Etapas

"Una relación tóxica no es la única razón para dejar un matrimonio. A veces, a medida que van pasando los años, aparece una incompatibilidad básica. Es posible que en distintas etapas de la vida necesitemos a distintas parejas. Si tienes mucha suerte, el hombre con quien has vivido felizmente mientras vuestros hijos crecían, también compartirá, cuando os jubiléis, tu pasión por los viajes a tierras exóticas. Pero, ¿y si no es así?

Yo he pasado algunas etapas de mi vida en pareja, y otras, sola, y puedo afirmar con conocimiento de causa que ser una mujer sin pareja puede ser muy placentero la mayor parte del tiempo. El secreto está en asegurarte de que no te privas de las cosas que hacen que la vida valga la pena de vivir."

(Dra. Marianne J. Legato, "Por qué los Hombres Nunca Recuerdan y las Mujeres Nunca Olvidan")

Aquí TV

Mañana martes empiezo a colaborar en el programa "Te Espero Aquí" de Aquí TV. El programa es íntegramente en directo y su horario es de martes a jueves de 21:30 a 23:00 horas. Yo apareceré en pantalla todos los martes a las 22:00 horas aproximadamente, y mi sección se llamará "No deSEXperes".

Si queréis verme, tenéis tres opciones:
A) Si vivís en Cantabria y tenéis ONO, Aquí TV está en el canal 989.
B) Si vivís en Cantabria pero no tenéis ONO, podéis ver el canal sintonizándolo de forma analógica (nada de TDT). Vamos, como se ha visto la tele toda la vida, antes de que apareciese el rollo éste de la tele digital...
C) Si vivís fuera de Cantabria, podréis verme por internet a tiempo real, en la página web de Aquí TV. No hay que instalar nada; con entrar en la página web es suficiente, y se ve bastante bien la verdad...

Mañana pierdo la virginidad televisiva. Espero que no me duela... ;-)

La homosexualidad se cura

Hay noticias que me tranquilizan una barbaridad. Los sexólogos, los centros sexológicos y la investigación sexológica en general, tienen grandes ayudas como pueden ser las de algunos cantantes italianos de gran prestigio, con inmensos conocimientos sexológicos y una envidiable inteligencia...

Un cantante italiano entonará en el festival de la canción de Sanremo un tema que defiende "que los gays tienen cura".
La letra de la canción 'Luca era gay' del cantante Povia dice que el gay no nace, sino se hace.

El protagonista del caso en que se inspira Povia, Luca Di Tolve, cuenta su experiencia personal en un suplemento de un conocido diario, y se atreve a exponer algunas conclusiones de gran contenido científico y sexológico que no tienen desperdicio: "Se equivoca quien cree que gay se nace. Te enamoras de un hombre porque eso es lo que habrías querido ser".

Claro, como un gay no es un hombre... Povia y Di Tolve Me han dejado sin palabras. Hay gente que asegura que detrás de todo esto hay un movimiento religioso ultra-conservador. Yo creo que es más algún tipo de retraso mental que otra cosa...

Decisiones y acuerdos (3)

[Continuación del post "Decisiones y acuerdos (2)"]

Allá van unas pequeñas puntualizaciones para dar por finalizado este tema:

Mi opinión personal y GENERAL (no absoluta) sobre cómo se debería actuar frente a los diferentes tipos de propuestas, decisiones y acuerdos:
- Respeto absoluto e incuestionable a las decisiones tipo A. Ni yo debería cuestionar las decisiones "A" que mi pareja tome, ni mi pareja debería cuestionar las que yo tomo. Ni siquiera me gusta que haya malas caras, indirectas, facturas... Todo lo contrario; deberíamos estar orgullosos de nosotros mismos por no cuestionar ni condicionar a nuestra pareja ese tipo de decisiones.
- Rechazo a las propuestas tipo C. No debería permitir que mi pareja me exigiese nada del tipo C, pero yo tampoco debería pedir nada que sólo y exclusivamente incumbiese a mi pareja.
- Mucha comunicación, empatía y asertividad con las propuestas del tipo B. Deberíamos aprender a disfrutar de determinadas propuestas "B" de nuestra pareja, y poner de nuestra parte para que haya un espacio compartido agradable y enriquecedor para ambos. Es que si no hay propuestas, acuerdos y decisiones del tipo B, no hay pareja.

