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6.7.08

Decir las cosas a la cara

Pero qué razón tiene El Bonico del to...



Las cosas joden a la cara, ¿a la espalda qué problema hay?

24.1.08

El valor de mentir

- "Creo que la humanidad tiene necesidad de la verdad; pero tiene aún más necesidad de la mentira, que la adule, la consuele, le dé esperanzas ilimitadas. Sin la mentira, perecería de desesperación." (Anatole France, escritor francés).

- "Mentir es una prueba de empatía. Los perversos y los psicóticos no mienten porque los demás no les importan nada. El perverso dice lo que piensa y si duele, le da igual." (Boris Cyrulnik, psiquiatra francés)

- "Mentir es una característica central de la vida. Se miente a los niños con los Reyes Magos; mentimos al familiar que va a sufrir una operación sobre el riesgo real al que se va a someter; mentimos con buena voluntad cuando no queremos que alguien querido sufra por algún acontecimiento doloroso e inevitable. La mentira, por lo tanto, no es siempre un acto censurable. El problema está en los que, en nombre de la verdad, se convierten en jueces de lo que es bueno para los demás." (Mila Cahue, psicóloga clínica)

- "Hay casos que mentir no es hipocresía, sino respeto. Es una manera de proteger al semejante." (Guillermo Kozameh, profesor de psicoanálisis de la Universidad de Comillas)

- "Un marido, por amor a su mujer y para no perderla, decide no confesarle que en un momento de debilidad le ha sido infiel. Este hombre, aún mintiendo, es sincero con respecto a lo que él considera su verdad más importante: el no querer hacer daño a su mujer ni perderla." (Claudine Biland, psicóloga clínica)

8.10.07

Una mujer normal

Tengo 36 años. Soy una mujer atractiva, y estoy felizmente casada desde hace 10 años. Tengo dos hijos; uno de 8 años y otro de 3. Tengo un buen marido; inteligente, trabajador, buen amigo y un gran padre. Nuestra vida de casados es una vida normal; vivimos en un piso normal, ambos tenemos trabajos normales, con una vida en común normal y con los amigos que normalmente se tienen.

Soy una mujer satisfecha con mi vida. Mi marido es una gran persona, tenemos una relación tranquila y enriquecedora. Ambos tenemos buenos trabajos y estables. Nuestros hijos son dos tesoros. Tengo una buena relación con la familia de mi marido, al igual que él con la mía.

El otro día he sentido algo que hacía años que no sentía. Un hombre de mi trabajo se interesó por mí; me invitó a tomar una cerveza, hablamos, flirteamos, nos reímos, nos seducimos. Me volví a sentir deseada, volví a sentirme viva.

Hace años que no sentía algo así. Mi marido es genial, pero es mi marido desde hace ya 10 años. Son muchos años de convivencia, muchos años viéndonos todos los días. Hace años que no flirteamos, que no nos seducimos con la mirada, que no nos deseamos como nos deseábamos los primeros años.

Yo también sentí interés por mi compañero de trabajo. Quedamos para cenar. Me sentí como una adolescente; los nervios por tener una cita, ese nudo en el estómago que hacía tanto que no sentía. Me preparé como hacía años no lo hacia. Me puse mi mejor vestido, me pinté, me depilé, fui a la peluquería. Me sentía atractiva, me gustaba a mí misma.

Esa noche fue genial. Sentí de nuevo la alegría de vivir. Sentí el cuerpo de un hombre diferente, su calor. Sentía su deseo en cada caricia, en cada beso, sentía mi deseo por todo mi cuerpo. Todo era diferente, todo era nuevo, todo era especial. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto, hacía mucho que no sentía tanto placer.

