con otras para acostarse con ellas por ahí. Sigo pensando que es bastante más lógico no alargar las relaciones si no dan más de sí, y si otra persona se cruza en el camino no hacer daño a la primera y hacerse un favor a uno mismo y a esa persona de despedirse e ir en busca de lo que te haga más feliz.

Caótica dijo...

Bueno, como yo alguna que otra pareja liberal si conozco, puedo hablar de ello. Y te digo que no llevan la relación de ese modo para alargar su relación, si no por que según su modo de pensar es la forma más sana y sincera de relacionarse que han encontrado. Y ni falta amor, ni deseo, ni pasión. La infidelidad no existe en ellos, solo la no exclusividad sexual.