Como ya expliqué en el post
Necesidades primarias (1), las necesidades básicas de hombres y mujeres son diferentes. El post
Para caballeros y princesas desveló que las necesidades primarias de los hombres eran principalmente la confianza y la admiración, y el no satisfacer esas necesidades bloqueará la capacidad receptiva del hombre.
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Las mujeres, generalizando y salvando las excepciones, suelen tener otras necesidades primarias, que son el cariño y la comprensión. Los hombres no suelen satisfacer correctamente estas necesidades, provocando de esta forma discusiones y conflictos muy poco enriquecedores y bastante destructivos.
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Para las mujeres es muy importante la comunicación, y por ello sienten la necesidad de expresar y trasmitir sus sentimientos. Cuando estos sentimientos son positivos no suele haber problema, pero cuando se trata de sentimientos negativos provocados por algún problema, conflicto o dificultad, el hombre es cuando se pone manos a la obra y se propone dar solución a todos los problemas, haciendo justamente lo contrario.
.La mujer no espera que nadie le arregle sus problemas. La mujer quiere una persona que la escuche, la comprenda, le muestre su cariño incondicional. En definitiva, necesita CARIÑO y COMPRENSIÓN. Los hombres en cambio actúan en relación a sus propios valores y necesidades, y acaban ofreciendo soluciones evidentes a problemas supuestamente absurdos.
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Un ejemplo: Maria llega a casa tras un duro día de trabajo. Su jefe le ha machacado en la oficina, sobrecargándole de tareas y exigiéndole demasiadas cosas.
- Hola Jose. Estoy destrozada, vaya día he tenido en el trabajo...
- ¿Sí? ¿Qué ha pasado?
- Mi jefe, que es un gilipollas; me ha cargado con un montón de trabajo que no soy capaz de llevar al día.
- ¿Y eso te preocupa? ¡Que le den por el culo a tu jefe!
- Sí hombre, te recuerdo que es mi jefe...
- Sí, es tu jefe, pero tú no eres su esclava. Si te manda demasiado trabajo, no lo hagas y punto.
- Qué fácil lo ves, que no lo haga... Si no lo hago me echa a la calle.
- ¡Pues que te eche! Para la mierda de trabajo que tienes... Si te echa, buscamos otro trabajo y punto, que tú vales mucho.
- Oye perdona, mi trabajo no es ninguna mierda... Además, yo no quiero buscar otro trabajo.
- Joder, no te entiendo, ¿no vienes jodida por tu trabajo? Y ahora me vienes con que tu trabajo no es ninguna mierda...
- Mira tío, paso; contigo no hay quien hable.
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En este ejemplo, Jose pretende dar solución a los problemas de Maria ("buscamos otro trabajo"), además de mostrarle admiración ("tú vales mucho") y relativizar el problema ("¿y eso te preocupa?"). María en cambio sólo necesita alguien que la escuche, la comprenda y le muestre su cariño incondicional. Las palabras de Jose son para ella una muestra clara de incomprensión y frialdad.
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Si antes de nada satisfacemos las necesidades primarias de la mujer, podremos profundizar en otros temas, como puede ser la búsqueda compartida de situaciones más agradables y satisfactorias. Si ignoramos sus necesidades primarias, todas nuestras buenas intenciones serán en vano..