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15.7.08

La utopía romántica

Extraordinariamente interesante el post que publico hoy, además de controvertido. Recomiendo encarecidamente leerlo, a pesar de ser un poquito largo:

La idea de que el amor se vive en el vínculo conyugal es una idea moderna. En la mayoría de las sociedades los lazos conyugales y los vínculos afectivos establecidos en el exterior son de distinta naturaleza y sería imposible confundirlos; se viven de forma paralela. Con el nacimiento de la utopía romántica, el tercero se vuelve clandestino, disimulado, se reduce al adulterio y a los amores venales.

La individualización y la libertad de cada uno para elegir su destino sentimental, casa mal con el amor romántico, porque este último tiene como objeto fundir a los amantes en una misma entidad, un mismo proyecto, una misma sustancia. El proceso de indidualización ordena a hombres y mujeres realizarse plenamente. Hay que inventar entonces un amor que ya no sea romántico. La aporía de la fusión enfrentada a la exigencia de sí mismo lleva las parejas al malestar y finalmente a la separación. La crisis de la conyugalidad que el aumento de divorcios evidencia es consecuencia de esta doble exigencia. Vivir juntos y existir plenamente supone cambiar nuestros esquemas mentales, inventar nuevos códigos amorosos. Supone en primer lugar dejar de creer en la naturalidad de sus elementos románticos, en la posesión, la exclusividad, los celos, en la fidelidad sexual como pruebas de amor. Tenemos que aprender a vivir en pareja, pero sin separarse de los demás. Hay que descubrir los encantos de la polivalencia.

Tiene que ser posible vivir juntos con amor sin impedirse encontrar otras energías. El amor que tenemos no es una puerta cerrada para los otros. La convivencia se expresa compartiendo las pasiones comunes, pero hay muchos otros aspectos de la vida social por explorar. Se puede compartir sensualidad, seducción, ternura, emoción, compañerismo y muchas otras dimensiones que el romanticismo conservaba celosamente guardadas exclusivamente para los amantes hasta el punto de anegar el gusto.

Parece "normal" querer a todos nuestros hijos. El psicólogo tranquiliza a los padres inquietos: es normal quererlos a todos y sin embargo querer de forma diferente. Así, padre y madre no se culpabilizan de tener una inclinación específica por cada uno. Esto que parece lógico y legítimo en este ámbito, no lo es tanto en otros aspectos, especialmente en las relaciones amorosas. Sin embargo en ambos casos se trata de relaciones afectivas. ¿Por qué podemos dispersarnos y comprender el amor como multiplicador en un caso y no en el otro? Esta diferencia de tratamiento es sólo el resultado de un aprendizaje sentimental. Si confiamos en nuestra capacidad de amar podemos imaginar cómo conjugar todos los deseos. Es cierto que las relaciones múltiples no se llevan a cabo sin tensiones, pero la pareja aprende a compartir. Tras unos ajustes puede abrirse al exterior sin romperse. Porque el amor romántico está compuesto de ilusiones y quimeras, y el "amor confluente" (Anthony Giddens, 1995) conjuga la independencia respecto al otro y un afecto más sereno y duradero.

Lo que caracteriza a las nuevas formas de pareja es precisamente su pluralidad. El modelo único y exclusivo que la modernidad ha intentado imponer sin lograrlo deja paso a una diversidad de relaciones. Se permite amar de forma distinta, según las edades, los periodos de vida, los compañeros, los caracteres. El mito de la pareja cerrada sobre sí misma ya no hace soñar; al contrario, su carácter asfisiante queda más al descubierto. La fidelidad debe encontrar nuevas fronteras que no son necesariamente las del cuerpo.

Con una filosofía de apertura es sociológicamente probable que la pareja se haga más estable. No es ilógico presagiar que la explosión de separaciones y divorcios esté relacionada con el intento de vivir una fusión romántica. Alejándose de esta utopía irreal la pareja puede esperar un futuro más tranquilo.

La energía invertida en conocer a otros alimenta a la pareja y le permite reactivarse. La autonomía no conlleva división ni ruptura, sino por el contrario regeneración de los vínculos. Lo que caracteriza al modelo de pareja fisional es, dentro de su variedad, la posibilidad de recurrir a una vida separada.

El "Gran Amor autosuficiente" dispone aún de sus cartas de nobleza, desmitificarlo permite encontrar serenamente otras formas de compartir.

(Fragmentos extraídos del último capítulo del libro El Nuevo Arte de Amar: Por nuevos códigos amorosos)

25.6.08

Estos franceses...