Puede que seas de los que están constantemente tomando decisiones del tipo A (estar solo, salir con los amigos, irme de viaje solo, cambiar de trabajo, irme de erasmus...), y que ninguna propuesta del tipo B que te plantea tu pareja te interese (ir al cine, salir juntos, una cena romántica, compraros un piso, tener hijos...). Tu pareja debería respetar tus decisiones, pero puede que tus preferencias provoquen que ella tome la decisión del tipo A que nunca vas a poder cuestionar: Dejarte. Así que tú verás...

Aunque no deberían cuestionarse las decisiones tipo A-2, creo que con una buena comunicación y mucha empatía se pueden limar ciertas asperezas que este tipo de decisiones a veces provocan. Unos ejemplos:
- Tienes derecho a tener fantasías eróticas con otras personas, pero si a tu pareja le molesta, puedes evitar contárselas para que no lo pase mal.
- Tienes derecho a mirar a otras chicas cuando paseas con tu pareja, pero si ella se siente mal cuando lo haces, puedes ser un poco más disimulado cuando vayas con ella; seguro que lo agradecerá.
- Tu pareja no tiene derecho a exigirte a que no flirtees con otras personas cuando sales de fiesta. Pero si él lo pasa mal cuando ve algo así, puedes reservar el ejercer ese derecho para cuando salgas sin tu pareja.
- Tienes derecho a irte con tus amigos de viaje, pero puedes evitar que tu pareja se sienta mal si te esfuerzas en recordarle que la quieres, que la echas de menos, que tienes ganas de verla...
- Tienes derecho a seguir siendo amiga de tu ex, pero tu pareja también tiene derecho a que tú comprendas que es natural y completamente lógico sentir celos por ello. Así que busca los momentos más adecuados para quedar con tu ex, e incluso plantéate la posibilidad de no contárselo a tu pareja, si tan mal se siente.

Y para acabar, mi opinión personal sobre unas cuantas situaciones concretas y bastante controvertidas:

- "Yo soy fumador y quiero fumar en el salón de nuestra casa. Mi pareja no quiere que lo haga." Tu pareja no quiere respirar humo (tipo A-2), pero tú quieres fumar en donde a tu pareja no le quedaría más remedio que respirar humo (tipo B). Deberías respetar sus deseos, y fumar donde ella no salga perjudicada por ello.

- "Mi pareja dice tener derecho a no hacer limpieza de la casa todas las semanas, dice que con una vez al mes es suficiente. Yo le exijo hacerlo por lo menos una vez a la semana. Él se niega; dice que si quiero, que limpie yo." No creo que sea cuestión de exigir ni de negarse, sino de hablar. Si tu pareja viviese solo, lo limpia que quiera tener su casa es sólo cosa suya. Pero al convivir con otra persona, ensuciamos espacios comunes y compartidos, y por ello ambas propuestas (la tuya y la de él) son del tipo B, e incompatibles. Hablar, negociar, ceder ambos un poquito y llegar a unos acuerdos mínimos será la única solución.

- "Yo quiero ser ama de casa y dedicarme a las tareas del hogar y a mis hijos, y mi pareja está de acuerdo de ser la única fuente de ingresos de la familia. Pero mis amigas dicen que estoy cometiendo un error y que a la larga me arrepentiré." Es un acuerdo tipo B perfecto, igual de perfecto que si decidís trabajar los dos. Ser feminista y moderna no es imponer otro modelo de mujer diferente al tradicional, sino respetar y valorar por igual todas las formas de vivir que toda mujer libremente elija.

- "Hace meses que mi pareja no quiere tener nunca encuentros eróticos; ya ni me acuerdo la última vez que tuvimos sexo..." Pues en principio deberías respetar su decisión (tipo A-2). Pero, ¿eres capaz de soportar una situación así si se perpetuase en el tiempo? Me extrañaría...

