¿Hacemos algo?

No me gusta casi ningún político español. Me parecen que no escuchan al pueblo y que no son defensores de una democracia real (democracia = intervención del pueblo en el gobierno). Me parece que la mayoría son pretenciosos, prepotentes, mentirosos, avariciosos y ansiosos de poder. Me parece que no tienen empatía, que no actúan con asertividad, que son agresivos y que no saben lo que significan las palabras "autocrítica" y "humildad".

No me gusta el bipartidismo, me parece que no representa correctamente una sociedad plural y diversa. No me gusta la Ley D'Hondt; creo que el voto de un español debería valer igual en Madrid, Santander o Bilbao. No me gusta que un gobierno que se autodenomina socialista inyecte dinero público a los bancos. No me gusta que los bancos dirijan este país y parte de este patético mundo.

Creo que hay que potenciar más la participación ciudadana: referendums, consultas populares, participación asociativa en la política... Creo que no hay que salvar de la crisis a los causantes de la misma. Creo que no debería ir a los bancos ni un céntimo de dinero público porque hayan especulado "demasiado" con nuestros ahorros y se les haya ido de las manos. Creo que hay que eliminar los privilegios de los políticos, como las pensiones máximas vitalicias o la posibilidad de los "multi-sueldos" desorbitados. Creo que al igual que hay un "salario mínimo interprofesional", debería haber un "salario MÁXIMO interprofesional".

Por todo esto participé en la manifestación del 15 de mayo organizada por la plataforma "Democracia real YA". Fuimos unos cuantos, y allí pude ver de todo: mujeres y hombres, jóvenes y mayores, feos y guapos, pijos y hippies, elegantes y desaliñados... Algunos de estos manifestantes decidieron instalarse en la Puerta del Sol de Madrid a modo de protesta.


Vía Centinel he descubierto que el ciudadano con el retraso mental profundo más grave de todo el país (Juan Morote) sabe escribir, y que ha escrito esto sobre nosotros:

Algunos especímenes córvidos, un grupúsculo de aves carroñeras, aspirantes a destrucción de lo que otros con esfuerzo edificaron, pululan libremente por la Puerta del Sol. Un grupo de desarrapados, susceptibles de desinsectación urgente, han tomado el espacio público de la Villa y Corte so capa de un eslogan auspiciador de la Democracia Directa. (...)
En primer lugar, estos niñatos que protestan en el asfalto y bajo la luz artificial son los hijos de los que soñaron con haber estado en París en el 68 (...). En segundo lugar, son pseudomarginales desencantados con una sociedad que pretende obligarles a esforzarse y trabajar para tener una oportunidad. Y en tercer lugar, son una panda de andrajosos malcriados que suben al Mercedes de papá con los pantalones rotos bien arrastrados por el asfalto.

(Fuente: Libertad Digital)

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