"En un plano puramente lógico y deontológico, los psicólogos deberían denunciar la pareja exclusiva como fenómeno patológico, y el enamoramiento inicial como estado neurótico por ser una ilusión"
(Serge Chaumier, sociólogo francés y profesor universitario)

"En los años noventa y 2000 la noción de pareja se ha vuelto definitivamente antigua. Mejor; ya no podíamos respirar en ese búnker estrecho, mezquino, esas camas para dos que huelen a jazmín marchito y a remordimiento caduco. El concepto de fidelidad se ha vuelto tan ridículo, anticuado y bárbaro como antes lo era el de la castidad."
(Yann Moix, escritor y director francés)

"Basta con mirar a nuestro alrededor para constatar como triunfan los divorcios agrios, las separaciones dolorosas, la violencia conyugal, las miserias sexuales, el bovarismo generalizado, el carácter insípido y aburrido de historias rutinarias. De ahí la necesidad de reconsiderar las leyes amorosas occidentales para intentar acabar con la forma obligada de pareja fusional, deseosa de complementariedad e inscrita primitivamente en una voluntad de eternidad."
(Michel Onfray, filósofo y escritor francés)
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26.4.08

Exclusividad y matrimonio

"Una persona puede manifestar afecto por otra y sentirse atraída por una tercera. ¿Y por qué tendría que partir o mutilar su alma si sólo alcanza la plenitud de su ser en presencia de las dos? Durante miles de años, una cultura basada en el instinto de propiedad ha inculcado a los seres humanos la convicción de que el sentimiento del amor también se basaba en el principio de propiedad; la ideología burguesa nos ha metido en la cabeza la idea de que el amor daba derecho a poseer entera y exclusivamente el corazón del ser amado. Esta ideología es esclerotizante; los sentimientos deben ser más diversos, enriquecerse."
(Alexandra Kollontai, feminista rusa)

"El perverso es aquel que se centra en un elemento de placer en detrimento de otros, por ejemplo el fetichista, pero también el que sólo conoce la exclusividad de una sola pareja. Por tanto tendríamos que preguntarnos sobre la perversidad de la pareja exclusiva."
(Michel Lobrot, psicólogo y humanista francés)

"Deberíamos buscar, reconocer y sostener alternativas al matrimonio y la familia. Sería ilusorio creer que unas instituciones que cuentan con unos siglos solamente, sean tan perfectas que la humanidad no sea capaz de aportarles mejoras o sustituirlas por otras formas de vida en común."
(Jos van Ussel, historiador y sexólogo belga)

24.1.08

El valor de mentir

- "Creo que la humanidad tiene necesidad de la verdad; pero tiene aún más necesidad de la mentira, que la adule, la consuele, le dé esperanzas ilimitadas. Sin la mentira, perecería de desesperación." (Anatole France, escritor francés).

- "Mentir es una prueba de empatía. Los perversos y los psicóticos no mienten porque los demás no les importan nada. El perverso dice lo que piensa y si duele, le da igual." (Boris Cyrulnik, psiquiatra francés)

- "Mentir es una característica central de la vida. Se miente a los niños con los Reyes Magos; mentimos al familiar que va a sufrir una operación sobre el riesgo real al que se va a someter; mentimos con buena voluntad cuando no queremos que alguien querido sufra por algún acontecimiento doloroso e inevitable. La mentira, por lo tanto, no es siempre un acto censurable. El problema está en los que, en nombre de la verdad, se convierten en jueces de lo que es bueno para los demás." (Mila Cahue, psicóloga clínica)

- "Hay casos que mentir no es hipocresía, sino respeto. Es una manera de proteger al semejante." (Guillermo Kozameh, profesor de psicoanálisis de la Universidad de Comillas)

- "Un marido, por amor a su mujer y para no perderla, decide no confesarle que en un momento de debilidad le ha sido infiel. Este hombre, aún mintiendo, es sincero con respecto a lo que él considera su verdad más importante: el no querer hacer daño a su mujer ni perderla." (Claudine Biland, psicóloga clínica)

