Y tú, ¿qué eliges?

Contar nuestras dificultades y problemas de pareja es una práctica especialmente difícil. No es fácil hablar de nuestros sentimientos, y menos cuando hacen referencia a nuestra vida conyugal. Además, ver tantos escaparates provoca que inevitablemente nos avergoncemos en cierta medida de nuestra trastienda, dificultando todavía más el hablar de algo tan personal. Y los hombres tenemos la dificultad añadida de ser hombres; que aunque parece que es más por cuestiones culturales que por otra cosa, la realidad es que tenemos una especial dificultad para hablar de nuestros sentimientos.

Por todo esto, cuando encontramos a alguien con quien hablar de todo lo que nos remueve y nos preocupa de nuestra relación pareja, esa persona se convierte en alguien muy especial, sobre todo si es algo recíproco. Esa persona es tu confidente, tu apoyo, un gran amig@. Es a quien vas a llamar si estás llorando porque acabas de discutir con tu pareja, es quien va a estar a tu lado cuando estés especialmente deprimid@, es quien cogerá el teléfono a las 2 de la madrugada para que puedas desahogarte en ese momento tan difícil para ti. Es alguien que siempre te comprende, que siempre te ayuda, que sientes que siempre estará ahí. Esa persona, además de tu confidente, se vuelve en tu aliad@. Es de tu bando, de los tuyos. Y me explico...

Aunque una relación de pareja no sea una guerra, sí que existen dos bandos: el tuyo y el de tu pareja. Y las personas que están de tu bando nunca lo estarán del bando de tu pareja. Eso nos da una especial tranquilidad, ya que el apoyo de la gente de tu bando será incondicional, y necesites lo que necesites estarán siempre de tu lado: escucharán tus críticas hacia tu pareja, no te juzgarán, te apoyarán siempre en la decisión que tomes, no harán nada que te perjudique, estarán a tu lado pase lo que pase... Y si tienen que elegir, siempre te elegirán a ti.

Como es lógico, tu pareja también tendrá gente de su bando. Y luego, habrá gente que no esté en ningún bando: gente para salir de fiesta, amigos que veis de vez en cuando con quien os lo pasáis muy bien, gente para ir de cena, esa otra pareja con quien quedáis de vez en cuando para tomar el aperitivo... Pero lo que no es posible es estar en los dos bandos a la vez; se está en uno, en el otro, o en ninguno. O por lo menos, no es posible estar en los dos bandos durante mucho tiempo, inevitablemente acaba explotando: o acabas en uno de los bandos, o puede que en ninguno.

¿Sabes que los abogados matrimonialistas, una vez que aceptan a un cliente que quiere divorciarse, ya no suelen aceptar al otro miembro como cliente? ¿Sería posible en un partido de fútbol defender a favor de ambos equipos? ¿Te imaginas en un juicio, que la misma persona haga de fiscal y de abogado defensor? Pues aquí hablamos de cosas similares. Todo esto, gráficamente sería algo así:
Siendo A y B los miembros de una pareja, los círculos que los rodean la fuerza de atracción de cada un@ (más débil cuanto más lejos), y los puntos de colores las posiciones que podemos tomar. Así, podríamos situarnos donde:
- ...el punto verde: Mi buen amig@ y confidente es "A", y "B" para mí no es nada más que la pareja de mi amig@.
- ...el punto azul: Mi buen amig@ y confidente es "A", pero B también es mi amig@, aunque A siempre tendrá más fuerza.
- ... el punto amarillo: Ambos son mis amigos, por igual, sin que ninguno de los dos tenga un efecto o fuerza especial sobre mí y nuestra amistad. No hay grandes lazos con ninguno, pero ambos son mis amigos.
- ...el punto rojo: Situado en la posición más cercana a ser buen amig@ y confidente de ambos, pero como podéis comprobar, algo IMPOSIBLE de realizar; demasiado lejos de ambos. Además, el efecto y la fuerza de atracción de ambos miembros, que inconscientemente intentarán atraer al punto rojo hacia su bando, puede provocar consecuencias bastante desagradables...

Así que es importante aceptar como algo normal y enriquecedor que siempre habrá gente que esté del bando de tu pareja y que no lo estarán del tuyo. Y también deberíamos asumir que podemos tener un buen trato con ambos miembros de una pareja, e incluso ser amig@ de los dos, pero que no podremos ser confidente y amigo especial de ambos. Y cuidado con intentar jugar a dos bandos...

[Continúa en el post Y tú, ¿qué eliges? (2)]

8 comentarios:

krys dijo...

Vaya... me siento identificada con el punto rojo en la relación que han tenido y roto ya..dos de mis mejores amigos. Fue muy difícil y me vuelvo loca intentando defender a los dos, es imposible, así que he pasado de dar mi opinión subjetiva, porque soy incapaz de ponerme del bando de alguno de los dos.

Saludos!

La Meretriz dijo...

Busco punto verde que mágicamente esté disponible siempre que lo necesite para desahogarme sin ser juzgada.
Atentamente,

A

Oihana dijo...

Espectacular el artículo, enhorabuena.

Espero el segundo con muchas ganas.

Miriam Fernández Pérez dijo...

Muy bueno el artículo, está genial, me suelo pasar por aqui mucho aunque no suelo comentar, sigue así con tu blog!!

Besitos ^^

Miriam Fernández Pérez dijo...

Se me olvidaba decirtelo, tienes un premio en mi blog =)

Carla Vidal dijo...

Hay un peligro de extrapolar estos puntos a cualquier aspecto de las relaciones de parejas-amigos.

Cuando existen conflictos de pareja o situaciones límite los amigos próximos tienen que significarse en alguno de los puntos.

Sin embargo, en situaciones "normales" los puntos no existen y los tipos de relación pueden bailar de uno a otro miembro de la pareja según las afinidades políticas, sociales, de ocio, o de cualquier cosa. Y estas situaciones son las habituales.

Carla Vidal
Intimissimo Aranda

Ruth dijo...

No nos lo perderemos.

Chus dijo...

Yo soy el colega que te ayuda con las mudanzas...