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20.8.08

Manuales de amor eterno

"Existen miles de manuales terapéuticos que enseñan a amarse con madurez, profundidad e incluso romanticismo. La gente los lee y los pone en práctica hasta agotarse, hasta que tienen ganas de gritar de dolor o hasta la náusea. Después de eso se divorcian, pero teniendo muy presente el objetivo: empezar una nueva aventura de amor eterno. Pero como éste también corre el riesgo de atenuarse, hay que volver al trabajo sin cesar."

(Francesco Alberoni, periodista y Catedrático de sociología)


15.7.08

La utopía romántica

Extraordinariamente interesante el post que publico hoy, además de controvertido. Recomiendo encarecidamente leerlo, a pesar de ser un poquito largo:

La idea de que el amor se vive en el vínculo conyugal es una idea moderna. En la mayoría de las sociedades los lazos conyugales y los vínculos afectivos establecidos en el exterior son de distinta naturaleza y sería imposible confundirlos; se viven de forma paralela. Con el nacimiento de la utopía romántica, el tercero se vuelve clandestino, disimulado, se reduce al adulterio y a los amores venales.

La individualización y la libertad de cada uno para elegir su destino sentimental, casa mal con el amor romántico, porque este último tiene como objeto fundir a los amantes en una misma entidad, un mismo proyecto, una misma sustancia. El proceso de indidualización ordena a hombres y mujeres realizarse plenamente. Hay que inventar entonces un amor que ya no sea romántico. La aporía de la fusión enfrentada a la exigencia de sí mismo lleva las parejas al malestar y finalmente a la separación. La crisis de la conyugalidad que el aumento de divorcios evidencia es consecuencia de esta doble exigencia. Vivir juntos y existir plenamente supone cambiar nuestros esquemas mentales, inventar nuevos códigos amorosos. Supone en primer lugar dejar de creer en la naturalidad de sus elementos románticos, en la posesión, la exclusividad, los celos, en la fidelidad sexual como pruebas de amor. Tenemos que aprender a vivir en pareja, pero sin separarse de los demás. Hay que descubrir los encantos de la polivalencia.

Tiene que ser posible vivir juntos con amor sin impedirse encontrar otras energías. El amor que tenemos no es una puerta cerrada para los otros. La convivencia se expresa compartiendo las pasiones comunes, pero hay muchos otros aspectos de la vida social por explorar. Se puede compartir sensualidad, seducción, ternura, emoción, compañerismo y muchas otras dimensiones que el romanticismo conservaba celosamente guardadas exclusivamente para los amantes hasta el punto de anegar el gusto.

Parece "normal" querer a todos nuestros hijos. El psicólogo tranquiliza a los padres inquietos: es normal quererlos a todos y sin embargo querer de forma diferente. Así, padre y madre no se culpabilizan de tener una inclinación específica por cada uno. Esto que parece lógico y legítimo en este ámbito, no lo es tanto en otros aspectos, especialmente en las relaciones amorosas. Sin embargo en ambos casos se trata de relaciones afectivas. ¿Por qué podemos dispersarnos y comprender el amor como multiplicador en un caso y no en el otro? Esta diferencia de tratamiento es sólo el resultado de un aprendizaje sentimental. Si confiamos en nuestra capacidad de amar podemos imaginar cómo conjugar todos los deseos. Es cierto que las relaciones múltiples no se llevan a cabo sin tensiones, pero la pareja aprende a compartir. Tras unos ajustes puede abrirse al exterior sin romperse. Porque el amor romántico está compuesto de ilusiones y quimeras, y el "amor confluente" (Anthony Giddens, 1995) conjuga la independencia respecto al otro y un afecto más sereno y duradero.

Lo que caracteriza a las nuevas formas de pareja es precisamente su pluralidad. El modelo único y exclusivo que la modernidad ha intentado imponer sin lograrlo deja paso a una diversidad de relaciones. Se permite amar de forma distinta, según las edades, los periodos de vida, los compañeros, los caracteres. El mito de la pareja cerrada sobre sí misma ya no hace soñar; al contrario, su carácter asfisiante queda más al descubierto. La fidelidad debe encontrar nuevas fronteras que no son necesariamente las del cuerpo.

Con una filosofía de apertura es sociológicamente probable que la pareja se haga más estable. No es ilógico presagiar que la explosión de separaciones y divorcios esté relacionada con el intento de vivir una fusión romántica. Alejándose de esta utopía irreal la pareja puede esperar un futuro más tranquilo.

La energía invertida en conocer a otros alimenta a la pareja y le permite reactivarse. La autonomía no conlleva división ni ruptura, sino por el contrario regeneración de los vínculos. Lo que caracteriza al modelo de pareja fisional es, dentro de su variedad, la posibilidad de recurrir a una vida separada.

El "Gran Amor autosuficiente" dispone aún de sus cartas de nobleza, desmitificarlo permite encontrar serenamente otras formas de compartir.

(Fragmentos extraídos del último capítulo del libro El Nuevo Arte de Amar: Por nuevos códigos amorosos)

27.6.08

El hombre "arreglatodo"

Cada vez tengo más claro que los hombres somos de Marte, y las mujeres de Venus. Y quien no quiera reconocer que hombres y mujeres somos diferentes, nunca conseguirá un alto grado de entendimiento con el sexo opuesto. Que sí; que cada uno de nosotros es único, que diferentes somos todos, que puede que tú en este aspecto no te parezcas en nada a la mayoría de la gente de tu mismo sexo... Pero en este post voy a volver a cometer la inmoralidad de generalizar. Seguro que sabréis perdonarme...