3.1.08

Hacer un trío

Hay muchos tópicos por ahí en relación a las condiciones, indicaciones y consecuencias de realizar un trío. Hay cosas interesantes, pero mucha de la información no es más que basura; prejuicios, juicios morales, indicaciones absurdas...
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La palabra clave en relación a este tema es la siguiente: "RELATIVO". Casi todo es relativo; depende profundamente de los deseos, intenciones y situación personal de cada individuo y de cada relación.
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A continuación muchos de los tópicos:
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- "Nunca hay que hacerlo con tu pareja." ¿Por qué? Si ambos lo desean, están convencidos de querer hacerlo, y quieren compartir una experiencia así, ¿por qué no?
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- "No hay que hacerlo con una amiga o un amigo, mejor con un desconocido." No tiene porqué. Cada situación tiene sus ventajas y sus inconvenientes. El hacerlo con un desconocido tiene la ventaja de ser mucho más difícil que haya una implicación afectiva que pudiera ocasionar problemas. Además se evita el tener que enfrentarse al "después de", algo que puede resultar incómodo para muchos. El hacerlo con un amigo o amiga también tiene su lado bueno: hay más confianza, conoces sus gustos eróticos, hay más respeto, se es más generoso, se cuida más la relación erótica...
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- "No hay que planificarlo, tiene que surgir." Hay gente que ha realizado un trío porque surgió casi sin querer, y aseguran haber disfrutado mucho. Pero también hay gente que decide planificarlo, llegando a poner anuncios en internet o yendo a locales swinger, y muchos de ellos aseguran haber vivido experiencias realmente agradables.
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- "Mejor dos chicas y un chico; con dos chicos te puedes sentir usada." Depende. Hay mujeres que no quieren ni imaginar la participación de una mujer en sus prácticas eróticas, otras aseguran disfrutar mucho siendo el objeto de deseo de dos hombres, incluso algunas dicen gozar sintiéndose dominadas y "usadas". El sexo es un juego, y el papel que quieras vivir en él depende sólo de ti y de tus deseos. Y mientras disfrutes ninguno de los roles que adquieras es malo, a pesar de lo que digan algunas feministas...
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- "Puede provocar una ruptura de tu relación de pareja." Dudo mucho que el hacer un trío sea la causa de una ruptura, sí pudiendo ser el desencadenante debido a otros problemas mucho más profundos y enraizados en la relación de pareja.
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Si realmente estás pensando en realizar un trío, atento a estas indicaciones:
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- Nunca lo hagas por complacer a tu pareja. En el sexo todo lo que se hace tiene que ser porque realmente sientes deseos eróticos de realizarlo, nunca por complacer al otro. Si tienes dudas, mejor no hacerlo.
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- Usad preservativos, en plural. Siempre que se cambie de práctica o de persona, hay que utilizar un preservativo nuevo.
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- Al igual que cuando se mantienen encuentros eróticos, hay peligro de una atracción afectiva y personal. Si no quieres implicarte emocionalmente, marca los límites que consideres necesarios.
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¿Y después qué? Si hay una relación de amistad entre los participantes, os dará vergüenza volveros a ver. Es lógico que os sintáis así, pero el mal trago se pasa mucho mejor de lo que parece. Podéis acordar no hablarlo nunca, o si lo habláis probablemente acabéis echándoos unas risas.
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Si sois pareja y no hay ningún tipo de relación de amistad con el tercer participante, puede que no os volváis a ver, o puede que volváis a quedar para repetir. En ambos casos es recomendable evitar mensajitos y flirteos con el tercero, salvo que quieras arriesgarte a una atracción emocional.
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También es posible que después de hacerlo por primera vez te sientas mal, sucio, como si hubieses hecho algo malo. También es algo lógico y muy habitual; todo debido a la represión erótica y la educación del miedo y la culpa que hemos sufrido. Algo similar le sucede a muchas chicas, después de masturbarse por primera vez o tras su primera relación coital. Tranquilos, el tiempo lo cura todo...
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Para acabar decir que prácticamente todos los que lo han probado deseándolo realmente (y no por complacer al otro), acaban repitiendo. Disfrutan mucho, se divierten, enriquecen su vida erótico-sexual, prueban nuevas formas de obtener placer, reactivan el deseo y la atracción por su pareja, incluso muchos dicen haber afianzado su relación, mejorando la confianza y la comunicación conyugal.
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22.12.07

Despechada


Sucedió en Saladas, una pequeña localidad del noreste argentino, de poco más de 20.000 habitantes situada al norte de Buenos Aires.

El escándalo comenzó cuando la novia, también ella maestra, descubrió que su pareja de 35 años tenía en su ordenador fotografías eróticas de sus compañeras de trabajo en la escuela. La muchacha distribuyó las fotografías entre sus conocidos y entre los maridos de sus colegas, apareciendo en Internet las fotos íntimas de las seis maestras rurales -cinco de ellas casadas-, tomadas con el teléfono móvil.

Los padres de los alumnos han urgido que las maestras sean despedidas. No lo van a conseguir; el ministerio de Educación arguye que 'todo' ocurrió fuera del colegio.

21.11.07

Infieles...

"Los cántabros valoran la fidelidad, pero más del 47 % ha sido infiel a su pareja"

El 47,6 % de los cántabros reconoce haber sido infiel a su pareja, aunque tres de cada cuatro subraye que la fidelidad es importante en sus relaciones. Este rasgo de infidelidad no es notable, aunque lo parezca: en España sólo vascos, gallegos y navarros son más fieles.

16.10.07

Siempre fieles

¡Sí! ¡Por fin! ¡¡Estamos de enhorabuena! Dejad de buscar, porque ya habéis encontrado lo que necesitabais!

