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22.8.08

Barajas: Algo diferente

Dos días después de la tragedia de Barajas, y habiéndose escrito sobre el tema todo y más, voy a hacer algunas reflexiones personales, seguro que diferentes de lo que podéis encontrar por ahí:

1.- Es curioso como el ser humano ante estas situaciones ansía buscar responsables, castigos, incompetentes, culpables... Vamos, en definitiva, a los malos de la película. Entiendo que si pegan un tiro a tu hija, quieras que el asesino pague por lo que ha hecho. ¿Pero en este caso? ¿Por qué el piloto y el copiloto van a querer volar si la primera vida que ponen en peligro es la suya? ¿Qué estarán sintiendo estos días los técnicos que dieron el visto bueno al vuelo después de arreglar la supuesta avería que tenía el avión? ¿Qué ganan los máximos responsables de Spanair por no evitar una tragedia de esta magnitud?

Estoy seguro que los técnicos que revisaron el avión poco antes del accidente, también tardarán años en normalizar sus vidas. No creo que ninguno de ellos esté durmiendo bien estos días... Para mí también son víctimas de una tragedia en donde no hay culpables.

Estoy seguro que los máximos mandatarios de Spanair están viviendo los peores días de su existencia. Y lo que les queda... Se morirán sin haber podido borrar de su recuerdo el haber vivido tan de cerca una de las peores tragedias aéreas de la historia de España. Y al dolor natural ante una tragedia de esta magnitud, hay que añadirle la responsabilidad que algunos les quieren cargar. "Eres responsable de 153 muertes y de todo el sufrimiento que ello provoca". Duro, ¿verdad?

Algunos familiares piden explicaciones de "por qué voló un avión que podía estar averiado". ¿Alguien en su sano juicio piensa que si alguien podía prever lo más mínimo esta tragedia, no iba a intentar evitar por todos los medios que el vuelo se realizase? Ahora, dos días después del trágico accidente, se quejan de la falta de información. ¿No será que todavía no hay información que darles? No creo que ningún responsable esté tomándose un café y diciendo "que se esperen los familiares, que me estoy tomando el cafecito". Tampoco creo que los expertos que están analizando el ADN de los fallecidos estén tocándose las narices. A diferencia de otros casos, en éste no veo intereses ocultos ni malas intenciones, sólo una desesperación y una tristeza generalizada y completamente comprensible.

2.- Vuelvo a sentir asco por la actitud de algunos periodistas en particular y por los medios de comunicación en general. Los periodistas están a la caza de la declaración más dramática, de la imagen más impactante, del vídeo más explícito. Y sin el más mínimo respeto. Si hay que meter el micrófono en la boca a una madre que ha perdido a sus dos hijas, pues se mete. Si hay que preguntar por sus familiares a un abuelo confundido para poder grabar sus trágicas lágrimas, pues se pregunta. ¿Dónde está la ética periodística? ¿Por qué ante la familia real siempre hay un escrupuloso respeto, y no lo hay ante sufrimientos humanos tan profundos y dolorosos? De todo esto habla de forma magistral Jose A. Pérez en su blog.

3.- Todos estamos de acuerdo que la vida de los familiares de los fallecidos va a cambiar radicalmente. Todos nos solidarizamos ante las nuevas circunstancias que van a vivir. Todos nos acordamos de su dolor, de su pena, de su incierto futuro. ¿Y de los supervivientes? Durante unos días nos recordarán su estado de salud física, pero ¿y su futuro estado psicológico? Me parece que a muchos de ellos, a pesar de haber sobrevivido al accidente milagrosamente, les esperan unos años de sufrimiento, depresiones, ansiedades y calvarios varios. "Felices deberían estar por haber sobrevivido", pensarán algunos. "Qué fácil es decirlo", pensarán otros. "Un poquito de empatía por favor", pienso yo.

4.- Es curioso analizar cómo cada ser humano vivimos de forma tan diferente una noticia como ésta, dependiendo de nuestro estado de ánimo, de nuestra situación personal, del momento vital... Habrá madres con hijos de edad similar a los fallecidos, que lo vivirán de una forma. Habrá aerofóbicos que por cuestiones laborales no les queda otra que viajar en avión, que lo vivirán de otra forma. Habrá pilotos y azafatas que lo vivirán a su manera. Habrá habitantes de aldeas orientales (por poner un sitio), que no han viajado ni viajarán nunca en avión, y que les interese más como van las olimpiadas que las causas del accidente. Y habrá otros que recientemente habrán perdido algún ser querido y muy cercano, y que al leer los pormenores de la tragedia y el profundo dolor que cientos de personas están viviendo, no puedan evitar que se les salten las lágrimas.