Para los hombres, el obtener buenos resultados es un gran valor; encontrar la solución a una dificultad es algo que se valora muy positivamente en el mundo masculino. Para sentirte un hombre muy hombre, debes arreglar el enchufe si se estropea, desatascar el baño si se atasca, desbloquear el ordenador si se bloquea, y saber por qué Plutón ya no es un planeta si alguien lo pregunta. Para un hombre la frase "no tengo ni idea" no es una muestra de humildad, como podrían pensar muchas mujeres; para nosotros es una muestra de incapacidad e ignorancia. Por ello, si es posible evitarla, mejor. Así, podríamos decir que los hombres tenemos que ser los "arreglatodo" (además de "sabelotodo").

Estas respuestas típicamente masculinas puede que no sean negativas en ciertas circunstancias, pero en otras situaciones chocan frontalmente con las necesidades de las mujeres, y aquí es cuando se monta el lío.

Como ya expliqué en ESTE post, las mujeres cuando están preocupadas, agobiadas, estresadas o tristes, necesitan hablar. La forma de canalizar su malestar y sentirse mejor lo consiguen a través de la conversación, ya que así consiguen cubrir una de sus necesidades básicas: sentirse escuchadas y comprendidas. Pero la mayoría de esas ocasiones, no hablan para que nadie les de la solución a sus problemas, sino que simplemente quieren compartir sus preocupaciones con alguien a quien quieren. Es más, muchas veces ya tienen una decisión tomada respecto a qué hacer con sus dichosos problemas, pero aún así están preocupadas y necesitan desahogarse hablando.

¿Y qué sucede cuando hablan con su pareja-hombre? Pues que el hombre, debido a su esencia masculina, se da cuenta que su pareja tiene un problema y se le activa la macho-alarma: "Atención, problema detectado. Buscando solución..." Y en cuanto ve la solución, la suelta. Y si interrumpe a la mujer, pues la interrumpe. Y si no muestra comprensión y empatía, pues da igual. Ofrece la solución y eso es lo importante, ¿o no?

Veámoslo en un ejemplo: María llega a casa tras un duro día de trabajo. Su jefe le ha machacado en la oficina, sobrecargándole de tareas y exigiéndole demasiadas cosas.
- Hola Jose. Estoy destrozada, vaya día he tenido en el trabajo...
- ¿Sí? ¿Qué ha pasado?
- Mi jefe, que es un gilipollas; me ha cargado con un montón de trabajo que no soy capaz de llevar al día.
- ¿Y eso te preocupa? ¡Que le den por el culo a tu jefe!
- Sí hombre, te recuerdo que es mi jefe...
- Sí, es tu jefe, pero tú no eres su esclava. Si te manda demasiado trabajo, no lo hagas y punto.
- Qué fácil lo ves, que no lo haga... Si no lo hago me echa a la calle.
- ¡Pues que te eche! Para la mierda de trabajo que tienes... Si te echa, buscamos otro trabajo y punto, que tú vales mucho.
- Oye perdona, mi trabajo no es ninguna mierda... Además, yo no quiero buscar otro trabajo.
- Joder, no te entiendo, ¿no vienes jodida por tu trabajo? Y ahora me vienes con que tu trabajo no es ninguna mierda...
- Mira tío, paso; contigo no hay quien hable.

En este ejemplo, Jose pretende dar solución a los problemas de Maria ("si te manda demasiado trabajo, no lo hagas y punto", "buscamos otro trabajo"), además de relativizar el problema ("¿y eso te preocupa?"). María en cambio, que tiene más que decidido NO dejar el trabajo que tanto le ha costado conseguir, sólo necesita alguien que la escuche, la comprenda y le muestre su cariño incondicional. Para ella las palabras de Jose no son soluciones, sino una clara muestra de incomprensión y frialdad. Pero Jose, como buen hombre "arreglatodo", está respondiendo como lo haría prácticamente cualquier hombre.

Así que para todos los "Joses": Cuando una mujer te cuenta un problema no te está pidiendo una solución, te está contando un problema. Así que primero escúchala, compréndela, ponte en su lugar, dale unos mimos y luego, si la situación lo requiere y ella te lo pide, buscáis juntos la decisión más adecuada. Y un poquito más de humildad y tranquilidad hombre, que muchas veces el mejor consejo es ESTE...

25.6.08

Estos franceses...

"En un plano puramente lógico y deontológico, los psicólogos deberían denunciar la pareja exclusiva como fenómeno patológico, y el enamoramiento inicial como estado neurótico por ser una ilusión"
(Serge Chaumier, sociólogo francés y profesor universitario)

"En los años noventa y 2000 la noción de pareja se ha vuelto definitivamente antigua. Mejor; ya no podíamos respirar en ese búnker estrecho, mezquino, esas camas para dos que huelen a jazmín marchito y a remordimiento caduco. El concepto de fidelidad se ha vuelto tan ridículo, anticuado y bárbaro como antes lo era el de la castidad."
(Yann Moix, escritor y director francés)

"Basta con mirar a nuestro alrededor para constatar como triunfan los divorcios agrios, las separaciones dolorosas, la violencia conyugal, las miserias sexuales, el bovarismo generalizado, el carácter insípido y aburrido de historias rutinarias. De ahí la necesidad de reconsiderar las leyes amorosas occidentales para intentar acabar con la forma obligada de pareja fusional, deseosa de complementariedad e inscrita primitivamente en una voluntad de eternidad."
(Michel Onfray, filósofo y escritor francés)
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17.6.08

Inseparables

Curioso lo que Evelyne Le Garrec (1979) constata, al imaginar que un extraterrestre observara la costumbre de los terrícolas de estar siempre en pareja:

"Esta especie extraña, sin duda única en el universo, no está compuesta por individuos autónomos sino de entidades formadas por dos partes, una masculina y otra femenina, o "pareja". Se trata claramente de un proceso inverso al de la ameba, que, de un todo, forma dos partes. Aquí, dos trozos, separados al principio, se atraen mediante un procedimiento mágico conocido por el nombre de "gran amor", se unen sólidamente uno al otro e, independientemente del malestar resultante, devienen teóricamente inseparables."