"Desde el próximo 18 de octubre
la fidelidad se pondrá de moda en Cantabria"

Éste es el eslogan que está utilizando la agrupación "Siempre fieles" para darse a conocer en Cantabria. Entre otras perlas, en su página web podemos encontrar las siguientes afirmaciones:
- Ser fiel constituye la clave para el desarrollo y la evolución de la sociedad contemporánea.
- La infidelidad no está en el sexo necesariamente, sino en el secreto.
- La fidelidad es la ausencia de contradicciones, de secretos.
- Cantabria es una comunidad autónoma especialmente propicia a la práctica generalizada de la fidelidad.

Y entre sus mandamientos, me quedo con estos:
- Sé fiel y no mires a quién.
- Lanza indirectas cuando quieras algo.
- No te dejes llevar por el momento.

Pero lo mejor son algunas de las preguntas de su "test de la fidelidad". En él podrás encontrar preguntas como éstas:
- ¿En los últimos 5 años, cuántas veces has cambiado de desodorante?
- ¿Quién, de los siguientes personajes, te parece que personaliza mejor la fidelidad: Bugs Bunny, Papa Noel o La perra Laica?

Y tras la gran noticia de que "Siempre fieles" se ha instalado en Cantabria, yo me pregunto:

* ¿Cómo es posible que una agrupación de personas te ayude a ser fiel? ¿Cuáles son sus métodos?

* ¿Por qué no aclaran prácticamente nada en su página web? ¿Por qué es una página con tantas "sombras"?

* ¿Por qué habrán elegido Santander para fijar su sede en España? ¿Será porque es una ciudad que se caracteriza por su progresismo y su carácter innovador?

* ¿Cómo consiguen el dinero para mantener su página web, hacer los anuncios, publicar y distribuir su boletín y, sobre todo, publicitarse masivamente en periódicos como El Diario Montañes o el Alerta?

* ¿Qué va a pasar el 18 de octubre?

* Y la más importante: ¿Tengo que ser fiel a mi desodorante? Es que llevo unos meses que me irrita la piel...

8.10.07

Una mujer normal

Tengo 36 años. Soy una mujer atractiva, y estoy felizmente casada desde hace 10 años. Tengo dos hijos; uno de 8 años y otro de 3. Tengo un buen marido; inteligente, trabajador, buen amigo y un gran padre. Nuestra vida de casados es una vida normal; vivimos en un piso normal, ambos tenemos trabajos normales, con una vida en común normal y con los amigos que normalmente se tienen.

Soy una mujer satisfecha con mi vida. Mi marido es una gran persona, tenemos una relación tranquila y enriquecedora. Ambos tenemos buenos trabajos y estables. Nuestros hijos son dos tesoros. Tengo una buena relación con la familia de mi marido, al igual que él con la mía.

El otro día he sentido algo que hacía años que no sentía. Un hombre de mi trabajo se interesó por mí; me invitó a tomar una cerveza, hablamos, flirteamos, nos reímos, nos seducimos. Me volví a sentir deseada, volví a sentirme viva.

Hace años que no sentía algo así. Mi marido es genial, pero es mi marido desde hace ya 10 años. Son muchos años de convivencia, muchos años viéndonos todos los días. Hace años que no flirteamos, que no nos seducimos con la mirada, que no nos deseamos como nos deseábamos los primeros años.

Yo también sentí interés por mi compañero de trabajo. Quedamos para cenar. Me sentí como una adolescente; los nervios por tener una cita, ese nudo en el estómago que hacía tanto que no sentía. Me preparé como hacía años no lo hacia. Me puse mi mejor vestido, me pinté, me depilé, fui a la peluquería. Me sentía atractiva, me gustaba a mí misma.

Esa noche fue genial. Sentí de nuevo la alegría de vivir. Sentí el cuerpo de un hombre diferente, su calor. Sentía su deseo en cada caricia, en cada beso, sentía mi deseo por todo mi cuerpo. Todo era diferente, todo era nuevo, todo era especial. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto, hacía mucho que no sentía tanto placer.

Mi vida, como la de la mayoría de vosotros, está llena de momentos "normales". Son momentos que no te sientes mal, ni te sientes desgraciada, pero tampoco te sientes especialmente feliz. No estás triste, pero tampoco estás contenta. Simplemente estás "bien", "ni fu ni fa", no lloras pero tampoco te ríes. Simplemente vives, te dejas llevar. Sientes que tu vida va pasando, que no para, esa vida monótona, normal, estable. ¿Esa es la vida ideal? ¿Nos tenemos que conformar con tener una vida "estándar"?

