Otra de empatía...

Hoy, haciendo honores a ESTE POST, vamos a intentar desarrollar nuestra empatía. Échale imaginación y suponte que eres el protagonista de la siguiente historia. ¿Preparad@? Vamos allá:

Hace años que tienes una vida de pareja satisfactoria. Eres feliz con tu cónyuge, tu relación es muy positiva y ambos queréis hacer realidad un sueño: tener hijos. Ser padres es uno de los momentos más importantes que podemos vivir los seres humanos, y ambos estáis convencidos de querer dar ese cambio radical a vuestra vida. Estáis convencidos que deseáis tener hijos, y ese deseo es algo importantísimo para vuestro futuro y vuestra vida tanto individual, como de pareja. Y os ponéis manos a la obra...

Ese día ha llegado. Tras 9 meses de alegrías, dificultades, inseguridades y nervios, vuestro hijo ha nacido. Se llama Andrés. Es pequeño, precioso, una delicia. Pero la mala noticia está por llegar...

Los médicos os dicen que vuestro hijo tiene una enfermedad incurable: Anémia congénita severa. Estará condenado a tratarse toda la vida, y su existencia estará llena de dificultades: transfusiones de sangre periódicas, depresión, debilidad, fatiga, palpitaciones, palidez o piel amarillenta serán sólo algunos de los síntomas que tu hijo sufrirá a lo largo de toda su vida. Por no hablar del importante aumento de probabilidades de sufrir un paro cardíaco cuando sea mayor...

Vuestro estómago se pone del revés. Andrés, tan pequeño, tan indefenso, tendrá que soportar una vida que no se la deseamos a nadie. Le ves ahí dormidito, rosadito... La pena y la tristeza te desborda por cada poro de tu piel.

Pero los médicos os informan que hay una posibilidad de librar a vuestro hijo de algo tan duro como injusto: Sólo tenéis que tener otro hijo. La medicina se encargará de evitar que vuestro segundo hijo tenga la misma enfermedad, y la sangre de su cordón umbilical servirá para poder realizar el trasplante de médula ósea que necesita Andrés para librarse de su terrible enfermedad.

Lo tenéis claro. Vuestra idea era tener dos hijos, y que mejor forma de tener el segundo; sabiendo que su nacimiento no sólo os traerá la alegría que aporta el nacimiento de cualquier hijo, sino sabiendo también que aportará a su hermano Andrés una vida mucho más satisfactoria. Se llamará Javier.

Cuando Andrés sea mayor será mucho más feliz, y os agradecerá a vosotros, a su hermano Javier y a los médicos haberle librado de una condena que no merecía. La ciencia habrá conseguido aportar felicidad y bienestar a una familia en principio desgraciada, algo que Andrés no hubiese podido disfrutar si hubiese vivido en otra época pasada.

Cada vez que Andrés te regala una sonrisa, agradeces infinitamente a la ciencia y a sus avances haberle librado a él y a toda tu familia de un mal que nadie desearía vivir.

¿Qué tal? ¿Os ha gustado? ¿Habéis conectado con los sentimientos de esta familia? Pues es una historia completamente real, podéis leerla AQUÍ. Y ahora viene lo mejor:

El Vaticano asegura que más casos como el de Javier "ponen en peligro a la humanidad".
El Papa Benedicto XVI condena avances científicos que permitan, por ejemplo, que nazcan niños modificados genéticamente.
"Este caso es un acto en sí egoísta", dice una experta en bioética.

Suelo ser bastante respetuoso y cauteloso con los temas que mezclan religión, creencias, moral y ética. Pero en este caso no puedo evitar hacer público mi más rotundo rechazo a la postura de la iglesia, y afirmar que declaraciones como éstas sólo me hacen sentir una cosa: REPULSIÓN.


(Información médica extraída de la prestigiosas páginas "The Medical Symptoms Database" y "Medline Plus")

8 comentarios:

Enigmática dijo...

Comprendo perfectamente a esta familia y apoyo lo que han hecho, yo, en su situación, hubiese optado por lo mismo. Lo cual me hace estar en contra de la postura del Papa, aunque le doy la razón en algo, solo en algo, eh!

A ver en este caso está totalmente justificado y solo hace bien, pero si se da carta blanca a los padres, o mejor dicho, a los futuros padres para modificar genéticamente al nasciturus a su antojo por vanalidades como que sea alto, delgado, de piel clara, ojos azules, pelo rubio... estaremos dando un paso atrás y siendo narcisistas, yo creo que solo se debe usar en casos como estos y no por motivos más frívolos.