3.6.08

Preocupaciones y deseo

Los hombres y las mujeres somos diferentes en muchas cosas. Y no sólo en cuestiones físicas, como dicen algunos movimientos feministas, sino también en muchas cuestiones psicológicas. Algunas de estas diferencias psicológicas y comportamentales se determinan por cuestiones genético-hormonales, y otras en cambio por cuestiones socioculturales. Pero lo importante es que, en definitiva, somos muy diferentes, algo que hay que considerar muy interesante y enriquecedor, a la vez de complejo. Esta complejidad hace que muchas veces las diferencias sean la causa de conflictos de pareja, algo que puede superarse con mucha empatía y la lectura de libros como ÉSTE.
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Hoy voy a hablar de cómo los hombres y las mujeres vivimos de forma tan diferente la relación que se genera entre las preocupaciones cotidianas, laborales, relacionales, emocionales... y los encuentros eróticos.
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Las mujeres EN GENERAL tienen menor deseo erótico que los hombres. Esto es una realidad, y quien no quiera verlo, que no lo vea. Aún así, las parejas suelen encontrar un punto cómodo para ambos en el que viven su erótica de forma gratificante y satisfactoria. Aunque muchos hombres aseguren que les gustaría tener más encuentros eróticos, más o menos los dos miembros de la pareja pueden estar satisfechos con su vida erótica.
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Algunos desencuentros llegan cuando uno o ambos tienen algún tipo de preocupación, aunque sea externo a la relación: problemas en el trabajo, discusiones con su mejor amigo, problemas familiares, dificultades económicas... A las mujeres, cualquier tipo de problema considerable les suele influir directamente en el grado de deseo erótico, por lo que es probable que hasta que no arregle su/s problema/s, no sienta el suficiente deseo erótico como para querer y ser capaz de disfrutar plenamente de un encuentro con su pareja. "¿Cómo me voy a excitar, si no puedo quitarme de la cabeza la que ha liado el Jonathan hoy en el instituto?" "¿Un polvo ahora? Estoy yo para polvos, que no sé cómo vamos a hacer para llegar a fin de mes..."
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Los hombres en ese sentido somos diferentes. Gracias entre otras cosas al alto nivel de deseo erótico que solemos tener, las preocupaciones no suelen hacer que disminuya el deseo de forma considerable. Es más, suele suceder todo lo contrario; los hombres vemos en el sexo una válvula de escape para poder evadirnos de nuestros problemas y hacer una pausa agradable y gratificante en nuestra estresante vida. Nuestra erótica, ya sea en pareja o en solitario, es un recurso para relativizar los problemas y sentir que se puede disfrutar de la vida a pesar de los malos momentos.
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Esto lo vemos reflejado en un ejemplo muy delatador: cuando una persona acaba de romper una relación larga y tiene la oportunidad de un encuentro erótico. Si esa persona es mujer, probablemente la oiremos decir la mítica frase de "Es que acabo de romper con mi novio y no es el mejor momento..." Si en cambio nuestro protagonista es hombre, oiremos algo así: "A ver si esta noche follo, que desde que rompí con mi novia estoy a dos velas", o cualquier frase similar.
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Así que ya sabes; si tu pareja (hombre) quiere tener relaciones a pesar de tener a su madre enferma, no juzgues negativamente sus deseos y su comportamiento, sólo le pasa una cosa: que es hombre. Y si tu pareja (mujer) no quiere tener relaciones porque está viviendo un momento tremendamente estresante en el trabajo, no quieras "animarla" con un buen polvo; probablemente no le apetezca. Mejor será que escuches sus preocupaciones, ofrécele apoyo incondicional, no quieras resolver sus problemas por ella, compréndela, no infravalores sus preocupaciones...
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Nota: Quisiera aclarar algo que en este tipo de artículos siempre digo, pero que me parece indispensable recordar: ESTO ES UNA GENERALIZACIÓN, para muchos indeseable, para mí interesante y útil para mejorar las relaciones hombre-mujer. Por un lado, quiero aclarar que hablo de cómo actúan los hombres y cómo lo hacen las mujeres EN LA MAYORÍA DE LOS CASOS, no siempre. Y por otro lado, decir que no TODOS los hombres ni TODAS las mujeres suelen responder así; cada uno de nosotros es ÚNICO, y la unicidad de cada uno es lo que nos hace especiales. Y por ello habrá muchas mujeres que se suelan evadir de sus graves problemas con un buen polvo, e infinidad de hombres que no follarían ni con Elsa Pataky porque su jefe le está haciendo la vida imposible. Bueno, esto último no lo creo, jeje...

27.5.08

¿Nos entendemos?


11.5.08

A mi ritmo

Hoy me apetecía recordar un artículo que escribí hace tiempo...

Paseando a mi ritmo

- ¿Vamos a dar un paseo?
- Venga hecho, pero vamos corriendo, que yo paseo así, vale?
- No hombre, vamos despacito, dando un paseo...
- No tía, que despacio es aburrido... corriendo es más divertido.
- No no, yo si voy a dar un paseo es para ir despacito, que es como me gusta.
- Bueno, lleguemos a un acuerdo: Vamos haciendo footing, vale?
- Que no hombre, que yo paseo andando, sin correr...
- Joe tía, no seas intransigente, footing es un término medio, ni para ti ni para mí...