He descubierto una forma de sentirme más feliz. He aprovechado la oportunidad de escapar de mi vida "normal", y permitirme algo diferente. Después de varios años dedicados a mi marido, a mis hijos, a mi casa, a mi trabajo... he sentido la necesidad de dedicarme unas horas a mí misma. Después de varios años de no sentir el interés y el deseo de un hombre por mí, después de pasar días enteros junto a mi marido con poco de qué hablar, después de sentirme atada a mi estructurada vida, he sentido la necesidad de liberarme y disfrutar de las buenos momentos que te ofrece la vida.

Soy una mujer feliz. Estoy satisfecha de la vida que tengo, estoy orgullosa de mi familia, estoy orgullosa de mi marido y mis hijos. Mi marido no sabría vivir sin mí, le aporto todo lo que necesita, es feliz a mi lado. Mi marido y mis hijos me proporcionan una gran estabilidad y casi todo lo que necesito como mujer. Pero no todo.

Decirle algo a mi marido sería el peor error que podría cometer. Todo lo que hemos construido durante todos estos años se vendría abajo. Nuestras vidas pasarían a ser desgraciadas, seríamos infelices, todo se llenaría de problemas y sufrimientos.

Me he tomado la libertad de disfrutar de mi tiempo, de mi espacio, de mi cuerpo. He decidido hacer lo que he deseado con algo que considero que me pertenece. Y me he tomado la libertad de poder decidir no decírselo a mi marido. He tomado una decisión, y creo que es la más acertada. Y comprendo que haya gente que no lo comparta, pero no comprendo que haya gente que no lo respete.

5.10.07

Antinatural

La fidelidad es algo antinatural
y conlleva renunciar a muchas cosas.
No favorece a las parejas.

(Nuria Roca, en la presentación de su libro Sexualmente)

27.8.07

¿Infidelidad mala?

- Una relación externa a la pareja permite comprender que se quiere realmente al cónyuge y saber mejor por qué.

- Un amante puede hacernos ver cosas que ignorábamos sobre los hombres y las mujeres, en beneficio de nuestra relación con nuestro cónyuge.

(Dr. Patrick Blachere, psiquiatra y sexólogo)

28.7.07

¿Sorpresas? No, gracias

El atacante había regresado del trabajo antes de lo previsto.

Mira que siempre lo he dicho; no deis sorpresas de ese tipo a vuestras parejas, a ver si al final la sorpresa os la vais a llevar vosotros. Si vas a llegar antes del trabajo, si vas a ir a verle a su pueblo sin que lo sepa, si no espera tu llegada... avísale antes.

25.7.07

Infidelidades en la pareja

- Hay personas que conciben a su mujer o su marido como un trofeo. Cuanto más se considera al otro como un "objeto", más exclusivo se es en la relación.

- Hay que respetar la necesidad de amistad, de emoción y de cariño "extraconyugales" que pueda tener el cónyuge.

- Las consecuencias de confesar una infidelidad son peligrosamente imprevisibles. Basta de ser "sincero" hasta límites absurdos.

(Dr. Patrick Blachere, psiquiatra y sexólogo)

17.5.07

Amanda, otra vez

Aunque en algunas ocasiones (pocas) no esté del todo de acuerdo con ella, como por ejemplo en el post de llorar, la psicóloga Amanda es una auténtica crack y así lo demuestra en su último post. A continuación, las mejores frases de su artículo:

- Si en la sociedad el concepto "pareja” va unido al concepto “fidelidad” es porque nos hemos acostumbrado a ello, como si nos obligásemos a serlo con el fin que otorga: la tranquilidad de hacer lo moralmente correcto.

- La infidelidad en sí misma no es problema en una pareja y hasta resulta estimulante.

- Yo fui infiel porque no pierdo la oportunidad de pasarlo bien y porque para mí ser fiel es una solemne memez, prescindible moral y éticamente. En realidad creo que mi ética es mucho más sana, lógica y normal que la de aquellos que se reprimen porque la sociedad le ha hecho creer que eso está mal.

- Es más fácil de lo que parece: ser infiel no está mal, qué coño, es fantástico si te dejas llevar, lo que está mal, queridos míos, es contarlo. (¡Esto me suena! ¿A vosotros? ¿Sinceridad o sincericidio?)