Mi vida, como la de la mayoría de vosotros, está llena de momentos "normales". Son momentos que no te sientes mal, ni te sientes desgraciada, pero tampoco te sientes especialmente feliz. No estás triste, pero tampoco estás contenta. Simplemente estás "bien", "ni fu ni fa", no lloras pero tampoco te ríes. Simplemente vives, te dejas llevar. Sientes que tu vida va pasando, que no para, esa vida monótona, normal, estable. ¿Esa es la vida ideal? ¿Nos tenemos que conformar con tener una vida "estándar"?

He descubierto una forma de sentirme más feliz. He aprovechado la oportunidad de escapar de mi vida "normal", y permitirme algo diferente. Después de varios años dedicados a mi marido, a mis hijos, a mi casa, a mi trabajo... he sentido la necesidad de dedicarme unas horas a mí misma. Después de varios años de no sentir el interés y el deseo de un hombre por mí, después de pasar días enteros junto a mi marido con poco de qué hablar, después de sentirme atada a mi estructurada vida, he sentido la necesidad de liberarme y disfrutar de las buenos momentos que te ofrece la vida.

Soy una mujer feliz. Estoy satisfecha de la vida que tengo, estoy orgullosa de mi familia, estoy orgullosa de mi marido y mis hijos. Mi marido no sabría vivir sin mí, le aporto todo lo que necesita, es feliz a mi lado. Mi marido y mis hijos me proporcionan una gran estabilidad y casi todo lo que necesito como mujer. Pero no todo.

Decirle algo a mi marido sería el peor error que podría cometer. Todo lo que hemos construido durante todos estos años se vendría abajo. Nuestras vidas pasarían a ser desgraciadas, seríamos infelices, todo se llenaría de problemas y sufrimientos.

Me he tomado la libertad de disfrutar de mi tiempo, de mi espacio, de mi cuerpo. He decidido hacer lo que he deseado con algo que considero que me pertenece. Y me he tomado la libertad de poder decidir no decírselo a mi marido. He tomado una decisión, y creo que es la más acertada. Y comprendo que haya gente que no lo comparta, pero no comprendo que haya gente que no lo respete.

25.7.07

Infidelidades en la pareja

- Hay personas que conciben a su mujer o su marido como un trofeo. Cuanto más se considera al otro como un "objeto", más exclusivo se es en la relación.

- Hay que respetar la necesidad de amistad, de emoción y de cariño "extraconyugales" que pueda tener el cónyuge.

- Las consecuencias de confesar una infidelidad son peligrosamente imprevisibles. Basta de ser "sincero" hasta límites absurdos.

(Dr. Patrick Blachere, psiquiatra y sexólogo)

16.7.07

Toda la verdad

¿Quieres siempre saber la verdad completa? ¿Para ti conocer la verdad plena no debe estar condicionado por las circunstancias?

El cuento que hoy ha publicado una buena amiga en su fotolog me ha recordado el post que escribí hace tiempo planteando ciertas dudas sobre la inconveniencia absoluta de la mentira.

No dudes en leer el cuento, pincha AQUÍ. 100% recomendable.

Ah, gracias Mery ;-)

11.1.07

Mentiras valiosas

[Continuación del post Miente Pinocho, ¡miente!]

No quiero empezar este post sin antes pedir disculpas por el largo tiempo que llevo sin escribir. Prometo que me voy a poner las pilas; tengo un montón de temas de los que quiero hablar. Y ahora, centrémonos en el tema.

Entonces, ¿la mentira es un contravalor? ¿Algo no deseable? ¿La sinceridad siempre es buena? ¿Viva el sincericidio? Yo personalmente no lo veo así. Estamos en una sociedad en donde los valores y las conductas correctas son "absolutas", vamos, o son buenas o son malas. Esto lo considero un grave error, ya que la valoración establecida no tiene en cuenta las circunstancias especiales y particulares de cada situación.

Con el riesgo de volver a caer en lo políticamente incorrecto, yo personalmente creo que el mentir debería considerarse una habilidad, una herramienta, un recurso. Pienso que es interesante y beneficioso desarrollar las diferentes habilidades que nos puedan ser útiles, y el mentir me parece una de ellas. Por norma general es preferible decir la verdad, pero habrá situaciones (como las que expuse en mi anterior post) en las que el mentir sea lo conveniente.