Parece evidente que cuando vamos a dar un paseo, hay que ir al ritmo que marca el que va más lento, al ritmo "menos exigente", y si no quieres ir a ese ritmo, pues te vas solo. En las relaciones de pareja hay muchas situciones similares, pero existe la creencia errónea de que lo más adecuado SIEMPRE es el término medio, pero por supuesto que no es así. Unos ejemplos:

Ejemplo 1: Prácticas eróticas. Yo quiero hacer orgías salvajes todas las semanas, pero tu no quieres hacer nada, ni siquiera coito ni sexo oral. ¿Solución? Algo intermedio; sexo oral y coito en pareja fijo, y un trío por lo menos cada 3-4 meses. Y si a ti no te apetece pues te aguantas, que yo también me quedo sin mis orgías semanales. Es que no hay nada como llegar a acuerdos en pareja...

Ejemplo 2: Compromiso conyugal. Yo quiero casarme contigo el mes que viene y tener hijos en menos de un año, y tú sólo quieres que estemos enrollados. ¿Solución? Pues de nuevo algo intermedio; hacemos público que somos novios y vamos planificando la boda para casarnos en dos años como mucho. Lo de los hijos ya lo hablaremos...

Insisto que en muchas situaciones de pareja hay que ir al ritmo del más lento, o mejor dicho al ritmo "menos exigente", y si no te gusta ese ritmo, pues te vas tú solito. Vamos, que en el "ejemplo 1" ella (o él) es muy libre de no querer hacer nada, y no tiene porqué llegar a ningún acuerdo con él. En el "ejemplo 2" él (o ella) está en su pleno derecho a no querer comprometerse más, y tampoco tiene porqué acordar nada. Y, por ejemplo, ¿en el tiempo que se dedica a la relación? ¿Cuánto tiempo deben pasar juntos o cuántas cosas tienen que hacer juntos una pareja, si ellos dos no están de acuerdo? ¿Hay que ir al ritmo "menos exigente", o hay que llegar a acuerdos? ¿No es una situación similar a las anteriores? Para pensar...

2.5.08

Enamorados

El enamoramiento permanente es sólo una utopía. Las viejas parejas que afirman seguir enamoradas sin duda han olvidado lo que quieren decir, o están mistificándolo. Quizás se quieran, pero no están enamorados.

Para que el encanto se mantenga, el ser amado tiene que aparecer, en cierta medida, bajo la forma de lo ambiguo y lo incierto. Para que la pasión o el deseo perduren, tienen que tener una parte desconocida, misteriosa o imprevisible. De este modo, el ser humano se enamora perdidamente de alguien misterioso, desconocido, enigmático y por ello fascinante, pero raramente de alguien a quien conoce a pies juntillas.

(Serge Chaumier, El nuevo arte de amar)

18.4.08

Celos y celotipias

- Es la patología que mayor dolor y malestar provoca en las relaciones de pareja.

- Los tres elementos esenciales de los celos son: Sentido de posesión, temor a la pérdida, y sospecha/certeza de un rival.

- Aunque son muy habituales y se dan en todas las culturas, no son universales; hay algunas personas (pocas) que no han sentido ni sentirán celos nunca.

- Los hombres suelen reaccionar con ira y agresividad, las mujeres con depresión y tristeza.

- Aproximadamente el 60% de los casos de "violencia de género" están íntimamente relacionados con los celos.

- El controlar a la pareja (mirar su móvil, leer los e-mails que recibe, seguirle...) lejos de aliviar, empeora la situación; cada vez es mayor la necesidad de hacerlo.

- Cierto nivel de celos a la larga puede resultar positivo: Aumentan el deseo, son un remedio contra el aburrimiento...

(Arun Mansukhani, sexólogo especialista en el tratamiento integral de la celotipia)

26.3.08

Amor ciego


Las personas que están realmente enamoradas pierden la capacidad de criticar a sus parejas, o lo que es lo mismo, se vuelven incapaces de ver sus defectos. Esto es lo que sucede en los casos de amor romántico o maternal, en los que se ha detectado que, ante determinados sentimientos, se activan las mismas regiones del cerebro. Paralelamente, en ambos tipos de amor se "desactiva" la zona del cerebro encargada del juicio social y de la evaluación de las personas, una situación que se reproduce tanto en humanos como en animales.

"Cuando nos enamoramos perdemos la capacidad de criticar a nuestra pareja, por lo que puede decirse que el amor es ciego", explica la neurobióloga Mara Dierssen, investigadora del Centro de Regulación Genómica de Barcelona. Define el amor como algo muy simple: "Una adicción química entre dos personas". Según esta investigadora, cuando existe enamoramiento de verdad se dan, en mayor o en menor medida, una serie de circunstancias comunes, como la atracción física, el apetito sexual o el afecto y el apego duradero.

Estos sentimientos desencadenan en nuestro interior un conjunto de alteraciones químicas que generan sustancias como la dopamina, responsable de la sensación de atracción, o la serotonina, implicada en los pensamientos obsesivos.

(Fuente: 20minutos.es)

23.3.08

Pareja fisión (2)

CASO 1: "Capaz de mantener claramente una opción de vida diferente aún a riesgo de verse señalada, Laura prefiere conservar una vivienda separada de su amante, padre del niño que va a nacer. La vida por separado es poco racional desde el punto de vista económico, pero Laura y Nicolás están de acuerdo en que esta inversión es una elección vital. Ciertamente deben pagar una serie de facturas y disponer de electrodomésticos por partida doble, pero ¿acaso son argumentos suficientes para volver a la familia antigua? Ninguno de los dos quiere renunciar a su autonomía ni al placer de estar solo en casa, con amigos, o pasar noches sin el otro. Criarán a su hijo sin cambiar el funcionamiento de lo que hasta ahora ha funcionado. Sencillamente el niño tendrá padres independientes pero no separados, lo que le permitirá vivir plenamente con cada uno de ellos y con los dos, según el momento."