- "Yo quiero acostarme con mi compañero de trabajo, y lógicamente, no quiero que mi pareja se entere." Técnicamente es una decisión A-1, así que yo lo tendría claro...

Decisiones y acuerdos (2)

[Continuación del post "Decisiones y acuerdos (1)"]

Efectivamente, es muy complicado por no decir imposible marcar unas pautas generalizadas y estandarizadas para todo tipo de relaciones y parejas. Además, podría resultar peligroso intentar determinar algo así, porque cualquiera puede tomarlo como algo objetivo e incuestionable, extrapolándolo a su relación de pareja sin tener en cuenta las individualidades y peculiaridades de su propia relación.

Teniendo en cuenta todo esto y respetando al 100% las decisiones que toda pareja tome, voy a exponer una pequeña clasificación del tipo de propuestas, decisiones y acuerdos que suele haber en las relaciones conyugales, que os puede servir de ayuda a la hora de afrontar ciertos conflictos que surjan con vuestra pareja:

- Tipo A-1: Cuando la decisión que voy a tomar sólo requiere de mi propia libertad, y considero que no tengo por qué informar a mi pareja sobre la decisión tomada. Estas decisiones no requieren para nada la libertad ni el espacio de mi pareja; voy a hacer algo que sólo me incumbe a mí porque ni necesito a mi pareja para poder llevarlo a cabo, ni tampoco necesito ningún elemento suyo. Además, considero que lo que voy a hacer entra en el campo de mi intimidad, y que tener que informar de ello a mi pareja sería una vulneración de ese espacio propio e íntimo. Ejemplos: Masturbarme cuando quiera y como quiera, mirar a otras mujeres cuando paseo por la calle, tomar demasiados cafés en el trabajo, crearme una nueva dirección de correo electrónico y que mi pareja no la conozca...

- Tipo A-2: Cuando la decisión sólo requiere de mi propia libertad (como las A-1), pero considero que es conveniente informar a mi pareja sobre ello. Aunque para tomar estas decisiones tampoco necesito para nada la libertad ni el espacio de mi pareja, sí considero que es necesario informar a mi pareja de la decisión que he tomado. Ejemplos: Comprarme con mi dinero un coche nuevo, irme con mis amigos de cena (si no hay hijos comunes), cambiar de trabajo, hacerme un tatuaje...
Algunos de estos casos podrían pasar a ser del grupo B si se dieran circunstancias como: todo el dinero que entra y sale de la pareja es común, hay responsabilidades compartidas como por ejemplo hijos, etc.

- Tipo B: Cuando se requiere la libertad de nuestra pareja para poder tomar la decisión. Estas propuestas de acuerdos son las más complejas y las que más conflictos generan en el ámbito de la pareja, confrontándose habitualmente con las del tipo A-2. Estos acuerdos hacen referencia a cualquier decisión que uno de los miembros desearía tomar, pero que requiere que su pareja también desee lo mismo para poder llevarlo a cabo. Ejemplos hay muchos: Ir al cine con mi pareja, practicar coito anal, comprarnos un piso juntos, tener hijos juntos...

- Tipo C: Cuando es requerida sólo y exclusivamente la libertad de nuestra pareja. Este tipo de propuestas suelen generar mucha controversia y suelen estar socialmente mal vistas en su gran mayoría. Estos acuerdos, a pesar de ser aceptados por ambos miembros de la pareja, en muchos casos a la larga suelen generan frustración a uno de los cónyuges (al que "cede"). Ejemplos: Requerir a mi pareja que no salga con sus amigas, pedirle que deje de trabajar de camarera, exigir que conozca y tenga una buena relación con mi familia...