No creo que mentir sea lo malo, creo que lo malo es mentir en ciertas situaciones. Debemos valorar y pensar profundamente las consecuencias de cada una de las posibilidades de actuación que tenemos, y tomar la que consideremos más correcta. Para mí, el mentir para evitar hacer daño es algo muy respetable y honesto. Si valorásemos y reflexionásemos más sobre las intenciones de las personas y no tanto sobre sus actuaciones, entenderíamos mucho mejor al resto de la gente, y desarrollaríamos una habilidad tan importante y necesaria como es la empatía.

27.12.06

Miente Pinocho, ¡miente!

En la amistad y en el amor se es más feliz con la ignorancia que con el saber. (William Shakespeare)

En nuestra cultura tenemos un sistema de valores en donde la sinceridad es un valor deseable ocupando uno de los primeros puestos del ranking. La mentira en cambio es un contravalor, algo no deseable, llegando a hacernos pronunciar frases como "prefiero saber la verdad aunque me duela".

Vamos a visualizar esta afirmación en diferentes ejemplos, y espero vuestras valoraciones:

1.- Tienes un cancer terminal, metástasis, sin posibilidad de cura. Los médicos saben que no puedes durar más de un par de meses, a pesar de no tener prácticamente síntomas y pudiendo llevar una vida normal hasta pocos días antes de morir. El saber que te vas a morir en dos meses te provocará una profunda depresión que hará que estos dos meses sean los peores de tu vida, si no te suicidas antes, claro. El no saberlo hará que sigas con tu vida normal, con un tratamiento para que no tengas dolores, e ignorante pero feliz de no saber la cercanía de tu muerte. ¿Quieres saber la verdad? Yo personalmente, prefiero que me mientan.

2.- Llevas una feliz vida en pareja en donde todo es perfecto. Tu pareja, en un viaje de placer con sus amigas, no ha podido evitar la tentación y, empujada por las circunstancias y ayudada por su estado etílico, ha incumplido vuestro firme compromiso de excusividad erótica (fidelidad) con un tremendo cubano que encontró en Punta Cana. Para ella sólo ha sido sexo, una canita al aire, sin ninguna importancia, con un tio que con total seguridad no va a volver a ver. El decírtelo va a provocar una crisis bestial, poniendo en serio peligro vuestra relación y provocando un profundo sufrimiento a ambos miembros. ¿Tú quieres saberlo? Yo no, gracias.

3.- La misma pareja perfecta. En este caso ella, sin tener ningún tipo de acercamiento erótico, se ha enamorado de su compañero de oficina. Él "afortunado" está felizmente casado y nuestra protagonista está muy segura de no querer poner en peligro su perfecta relación, sabiendo que su enamoramiento es un capricho sin fundamento racional y que tiene fecha de caducidad. No tengo ni que decir lo que sucederá si él se entera... ¡Miénteme por favor, miénteme!

4.- Soy actor porno (¡que son suposiciones!). Mi madre, retrógrada, tradicional y de derechas de toda la vida, nunca entendería mi forma de ganarme la vida, y el saberlo provocaría una crisis familiar, además de un tremendo disgusto a mi madre. Ella ya es mayor (70 años), y no está para estos disgustos. ¿Le cuento mi peculiar oficio? Yo paso...

¿Qué opináis? (Continuará...)

16.9.06

¿Sinceridad o sincericidio?

"- A mi lo que más me jodería no es que me pusiese los cuernos, lo que más me jodería es que no me lo contase.
- Y si te los pone y te lo cuenta, ¿qué sucedería?
- Le mandaría a la mierda."

(Y yo me pregunto, si lo que más te jode es que no te lo cuente, ¿por qué le dejarías si te lo dijese?)