CASO 2: "Tras cinco años de vida en común, en la vida de Nina y Oliver parece haberse instalado la rutina. Después de algunas crisis, en lugar de separarse para siempre puesto que al afecto mutuo era manifiesto, Nina propuso vivir en casas distintas. Oliver, que al principio se mostró desconfiado y escéptico, reconoció algunos años después que este régimen dio más vida a la pareja. Esto fue posible porque él también estaba dispuesto a dar el paso. Así han reestablecido el diálogo que se había roto. Como por motivos de trabajo apenas coincidían en el piso y tenían la sensación de cruzarse más que de vivir juntos, ahora la situación ha dado paso a un efecto de encuentros furtivos, más difíciles de organizar pero más imaginativos y sorprendentes. Es verdad que las facturas de teléfono han aumentado, así como el resto de gastos, ya que cada uno tiene que pagar una casa. No obstante, ahora reina el gusto por la libertad y una comunicación de verdad.
Los encuentros, imprevisibles, parecen estar guiados por un impulso amoroso, aunque se hayan establecido algunos rituales. La cena en una de las dos casas seguida de cine o de una copa en algún bar que les guste no va necesariamente acompañada de una noche en común, pero también puede suceder si les apetece. Cuando la rutina parecía arruinar su relación anterior, el hecho de haber encontrado algo de espacio y un respiro les aporta una alianza real. Porque Oliver no se andaba con chiquitas a la hora de invitar a sus amigos a casa, aunque a Nina no le gustara. Ésta ya no se queja de tener que limpiar los restos al día siguiente de la fiesta, ya que Oliver invita en su apartamento. Nina está por otra parte sorprendida al constatar que no es la pocilga que ella imaginaba.
Se ven tres o cuatro veces por semana pero se reservan noches por su cuenta o para actividades compartidas con otros: deporte, aficiones, cultura, cenas con amigos o colegas de trabajo. Esta situación, al principio impuesta a Oliver, resulta muy conveniente y él la reivindica como un modo de vida que le permite compaginar calor y seguridad afectiva de la pareja con la felicidad y sentimiento de plenitud de la soltería. Pero sobre todo se añade la sensación de renovar continuamente una relación de pareja que de otro modo no podría evitar el estancamiento."

(Textos extraídos del libro El nuevo arte de amar, de Serge Chaumier)

18.3.08

Cartas de amor (2)

[Continuación del post Cartas de amor (1)]

La Carta de Amor es un recurso que puede utilizarse siempre que se considere que es la forma más adecuada de transmitir algo. Pero al igual que el Tiempo-fuera, tiene unas importantes normas de uso que siempre deberíamos cumplir. Ahí van:

- Procura escribirla en un sitio donde no puedan molestarte. Lógicamente es muy conveniente que tu pareja no esté presente, y que no pueda entrar e interrumpirte. Y no lo hagas deprisa y corriendo; busca un momento adecuado en donde puedas tomarte tu tiempo.

- Puedes empezar con la siguiente frase: "Te escribo esta carta/e-mail porque me gustaría compartir mis sentimientos contigo".

- Habla en primera persona. Explícale como te sientes o cómo te has sentido TÚ, dile cómo te gustaría A TI que él/ella actuase, dile lo que te ha molestado...

- Sigue las mismas pautas que deberíamos seguir cuando nos comunicamos en persona: Sé empático, humilde, asertivo, reconoce tus errores, céntrate en buscar soluciones, utiliza las expresiones "te quiero/gracias/lo siento", etc.

- Sé sincer@. La carta de amor no es un recurso para que tu pareja se sienta bien, sino para resolver un conflicto, aunque al principio pueda resultar doloroso. Y nada de irte por las ramas; sé asertivo pero claro.

- Es importante que estructures la carta con el Método Sandwich: 1.- Empieza la carta con algo positivo (un piropo, un agradecimiento, etc.), 2.- Haz tu petición o tu crítica de forma sincera y asertiva, y 3.- Acaba la carta con algo positivo (una muestra de afecto, un frase esperanzadora y que transmita ánimo, etc.)

- Cuando acabes de escribirla, imagínate que eres tu pareja y vuelve a leerla un par de veces. Pero ponte en su piel, con mucha empatía.

- Cuando se la entregues a tu pareja, es preferible que tú no estés presente. Si es un e-mail mándaselo cuando pueda leerlo a solas (puedes mandarle un sms avisando que tiene un e-mail), y si es manuscrita déjasela en un lugar para que la encuentre cuando no estés tú. Y si no te queda más remedio que dársela en mano, dásela y vete: a tomar algo, a dar un paseo, a charlar con tu mejor amig@...

- Nunca estropees la esencia de la carta de amor. No la utilices como arma arrojadiza, sino que deberás utilizarla como recurso constructivo. Está prohibido atacar con ella. Para comprobar que no la utilizas de forma errónea, revisa estas normas con la carta delante una vez hayas acabado de escribirla.

- Si te mandan una carta de amor no te lo tomes como algo negativo; la que hay trás una carta de amor es que tu cónyuge te quiere y que desea resolver un conflicto para que mejoréis y maduréis como pareja. ¡Y que no quiere perderte!

- Puedes responder una carta de amor con otra carta de amor, pero antes date un tiempo para reflexionar y para apaciguar tus emociones. Recuerda que las cartas de amor no son armas para atacar ni contraatacar, sino recursos para solucionar conflictos y mejorar relaciones.

Y para acabar animaros a que no os cortéis a la hora de escribir cartas de amor, ya que puede evitaros muchos problemas y mejorar ostensiblemente vuestra forma de relacionaros. Pero recordaros también que éste es un recurso para enriquecer y ampliar vuestras habilidades en "resolución de conflictos", nunca para sustituir otros recursos que ya tengáis. Por ello no debéis abusar de él en detrimento de las conversaciones asertivas cara a cara. Espero que sepáis utilizarla de forma inteligente y os resulte una técnica útil y efectiva.