Por lo general y cometiendo la valentía de objetivarlas, las decisiones del tipo A deberían ser respetadas en mayor medida que las propuestas tipo B, y éstas más que las del tipo C. Vamos, que si se confrontan dos tipos de propuestas que son incompatibles, las del tipo A deberían prevalecer sobre las del tipo B, y las dos sobre las "C". Esto es, cuanto más alto en la clasificación esté, menos deberían cuestionarse. Unos ejemplos para que nos entendamos mejor:

- Yo quiero ir al cine con mi pareja (tipo B), pero mi pareja quiere ir a ver el fútbol con sus amigos (tipo A-2): Debería respetar los deseos de mi pareja. Y buscar compañía si no quiero ir al cine sol@...
- Yo quiero hacer un trío con mi pareja y otra chica (tipo B), pero ella no quiere hacer tríos (tipo A-2): Ella tiene derecho a no hacerlos.
- Yo quiero que mi pareja no se vea con su ex (tipo C), pero ella sí quiere (tipo A): Te tocará aguantarte...
- Yo quiero que mi pareja no se masturbe (tipo C), pero ella ni siquiera quiere contarme si lo hace o no (tipo A-1): Incuestionable.
- Yo quiero salir de marcha con mi pareja (tipo B), y ella además de salir quiere que me emborrache (tipo C): Salimos, pero yo no tengo porqué beber...

Vuelvo a insistir que estas pautas son demasiado generales y que no tienen en cuenta las objetividades de cada pareja; hay que tomarlas como sugerencias o ideas, nunca como recetas infalibles o incuestionables. Cada pareja es un mundo, con sus propias individualidades, subjetividades, necesidades, acuerdos...

En el próximo post un par de cositas más sobre esto, ya para acabar.

Decisiones y acuerdos (1)

- Cari, me gustaría hacerme un tatuaje en el omoplato. ¿Qué te parece?
- ¿Que qué me parece? ¡Pues fatal! ¡Ni se te ocurra pintarte ninguna chorrada en la espalda!

- Cari, este fin de semana me voy con mis amigos a una casa rural. Te quedas con los niños ¿vale?
- Vale... (qué remedio...)

Llegar con éxito a diversos acuerdos dentro de la pareja es unas de las condiciones importantes para que una relación conyugal sea satisfactoria, y para que cada uno de sus miembros estén satisfechos con lo que tienen. A lo largo del proceso de evolución y maduración de toda pareja, cada miembro se enfrenta a numerosas diferencias con su cónyuge las cuales se deberán hablar, reflexionar y se alcanzarán acuerdos que posibiliten una convivencia los más satisfactoria posible para ambos.

La vida en pareja aporta numerosos beneficios, pero inevitablemente también conlleva numerosos costes. La relación costes-beneficios dependerá exclusivamente de los miembros de la pareja; sus deseos, sus necesidades, sus objetivos y el tipo de relación que deciden tener. Nunca encontraremos dos parejas iguales. Pero si decides tener una relación de pareja, tienes que asumir que la mayoría de las decisiones que tomes, y que muchos de los objetivos que decidas intentar cumplir, deberán pasar por un "filtro": el filtro de tu pareja.

Este "filtro" va a ejercer su efecto de forma muy diferente dependiendo del tipo de decisión que quieras tomar y de los tipos de acuerdos que tengas con tu pareja. En algunos casos su efecto será importante y frenará por completo la decisión que desearías poder tomar, como por ejemplo, dejar a tus hijos con tu pareja durante todo un finde para poder irte con tus amigos de casa rural. En cambio, en otros casos el filtro no hará prácticamente ningún efecto, con informar a tu pareja será suficiente, como por ejemplo si quieres comprarte un nuevo teléfono móvil con tu dinero ahorrado porque el que tienes te está dando problemas. Incluso en muchos casos ni siquiera será necesario informarle...

¿Qué tipo de propuestas, decisiones y acuerdos surgen dentro de la relación? ¿Cómo se pueden agrupar? ¿Cuáles son adecuados y cuáles no lo son tanto? ¿En cuáles debo ceder yo y en cuáles debería ceder mi pareja? ¿Tengo que informar a mi pareja de todas las decisiones que tomo? ¿Dónde acaba mi libertad de actuación porque empieza la libertad de mi pareja? ¿Hay alguna pauta general de actuación respecto a esto? En el sgte post respondemos a todo esto.