Hace un par de días, hablando con un buen amigo (¡un abrazo!) en el balcón de su casa, hablamos de si contar una infidelidad es sinceridad o sincericidio. La mayoría de la gente piensa que ser infiel hace daño a la pareja, pero ¡oh, qué gran error! La infidelidad no hace daño, lo que hace daño es saberlo. Puedes sospechar que tu pareja tiene algo, pero el saberlo a ciencia cierta es lo que te puede destrozar por dentro. Cuando sabes que tu pareja ha sido infiel y con quien, te viene a la cabeza constantemente la imagen de tu pareja con esa persona. ¿Por qué no evitamos lo que realmente provoca el daño, que es el saberlo?
Cuando la infidelidad descubierta, además va acompañada de sentimientos, entonces es inevitable que sientas que te quieres morir. Puede que no te importe en exceso el que tu pareja tenga un encuentro erótico-sexual con otra persona, pero al saber que tu pareja esté enamorada de otra persona es inevitable que sientas como te estás pudriendo por dentro. Las dificultades que viven las parejas suelen ser elementos imprescindibles para la maduración y evolución "parejil", pero siempre que sea posible, es conveniente evitar pasar por procesos dolorosos.

Mentir no siempre es malo, dependerá de las consecuencias que tenga esa mentira. Ser sincero no siempre es bueno. Un síntoma de madurez es saber prever las consecuencias de nuestros actos antes de realizarlos, y no dejarse llevar siempre por los valores socialmente establecidos. La pauta de actuación debería ser siempre hacer el menor daño posible, tanto a uno mismo como a los demás. Es absurdo pensar que siempre hay que ser sincero, o que nunca se debe mentir.

Tú decides si contar a tu pareja tus infidelidades o no, pero ten en cuenta que a él/ella le van a hacer daño, y nunca deberías contárselo porque te sientas culpable; tu sentimiento de culpabilidad no debe ser calmado provocando dolor a tu pareja.
Desde aquí un apoyo muy grande para todos los que, habiendo sido infieles a sus parejas, han intentado apostar por su relación y no contarlo por el bien de ambos; vuestra decisión, además de ser totalmente respetable, es honesta y honrada.

"Lucha por lo que tienes que luchar, no por lo que anhelas."

"Lucha por lo que tienes, mañana puede que no esté ahí."


(Ah, por cierto, algún comment de vez en cuando se agradece... ¡Es que ni sé si alguien lee lo que escribo!)

11.9.06

Infidelidad: instrucciones de uso

Cuando coloquialmente hablamos de "fidelidad" de lo que estamos hablando realmente es de la exclusividad erótica, ya que la fidelidad en realidad es lo sgte: firmeza y constancia en el cumplimiento de los compromisas establecidos (diccionario VOX), y esto no tiene porque tener nada que ver con la exclusividad al tener encuentros eróticos. Una curiosidad: infidelidad, además de significar falta de fidelidad, fijaros que también significa carencia de fe católica. ¿Quién se sigue creyendo que la exclusividad erótico-sexual no es un un constructo social invento de la religión católica?

Ya hablaremos de la infidelidad y de la exclusividad erótica largo y tendido, que es un tema que tiene miga. Hoy sólo una pincelada.

Infidelidad: normas generales
1.- Procurar no ser infiel.
2.- Si se incumple la norma nº 1, actuar como si no se hubiese incumplido.
3.- Si la pareja del infiel tiene sospechas de que se ha incumplido la norma nº 1, negarlo hasta la muerte. En caso de ser necesario, proceder a jurar por cosas sagradas, seres queridos o por la propia vida.
4.- Si la pareja del susodicho tiene pruebas evidentes, o lo que comúnmente se expresa como "te han pillao con el carrito de los helaos"......... salva lo que puedas.

Ah, y cuidado con las parejas "viva la sinceridad"; una cosa es la sinceridad, y otra muy distinta el sincericidio. Otro día más y mejor...