Besos Sexólogo,

Enigmática

Anónimo dijo...

Lo cierto es que sí es una actuación egoísta (como todas) porque lo que se pretende es salvar una vida sin pensar si quiere o no quiere ser salvado. Simplemente porque nosotros no soportaríamos la ausencia de esa persona.

Tener un hijo también parte del egoísmo ¿y qué?

Que sea egoísta no significa que esté mal. Simplemente que busca un beneficio para nosotros mismos (si hay de rebote un beneficio para otros ¿qué mal hay?).

Sin embargo, a mi me repatea que se le haga un caso excesivo a la iglesia, y que esta tenga voz y voto sobre lo que debe ser permitido o no.

Es posible que sobre su fe, esto sea algo que no está bien. Y me parece estupendo que creen las leyes morales que les de la gana. Exactamente igual que otras religiones ven con malos ojos las transfusiones de sangre.

Sin embargo, otras religiones no pretenden prohibir los avances para salvar humanos. Permiten que estén y que sean sus fieles quienes decidan si se acogen a dichas leyes o no.

En cuanto a moral, la cristiana no es la única existente. Por lo tanto, no entiendo por qué se ha de hacer tanto caso a lo que diga o deje de decir el Papa.

Antonio Alviárez dijo...

Hola amigo, respecto al post, creo que la iglesia ya da brazadas desesperadas por hacerse notar en vano.

Un saludo sexologo, y espero me apoyes en la causa, espero tu voto, en el renglón ficción, visites mi blog y un abrazo fuerte.

http://www.20minutos.es/premios_20_blogs/resultado-busqueda/Pobre+del+Hombre+Cuyo+Placer+Depende+del+Permiso+de+Otros+/

Ximena dijo...

Yo soy cristiana y realmente me da bronca que el retrogrado del papa diga esas cosas. Porque los padres fueron libres de decidir que hacer. Uno como persona tiene libertades y si esa pareja decidió tener otro hijo para que el primero pudiera sobrevivir me parece perfecto. Es increible que el representante del gobierno católico (yo ya al catolicismo del vaticano no lo veo como una religión si no como un gobierno autoritario) dijera que esa acción estuvo mal.
Mi pregunta aca sería que es peor darle la vida a otro para que puedan vivir dos o que uno no nazca y el otro se muera?
Me parece muy obvia la respuesta, yo si estuviera en ese lugar hubiera hecho lo mismo.
Yo en mis convicciones vi que el papa que está ahora es un fascista y ultra conservador. No lo veo como algo nada bueno. El catolicismo tendría que ser mas flexible si quisiera que los creyentes sigan su religión.
Definitivamente me da vergüenza decir que soy católica cuando gente como el papa dicen tremendas burradas. Realmente me dan asco.
Otra cosa, decir que este tipo de casos ponen en peligro a la humanidad es decir lo mismo que los transplantes de órganos son dañinos a la humanidad. Es cualquier cosa. Pero en fin, el Vaticano está manejado por hombres y como hombres tienen sus adicciones al poder y la gloria, y muchas veces estas adicciones destruyen o lastiman la moral y/o los sentimientos de las personas.
Saludos

mar dijo...

Sabes lo que nunca entendere es la postura del vaticano..este es el valor que le dan a una vida¿?¿
Un besito y una estrella.
Mar

Soportándome dijo...

Empatizo contigo y también siento repulsión!!!

Anónimo dijo...

Yo no soy católica ni mucho menos.. pero soy bióloga y creo saber algo del tema. De cierta forma sí lo encuentro egoísta, ya que al nuevo hijo se le trae al mundo no para amarlo como hijo solamente, sino como la "salvación" para el otro. Se está teniendo a un ser humano como un objeto o un medio más que como una persona.
Si somos cristianos, deberíamos querer a las personas tal cual llegan a este mundo, sin tratar de "arreglarlos" por métodos ciéntificos. Además, la terapia génica es utilizada hace muy pocos años, nadie asegura que no se le haga un daño mayor al hijo que fue modificado "artificialmente".

Saludos

susana dijo...

Hay qu esar en el lugar de esa familia. Creo que si eso le pasaba a cualquiera de nosotros, hubiera hecho lo mismo.Yo soy, y me considero católica pero cuando escucho las pavadas que parten de la cúpula de la iglesia, me quiero matar. Creen que si no existieran los forros (condones) la gente tendría tanto miedo que sólo tendría sexo al casarse,