¿El homosexual nace o se hace? (1)

La homosexualidad es una preferencia erótica que ha existido a lo largo de toda la historia de la humanidad, como así lo demuestran la infinidad de casos documentados de los que disponemos (Francis Mark Mondimore, 1998). El trato que han recibido las personas que han admitido ser homosexuales es otro cantar. Pero, si la homosexualidad está presente en todas las culturas y sociedades del mundo, y ha estado presente en todas las etapas históricas, ¿no será por lo menos cuestionable que la homosexualidad sea una “opción”?

Parece que ya está más que admitido que la identidad sexual (sentirse hombre o mujer) es algo que poco o nada tiene que ver con la psicología o la educación, y mucho con nuestra biología. Los transexuales aseguran que siempre se han sentido atrapados en un cuerpo que no les corresponde, y los estudios más recientes han demostrado que la transexualidad no tiene nada que ver con un trastorno mental (Silberio Sáez Sesma, 2010). Pero no se puede de la misma forma profundizar y aclarar los procesos que determinan la orientación sexual de los seres humanos? Es más complicado, pero vamos a intentarlo.

Identificar los procesos determinantes para que se establezca una orientación sexual concreta es algo especialmente complicado. Los estudios sobre este hecho que se han intentado realizar en las últimas décadas han sido poco rigurosos y muy cuestionables en la mayoría de los casos, obteniendo resultados contradictorios entre ellos. Esta dificultad se debe a varias razones:
- Se ha demostrado que el deseo erótico es algo que se empieza a percibir de forma relevante en la pubertad, y todas las supuestas manifestaciones anteriores a la pubertad son resultado de otras motivaciones ajenas a la orientación del deseo (imitación a los adultos más cercanos, juegos entre amigos, búsqueda de reconocimiento…). Vamos, que si un niño de 8 años dice que le gustan las niñas, probablemente no lo diga motivado por un verdadero deseo erótico, sino por otras causas.
- Se comete el error de mezclar orientación con prácticas eróticas. Una persona es capaz de disfrutar de una práctica homoerótica y ser heterosexual, y a la inversa.
- Diferentes corrientes queer y de carácter ambientalista han difundido con gran éxito una idea “simpática” y políticamente muy correcta: “todos somos bisexuales por naturaleza, y el ser heterosexual y homosexual es una opción personal”.
- La sociedad “normativa” (la importancia de cumplir la norma) y “de los sacos polarizados” (todos pertenecemos a una u otra categoría) en la que vivimos ha llevado a mucha gente a “aprender” a disfrutar con prácticas eróticas que no corresponden con su orientación del deseo erótico, por lo que genera importantes contradicciones y quebraderos de cabeza a infinidad de personas.

Estas dificultades y otras muchas han imposibilitado la realización de estudios fiables sobre este tema. El control de las variables es muy complicado, y los sentimientos y las emociones de las personas son muy difíciles de categorizar y cuantificar (a diferencia de las prácticas eróticas). ¿Entonces, a nivel científico, que datos, investigaciones o estudios tenemos a nuestra disposición? En el próximo post hablamos sobre esto.