4.5.07

Infidelidad y genes

Dos noticias para la reflexión y el debate:

1.- Un prestigioso equipo de científicos concluyó entre otras cosas que la infidelidad, por ejemplo, responde a los genes. Además, los investigadores descubrieron que hay unos 30 genes determinantes del comportamiento social y sexual, cada uno con una función precisa. La gama de genes es amplia y diferenciada: existe el gen de la fidelidad conyugal, el del amor hacia los hijos y el de la personalidad romántica. "Los genes proporcionan la base de nuestros impulsos", explicó Catherine Dulac, investigadora de la Universidad de Harvard, "pero nuestro comportamiento depende mucho del ambiente en que vivimos y hemos vivido", concluyó. (La noticia entera, aquí)

2.- Un equipo de investigadores mantiene que la infidelidad podría estar influenciada por nuestros genes. Según un equipo de doctores encabezado por el profesor Tim Spector de la unidad de investigación de mellizos del Hospital británico de Saint Thomas, algunas personas pueden presentar una predisposición genética a engañar a su pareja. (Aquí la noticia completa)

Como bien dice la sra. Dulac, está claro que nuestro comportamiento depende mucho de los factores ambientales, educativos y culturales, pero... ¿será verdad que ciertas tendencias o impulsos tienen origen genético? ¿La tendencia a ser infiel será una de ellas? ¿La facilidad para enamorarnos será otra?

26.3.07

Poliamor

La participación de Maeve en mi blog, ha despertado mi curiosidad por el término "poliamor"; desconocido para muchos, y controvertido para todos. He navegado por la red interesado sobre esta práctica, habilidad o estado. Pero ¿qué es el poliamor? Ahí va (fuente: Wikipedia):

Poliamoría significa tener más de una relación íntima, simultánea, amorosa, sexual (no necesariamente), duradera, con el pleno consentimiento y conocimiento de todos los amores involucrados. El individuo que entra o se considera a sí mismo emocionalmente capaz de tales relaciones se define a sí mismo como poliamoroso, también llamado poli. En algunos círculos se utiliza el término poliamor para referirse a la práctica de la poliamoría.

Los dos ingredientes esenciales del concepto poliamoría son "más de uno" y "amoroso", esto es, se espera que más de dos personas puedan en un mismo tiempo, estar relacionadas amorosamente e involucradas en sus vidas y cuidado mutuo, en dimensiones múltiples. Este término no intenta aplicarse a meras relaciones sexuales casuales, orgías anónimas, pernoctas, amoríos, prostitución, monogamia seriada, etc.

A continuación algunos enlaces interesantes por si os interesa profundizar más:
- El blog de Maeve.

6.2.07

La abuela de Amanda

Curioseando por la red, vuelvo a caer en el blog de Voyeur, y vuelve a fascinarme otro post de Amanda. El post me recuerda al de ¿Me caso enamorado? que escribí hace tiempo, pero Amanda además profundiza en otros aspectos. A continuación pego parte de su post:

Mi abuela sigue, muy a su pesar, viva a los 92 años. Digo “muy a su pesar” porque ella era la mujer más digna que he conocido jamás.

El día en que me casé, me llevó a un rincón apartado y me dio un sobre con dinero, Después me dijo:
–Cometes un error, pero al menos pégate un viaje de novios que provoque la envidia de todos.
–¿Por qué me dices que cometo un error? ¿Ni siquiera el día de mi boda puedes ser un poco cursi y decir cosas como “que seáis muy felices”?
–Es que estás enamorada, nena, y casarte enamorada va a llevarte directamente al divorcio.

Me costó años entender aquella frase y muchas otras made-in mi abuela, pero la jodida tiene (o tenía) más razón que un santo. Y es que el matrimonio nunca fue ideado ni creado sustentado en las emociones, sino en la racionalidad.

Durante siglos, hombres y mujeres se han casado como mero objetivo lucrativo. En la pareja, el objetivo tenía objetivos secundarios del tipo “descendencia” o “territorialidad”. El amor no tenía nada que ver con aquello, hasta que hace unos años, no tantos, empezó a liarla.

Y es que la pasión mata la pareja, tal cual lo digo, tal cual lo pienso. Porque la pasión conlleva la decepción, los celos, la posesión, la inquietud, la inseguridad y un largo bla bla de emociones negativas y destructivas para la pareja.

Si nos casáramos con un buen amigo, con quien nos lleváramos especialmente bien, para tener niños, ir al cine los domingos, y acudir a todas las bodas, bautizos y comuniones en que fuéramos invitados, pero hacia quien no sintiéramos ningún tipo de amor (y fuéramos correspondidos de igual manera), nos iba a importar un bledo que volviese a las cinco de la mañana todo mamao, o se follara a la vecinita del quinto.

Del mismo modo, a él se la sudaría que nos arreglásemos para salir a ligotear los viernes por la noche con nuestras amigas, chateásemos de madrugada o confesáramos estar enamoradas del último becario que ha entrado en el hospital. Seríamos la pareja perfecta. Dividiríamos los costes y multiplicaríamos los beneficios. Consensuaríamos la educación de los niños, y nos daría igual tener o no orgasmos con él. Eso sí, buen entendimiento, objetivos comunes, respeto total, y ni un solo día de “¿Por qué cojones está echando barriga?” o “¿Es este el hombre con quien me casé enamorada?”