16.3.08

Cartas de amor (1)

Ya he comentado en infinidad de ocasiones que las diferencias y los malentendidos de pareja son algo completamente normal y muy habitual, y que si los afrontamos con madurez pueden ser positivos y muy constructivos. Además, en ESTE post di ciertas pautas y sugerencias para manejar los conflictos de la manera más satisfactoria posible. Consciente de la dificultad que tiene actuar de forma adecuada en esos momentos tan tensos, también expliqué la técnica del "Tiempo-fuera", muy útil para cuando el enfado y los nervios nos impiden actuar de forma constructiva. Hoy voy a hablar de otra técnica: Las Cartas de Amor.

Tenemos la idea de que las cosas importantes nunca se pueden decir ni por teléfono, ni por e-mail, ni por carta. Cuantas veces hemos menospreciado a alguien que ha roto una relación por teléfono, a alguien que se ha declarado por carta... Yo no estoy de acuerdo con esta idea; yo creo que hay ocasiones en las que es preferible decir algo sin estar cara a cara. Cada momento y situación requerirá un recurso concreto, dependiendo de diversos factores, muy complejos y específicos de cada situación. Y no podemos decir que NUNCA debemos decir algo importante por teléfono o por carta, al igual que no debemos sentenciar que decir las cosas a la cara SIEMPRE es adecuado, o que ser completamente sincero SIEMPRE es lo ideal.

La Carta de Amor es simplemente un escrito en donde expondremos lo que consideramos necesario comunicar a nuestra pareja para que el conflicto conyugal se solucione, para aprender de él, y para evitar que en el futuro puedan aparecer nuevos conflictos motivados por las mismas causas. Puede ser el siguiente paso a un "Tiempo-fuera"; cuando hemos utilizado ese recurso para detener una discusión por ser poco constructiva, necesitaremos un periodo de reflexión en solitario que puede propiciar la escritura de una carta de amor. Pero también puede utilizarse en cualquier otro momento; siempre que queramos transmitir a nuestra pareja algo que consideramos importante, podemos plantearnos la conveniencia de utilizar este recurso. Y tampoco tiene porqué haber habido un conflicto; puede estar motivado simplemente por un cúmulo de situaciones incómodas o desagradables.

Es cierto que en ciertas situaciones es mejor hablar las cosas cara a cara. Pero también es cierto que en muchas otras lo mejor es transmitir las cosas por carta. Y para que lo comprobéis y podáis valorar si es preferible una carta o una conversación en persona, os expongo a continuación las ventajas de la carta de amor:

- Para escribir la carta de amor vamos a necesitar un tiempo considerable. Vamos a poder pensar bien las palabras que utilizaremos, las expresiones que queremos plasmar... Vamos, que no estamos presionados por la mirada atenta de nuestra pareja esperando una explicación verbal inmediata, por lo que la reflexión va a ser más profunda y pausada, y el mensaje más concreto y ajustado. Además, mientras la pensamos y la redactamos, nos iremos calmando, viendo las cosas de otra manera y propiciando reflexiones más comprensivas y empáticas.

- Podremos corregir, borrar, añadir... lo que nos dé la gana. ¿Cuantas veces has dicho algo de lo que luego te has arrepentido? ¿Cuántas veces has tenido que recular diciendo "no quería decir eso" o "no me he explicado bien"? Con las cartas de amor no pasará eso; si algo que pones puede tener doble sentido o puede no entenderse como tú quieres, lo borras y listo.

- Al no obtener al momento respuestas agresivas (ni de ningún tipo), nuestra forma de comunicarnos va a ser mucho más asertiva. La agresividad genera más agresividad, y mientras escribes no vas obtener ningún tipo de respuesta, así que transmitirás de forma mucho más adecuada.

- Si el mensaje puede ser duro para tu pareja, y puede ofenderse o enfadarse, vas a darle un tiempo para que lo asimile y lo gestione en solitario. No va a tenerte enfrente para poder volcar sobre ti su ira, y evitarás que pueda decirte cosas de las que luego pueda arrepentirse. Tendrá tiempo para enfadarse, para luego calmarse, y más tarde para pensarlo, asimilarlo y sacar conclusiones.

En el próximo post más y mejor; en él explicaré las importantes pautas para escribir una buena carta de amor.

[Continúa en el post Cartas de amor (2)]

13.3.08

Reforzando cimientos

La participación en la vida política y asociativa, el tiempo libre, el deporte y la vida cultural son medios de expresión por lo que el individuo puede desahogarse independientemente de su cónyuge. Los viajes, los desplazamientos profesionales o las vacaciones serán momentos de intercambio o exploración individual.

Al regresar de un fin de semana con una amiga, ella tendrá mil cosas que contar a su compañero. En la lejanía existe el riesgo de pérdida, pero también la seguridad de una unión consolidada. La relación se "relegitima" puesto que sobrevive a la prueba de la separación.


De este modo, la unión encuentra no sólo nuevas energías gracias a las experiencias no compartidas, sino que, mediante el riesgo, refuerza sus cimientos. La superación de las pruebas de separación potencial crea una confianza que va renovándose y aumentando.