La figura del amante ha sido durante cientos de años, una realidad necesaria para el entendimiento de la pareja, para el matrimonio: el amor se vivía fuera de casa y dentro se vivía lo que se tenía que vivir. Los que se enamoraron acabaron retándose en duelo con los amantes y muertos o asesinando. Los que no, vivieron matrimonios para toda la vida, disfrutando igualmente del amor, sin las inconveniencias de la monotonía y la rutina y sobre todo, sin la tontería esa de las expectativas que nunca se cumplieron.

Pero como ahora nos ha dado por quererlo todo, vamos dando bandazos de lado a lado de nuestras emociones y jodiéndonos la salud mental. Queremos trabajar, tener hijos, amar, ser amigos, tener un sexo fabuloso, ser libres, estar acompañados, comprar muchas cosas, tener tiempo libre, hacer deporte, estar buenísimos, ser comprendidos, ser envidiados, ostentar, discutir, ser felices… y todo esto en un el marco del matrimonio. Pero claro, no queremos que nos pongan los cuernos, no queremos que nos digan lo que tenemos que hacer, no queremos aburrirnos, no queremos ser infelices, no queremos sufrir, ni decepcionarnos, ni perder de vista las mariposillas del estómago al cabo de unos años.

Mi abuela fue perfectamente feliz. Se casó con un hombre bien, hizo lo que le dio la gana toda su vida, cogió un par de chachas para que le limpiaran la casa y se lo pasó bomba con mi abuelo que era un cachondo. Y se enamoró de tres o cuatro hombres a lo largo de su vida, sin que aquello supusiera problema alguno en su pareja. Con él tuvo hijos, y tuvo estabilidad, y tuvo prestancia y dignidad. Y con sus amantes tuvo amor.

27.1.07

Infidelidad: capítulo 3

Es interesante leer con empatía los blogs de personas infieles. Cómo lo hacen, cómo lo viven, qué sienten, por qué lo hacen, las dificultades con las que se encuentran, las ventajas, los inconvenientes... Cuando alguien habla de esto habla al mismo tiempo de pareja, de sexualidad y de erotismo, las tres temáticas que dan nombre a este blog.

Navegando por los blogs que tiene Amanda, he descubierto una página realmente interesante: Voyeur. De su blog os extraigo parte de un post que, por lo menos, merece el adjetivo de curioso:

La primera vez que fui el objeto de la infidelidad de un hombre fue al poco de separarme. No, no voy a contar cómo fue mi primera relación con un hombre casado. Él ni siquiera vivía en pareja. Pero tenía novia. La novia más inteligente que he conocido jamás. O, en general, la mujer más inteligente que he conocido jamás. Era una mujer enamorada, inteligentemente enamorada.

A él le conocí por un tema profesional. Nos enamoramos, nos liamos, y seguimos estándolo durante un año más. Él creyó que la mejor manera de evitar sospechas o problemas con su novia era la de hablarle constantemente de mí. Si su intención era que su novia no se alarmara cada noche que salía conmigo a solas, no lo consiguió.

Pero ella, ya lo he dicho, estaba inteligentemente enamorada. Así que le dejaba hacer. No le montó jamás una escena de celos, nunca le preguntó más de lo que él quisiera contarle.

Pero yo no fui inteligente. Y un día no pude más. Íbamos a pasar juntos un fin de semana en Roma, coincidiendo con su traslado a otro hospital. Yo iba un día antes, tengo familia por allí y quería pasar al menos una noche con ellos. Estando a punto de salir hacia el aeropuerto para encontrarme con él, me dijo que no venía. Su novia se había roto un brazo en un accidente laboral y se quedaba junto a ella. Entonces cometí mi primer y último error de amante. Le dije: “Si no vienes, daré por terminada esta relación. Ya va siendo hora de que le digas a ella que me quieres a mí.”
- Yo te quiero -contestó-, pero la quiero a ella también. Y no pienso elegir. Si tú me haces elegir, la elegiré a ella, porque ella nunca me obligaría a hacerlo.

Se casaron, tuvieron un hijo. Sé que les va bien. Y sé que ella nunca me odió, porque al hacer aquella demanda, al pedirle a él que eligiera, forcé, en cierta forma, que él tuviera más claro que nunca cual era la mujer de su vida.

Yo nunca hablo de “las novias” en mis ataques prepotentes ensalzando las cualidades de las amantes. Me molesta especialmente cuántas de ellas se ofenden o sienten atacadas. Yo hablo siempre de esposas y matrimonios rutinarios y ajados en el tiempo. De las novias nunca digo nada.

http://www.cvoyeur.com/blog/

24.1.07

Infidelidad (2): Números

[Continuación del post Infidelidad: capítulo 1]

Dicen por ahí que la infidelidad es igual a mentira y traición, q los infieles son egoístas y dependientes, q la infidelidad es un acto de cobardía y deslealtad y q cuestionar la exclusividad erótico-sexual es "pura demagogia". ¡Casi ná!

Aporto unos cuantos datos, datos OBJETIVOS:
- Un estudio de Sexolé revela que el 47% de los españoles emparejados son infieles.
- El estudio "Journal of Couple and Relationship Therapy" asegura que el 50% de las mujeres casadas son infieles. En cambio, para la importante sexóloga estadounidense Susan Barash, el % de las mujeres casadas infieles asciende hasta el 60%.
- Según el estudio "Comportamiento Sexual en Chile", realizado por dos prestigiosos sexólogos chilenos, el 72% de los hombres han sido infieles alguna vez, y en el caso de las mujeres la cifra es del 52%. La página donde lo explican tiene miga... (pincha aquí)

Si a ese 50%-70% de personas infieles le sumamos los que no lo han sido todavía pero lo serán algún día, y los que no lo han sido ni lo serán sólo porque no tendrán la oportunidad... ¿cuántos fieles íntegros quedan?

Joder, para lo terrible q parece ser la infidelidad los datos son, por lo menos, sorprendentes. ¿Y el altísimo porcentaje de personas egoístas-dependientes-cobardes? Si es que el mundo está lleno de gente mala...

Para acabar, un enlace que tampoco tiene desperdicio...

19.1.07

Infidelidad: capítulo 1

El último post de Amanda me ha animado a iniciar uno de los temas estrella: la fidelidad. Aunque en su momento ya hablé de cuales eran las "instrucciones de uso" de la infidelidad, no he profundizado todavía en un tema tan complejo y sin duda extenso. Como no me gusta escribir posts demasiado extensos, vamos a empezar con algunos planteamientos para el debate.

Hay parejas que deciden ser monógamas y acuerdan la exclusividad erótico-sexual, considerándola un valor para su relación de pareja y asumiendo dicho acuerdo por ambas partes. Otras parejas no consideran la exclusividad erótica un valor en su relación, y su acuerdo es respetar la intimidad del otro y no inmiscuirse en el libre uso y disfrute de su sexualidad y erotismo. La mayoría de las relaciones de pareja pertenecen al grupo de los monógamos, por lo menos en teoría, pero en cambio mucho más de la mitad de las personas que ahora mismo tienen pareja han sido infieles en alguna ocasión. Y de los que todavía no lo han sido, habría que contabilizar cuantos no lo han sido porque no han tenido la oportunidad, cuantos no lo han sido pero lo serán, etc.

El ser humano, como ya comenté en mi anterior post, no está genéticamente preparado para ser monógamo. Nadie puede discutir que por cuestiones de evolución y desarrollo natural, estamos biológicamente preparados para "esparcir" nuestros genes, cuanto más mejor. Por lo que es más que evidente y científicamente indiscutible que la exclusividad erótico-sexual es un constructo social. Somos muy críticos con ciertos constructos, como puede ser el de la virginidad hasta el matrimonio, pero no tanto con otros que nos despiertan fantasmas...

Si el sentir deseo y obtener y proporcionar placer es algo tan agradable, satisfactorio, beneficioso, bonito y cultivable; ¿por qué sólo en el seno de la pareja?

Si tanto quiero a mi pareja; ¿por qué no quiero que se sienta completamente libre y haga realidad los deseos eróticos que sienta?

Si no llevo a cabo ese deseo por no ser infiel a mi pareja; ¿no estoy siendo infiel conmigo mism@? ¿No estoy faltando el respeto a mis deseos más profundos y sinceros? ¿No me estoy dañando a mí mism@ al no realizar lo que realmente deseo?

Si no serías capaz de superar el saber que tu pareja te ha sido infiel, ¿por qué se lo preguntas? ¿Por qué haces todo lo posible por enterarte? ¿Por qué vulneras su intimidad? ¿Por qué prefieres "saber la verdad aunque te duela"?

Si consideras que tu cuerpo y tu sexualidad te pertenecen y que nunca tienes que hacer lo que tu pareja quiere si tú realmente no lo deseas, ¿por qué si tienes que dejar de hacer lo que realmente deseas sólo porque tu pareja no quiere que lo hagas?

¿Por qué no puedes exigir a tu pareja que no se vaya de marcha con sus amigas, que no se vaya de cena con los de clase/trabajo, e incluso que no se masturbe; y sí puedes exigirle que no se acueste con otros? ¿No pertenece también a su intimidad?

Si tu pareja puede hacer con su móvil o su coche lo que quiera porque es suyo, ¿porque no puede hacer lo que quiera con su cuerpo? ¿No es suyo también?

Ahí queda eso...