(Texto extraído del libro El nuevo arte de amar, de Serge Chaumier)

26.2.08

Gestionando los celos (2)

[Continuación del post Gestionando los celos (1)]

¿No te gusta la sensación que te provocan los celos? ¿Te gustaría no sufrir cada vez que tu pareja queda con su ex? ¿Quieres eliminar, o por lo menos reducir al máximo, ese sensación tan desagradable que sientes cada vez que tu pareja te dice: marcho a tomarme una cerveza con "X"? Hablemos de lo que podemos hacer con "lo que sentimos":

A) Para empezar y relacionándolo con el post anterior, debes actuar como si no fueses celos@. Actuaremos de forma pemisiva y confiada, aunque por dentro tengamos ganas de controlar todo lo que haga nuestra pareja y queramos echarle una buena bronca. Con el tiempo esta forma de actuar posibilita que progresivamente nos vayamos creyendo nuestro papel, y así en la medida de lo posible vamos a ir interiorizando incoscientemente nuestras respuestas y transformando los sentimientos a positivo. Sin querer, los celos cada vez van a ser menos dolorosos, y al mismo tiempo, estaremos reduciendo considerablemente las posibilidades de perder a nuestra pareja.

B) Si en algún momento te sientes inferior a tus "contrincantes", debes darte un baño de autoestima. Si tu pareja ha tomado la decisión de estar contigo, es porque para él/ella eres más importante y valioso que tus "rivales". Quiere estar contigo, y eso es lo más importante. Y su elección tiene mucho más valor si en el camino se ha encontrado con tentaciones... ¿Qué valor tiene que tu pareja te haya elegido a ti, si lo ha hecho porque no hay nadie más? "Si no hay más, contigo Tomás", dicen por ahí... ¿No será mejor "aún habiendo más, contigo Tomás"? Si decide seguir contigo a pesar de las personas atractivas que puedan cruzarse en su camino, su elección tiene un valor añadido y dice mucho de lo importante que eres para él/ella. Se llevará bien con quien quiera, ¡pero su pareja eres tú! ¿Hay algo mejor que eso?

C) Cuando tu pareja tenga una cita con otra persona, piensa en positivo: Podrás tirarte en el sofá y ver en TV lo que a ti te de la gana, podrás dedicarle el tiempo que quieras a ese hobbie que tanto te gusta, podrás quedar con quien te de la gana sin dar explicaciones a nadie... Nada de quedarte sin hacer nada dándole vueltas a la cabeza, ¡oblígate a hacer algo que te haga sentirte bien! De esta forma, relacionarás con estímulos positivos las cosas que haga tu pareja sin tí, y no con estímulos negativos. Además, recuerda que el tener espacios independientes y hacer cosas por separado revitalizan y enriquecen la relación de pareja. Así, probablemente cuando tu pareja vuelva, ambos tengáis más ganas de estar juntos y estéis más cariñosos el uno con el otro. Al final, esto será un buen remedio contra el aburrimiento y la monotonía.

Recuerda que el sentir celos es algo natural y significa que estás vivo; tanto tú como tu relación. Así que... ¡enhorabuena!

23.2.08

Metonimia conyugal

Hablando de figuras retóricas, hay un tipo de metonimia que consiste en designar la parte de algo con el nombre del "todo". Por ejemplo cuando decimos lavar el coche (el todo), en lugar de decir lavar la carrocería del coche (la parte). Bueno, pues en las relaciones de pareja en infinidad de ocasiones se hace algo similar a esta metonimia, muchas veces inconscientemente y sin que sea lo más adecuado.

Cuando tenemos un malentendido o un problema de pareja, y estamos hablando para entendernos e intentar solucionarlo, no debemos cometer el error de "generalizar" las actitudes, conductas, sentimientos o respuestas del otro. Cuando un niño pega a otro no es malo, ha actuado mal en ese momento; cuando alguien tiene un golpe con su coche no es un despistado, se ha despistado esa vez; y cuando alguien se equivoca haciendo algo no es un torpe, simplemente se ha equivocado en esa ocasión.

Pues deberíamos extrapolar esto mismo a nuestra relación de pareja. Ahí van unos ejemplos para entenderlo mejor:
A) No digas "NUNCA limpias" salvo que sea completamente cierto; al decir "nunca" estás minusvalorando y despreciando las veces que lo hace.
B) No digas "NADA de lo que hago te gusta".
C) No digas "es que ya NUNCA me besas".
D) No digas "últimamente TODO lo que te digo te sienta mal".

¿Realmente NUNCA limpia? ¿Nunca nunca? ¿TODO lo que dices le sienta mal? ¿Absolutamente todo? Ahí van mis propuestas asertivas:
A) "Me da la sensación que yo dedico más tiempo a la limpieza de la casa que tú; ¿qué te parece el hacer un cuadrante de turnos de limpieza?"
B) "Te agradezco que me digas cuando hago algo y no te gusta, pero me gustaría que también me dijeses cuando te gusta cómo hago las cosas; es algo que me hace sentir bien."
C) "¡Pero qué ricos son tus besos! Me encantaría que me besases más a menudo, sería genial..."
D) "Lo siento, no era mi intención hacer que te sintieras mal. La próxima vez procuraré medir un poco más mis palabras."

Y recuerda: Mucha mucha EM-PA-TÍ-A, porque... ¿Quién determina si tu pareja limpia poco, o es demasiado lo que tú quieres que se limpie? ¿Él te besa poco, o tú pides demasiados besos? ¿Él está demasiado sensible, o tus respuestas son demasiado agresivas para su estado de ánimo? Todo es tan subjetivo...

El próximo post será la segunda parte de Gestionando los celos, no te lo pierdas.

20.2.08

Gestionando los celos (1)

¿No soportas que tu novio tenga tan buen rollo con su compañera de trabajo? ¿Te hierve la sangre cada vez que tu novia queda con su ex? ¿Los celos pueden contigo?

Es habitual que en estas situaciones nos pongamos celosos, y que acabemos pidiendo explicaciones a nuestra pareja, le pasemos facturas, e incluso intentemos evitar que persistan esas citas que tanto nos molestan. Pero puede que esto no sea lo más conveniente, no si lo que queremos es no perder a nuestra pareja.

Antes de nada tendrás que determinar cuál es tu objetivo. Si tu objetivo es no perder a tu pareja, lee con atención este artículo. Si tu objetivo es otro, como por ejemplo descubrir si tu pareja es infiel, controlar lo que hace o dominar a tu cónyuge, este artículo no te interesa.

Una vez que tengas claro el objetivo, tendrás que asumir que los celos son un sentimiento natural, universal e inherente al ser humano. Sentimos celos al igual que sentimos alegría, tristeza, enfado o amor, y lo que tenemos que hacer es aprender a gestionarlos, no pretender eliminarlos. Los celos nunca desaparecen, aunque sí es posible reducir sus efectos y vivirlos de una manera mucho más sana y llevadera.

Ahora toca reflexionar sobre tu actitud y tus conductas. ¿Cómo actuabas cuando quisiste conquistar a tu actual pareja? ¿Le demostrabas tus celos? ¿Le pedías explicaciones por sus amistades? ¿Le pasabas facturas por sus citas? ¿No verdad? ¿Y por qué ahora sí? Puede que antes de conseguir a tu pareja sintieses los mismos celos que puedes sentir ahora (o incluso más), pero nunca hubieses actuado así, ya que sabías que esa forma de actuar hubiese sido la más contraproducente de todas para conseguir ligarte a tu pareja.

Si lo que quieres es no perder a tu pareja, nunca debes actuar de forma que tu pareja se sienta mal, sino todo lo contrario. ¿Crees que es positivo que tu pareja se sienta coartada y controlada? Seguro que para ti sería genial que pudieses conseguir que tu novi@ no quisiera quedar con su ex, no se llevase tan bien con sus compañer@s de trabajo, o que no tuviese amig@s que le pudiesen resultar atractivos. Pero eso no está en tu mano, ahí tú no puedes hacer nada. Pero lo que sí puedes hacer es que él/ella esté a gusto contigo, se sienta feliz por tenerte, que se muera de ganas de estar contigo y que esté orgullos@ de tener una pareja como tú.

Plantéate esto como una competición de "quién es mejor". Si tienes miedo a que tu pareja te deje por otr@, tu objetivo será ser mejor que tu "contrincante"; así tu cónyuge nunca dudará de haber hecho una buena elección. Y demostrar tus celos nunca será una buena estrategia; sería regalar "puntos" a tu rival.

Así que si quieres ganar siempre los "partidos" que te surjan a lo largo de tu vida conyugal, deberás "sudar la camiseta" cada día: sé simpátic@, agradable, demuestra tu afecto por tu pareja, ten detalles, hazle cariñitos, apóyale en los malos momentos, bésale, sonríe... Y nunca nunca te muestres celos@; será la mejor forma de no perder a tu pareja. Ah, y doy por hecho que hablamos de una relación en donde no sólo "das", sino que también "recibes"; porque si no es así, el problema es otro y no tiene nada que ver con los celos.

Ya he hablado de cómo gestionar "lo que hacemos", ahora falta hablar de cómo gestionar "lo que sentimos". En el siguiente post daré unos útiles truquillos para combatir esas sensaciones tan desagradables que nos provocan los celos y así asimilar cada vez mejor un sentimiento que puede resultar tan dañino.

[Continúa en el post Gestionando los celos (2)]

19.2.08

Envejeciendo juntos

¿Qué diferencia fundamental existe entre amistad y amor? ¿Entre una forma de relación madurada con el tiempo y una ternura conyugal forjada de dulces y agradables costumbres compartidas por una pareja que ha aprendido a conocerse y a adaptarse? Al cabo de algunos años es raro que el deseo sexual una realmente a los cónyuges. El vínculo conyugal se aproxima sobre todo a una amistad cuando hay una verdadera confianza y comprensión. No hay que ofuscarse, es una situación positiva: los amantes han aprendido a envejecer juntos.

(Serge Chaumier, El nuevo arte de amar)

11.2.08

Lenguaje femenino

Me mandaron esto por correo electrónico... ¿Qué os parece? :-)

Nueve expresiones que las mujeres utilizan... y los hombres no entendemos.

- VALE (también NO TENGO GANAS DE DISCUTIR): Esta es la palabra que las mujeres utilizan para finalizar una discusión cuando han concluido que ellas tienen la razón.

- CINCO MINUTOS: Si se está arreglando para salir, significa MEDIA HORA. CINCO MINUTOS son realmente cinco minutos si te han concedido ese tiempo para terminar de ver el partido antes de salir a hacer la compra.

- NO PASA NADA: Significa PASA ALGO, y deberías estar totalmente alerta. Discusiones que empiezan con NO PASA NADA, normalmente acaban con VALE (ver punto 1).

- NO HAY PROBLEMA (también NO, NO ME MOLESTA): Es un desafío, para nada un permiso. ¡Ni se te ocurra hacerlo!

- COMO TÚ PREFIERAS: A diferencia de lo que parece significar, realmente significa SI NO HACES LO QUE YO QUIERO QUE HAGAS, PAGARÁS LAS CONSECUENCIAS. Nunca hagas lo que tú prefieras, haz lo que ella quiere que hagas. Y si no sabes lo que quiere, nunca preguntes; debes adivinarlo. Si fallas, ella responderá con un NO HAY PROBLEMA (ver punto anterior).

- "GRAN SUSPIRO": Un suspiro alto y claro significa que ella piensa que eres idiota y se pregunta por qué esta perdiendo el tiempo discutiendo contigo.

- MUY BIEN (también PERFECTO): Una de las frases más peligrosas que una mujer puede decir a un hombre. MUY BIEN significa que ella meditará cuidadosamente antes de decidir cómo y cuándo pagarás por tu equivocación.

- GRACIAS: Una mujer te agradece algo. No preguntes. No dudes. Solo di "DE NADA".

- DA IGUAL (también TÚ MISMO): Es la forma femenina de mandarte a la mierda.