7.8.08

Hablar demasiado...

Antes de nada quería pediros disculpas por el poco tiempo que estoy dedicando últimamente al blog; no estoy pasando un buen momento personal, y llevo un tiempo sin fuerzas para escribir sobre nada. Aún así en breve volveré con ganas y prometo varios artículos interesantes que ya me están rondando la cabeza y que tengo ganas de compartir con todos vosotros. El blog ha sido una parte importante de mi vida, y volverá a serlo, seguro.

Hoy quería recordar un post que escribí hace casi dos años, y que me parece uno de los mejores artículos que he escrito:

El mejor consejo: Un abrazo.

Muchas veces cuando quedamos con un amigo y nos cuenta que está mal por algo, y nos explica el porqué, nos sentimos obligados a darle un buen consejo. Además dicho consejo debe ser práctico y de aplicación inmediata, que le guíe en cómo debe actuar y que lo pueda aplicar lo antes posible. "Tienes que dejar a tu novio", "tienes que hablar con tu jefe y decirle tal", "tienes que ir a donde tu madre y pedirle cual", "tienes que elegir pascual"...

Cuando un amigo nos cuenta un problema puede que nos explique muy detalladamente todo lo que sucede, pero nunca vas a conocer el problema tan bien como para poder decir a la otra persona cómo debe actuar. Lo que sí puedes hacer es ayudarle a ver cosas que por su estado no sea capaz de ver; puedes ayudarle a ver las cosas desde otro punto de vista, puedes ayudarle a obtener todos los pros y los contras de cada opción... pero nunca decirle exactamente qué es lo que tiene que hacer. Nadie conoce tan bien un problema como quien lo está sufriendo, y no sólo por falta de datos, sino también porque cada persona es única y diferente; y lo que para mí sería una solución a mis problemas, para otro puede que sea la peor opción de todas las posibles. Cada cual tiene que decidir qué hacer en cada dificultad que se le presente en la vida, no sólo porque es quien mejor conoce el problema, sino también porque las consecuencias de la decisión que tome van a recaer sobre él, no sobre nadie que le haya dicho cómo actuar.

Por todo esto pido mucho cuidado a la hora de hacer valoraciones y juicios, y dar consejos y pautas de actuación, cuando un amigo está pasando un mal momento. Tened en cuenta que en infinidad de ocasiones, cuando os cuentan un problema, la otra persona sólo espera de ti que le escuches; comprensión, empatía y sentir que no está solo.

30.6.08

La debilidad de los fuertes

Seguro que muchos de vosotros tenéis un amigo que por sus características personales podríamos denominarlo como el "amigo fuerte". Sí, ese amigo que por su gran personalidad, su madurez y su especial talento se gana el calificativo de "fuerte". Esa persona que cuando tienes un problema siempre está ahí, dispuesto a escucharte y encantado de poder ayudarte. Esa persona que es buen psicólogo aunque no tenga la licenciatura, ese amigo que con sus acertadas reflexiones siempre da en el clavo, y que sus ajustadas respuestas lo hacen especial. Ese amigo que, debido a su fortaleza psicológica, te ofrece una mano salvadora cuando sientes que la marejada está ahogándote poco a poco. Esa persona que parece que siempre sabe cómo afrontar un problema, que siempre sabe hacia donde caminar, que tiene un don especial para ver cuál es la mejor opción. Es alguien que sabe ver un problema como una oportunidad para madurar, alguien que te abre los ojos y te ayuda a levantar la vista para ver la luz al final del túnel.

Es una suerte tener un amigo así. Es genial saber que está ahí, y mejor todavía es poder acudir a él cuando estamos mal. Es gratificante que te escuche, es enriquecedor oírle, y es alentador confiar en lo que dice.

Piensa por un momento que tú eres el "amigo fuerte". Y suponte que la vida te hace vivir una mala época. ¿A quién acudirías? Claro, TÚ eres el amigo fuerte, así que no puedes acudir a donde ti mismo... ¿Y el resto de tus amigos? Ellos no son amigos fuertes, pero son tus amigos. Y puede que es lo único que necesites; puede que no necesites más que alguien que se preocupe por ti, que no te juzgue, que entienda que puedas estar anímicamente mal, que pase por alto tus malas respuestas, que sepa brindarte una sonrisa o que simplemente te ofrezca un abrazo.

Pero puede que tus amigos no lo entiendan. "Una persona como yo no puede ayudar a una persona así", pensarán muchos. "Yo no soy tan buen psicólogo como él", pensarán otros. "Si el no sabe que hacer, imagínate yo"... Y puede ser peor; puede que no entiendan que alguien tan fuerte pueda estar deprimido, puede que no acepten que alguien que siempre ha sido tan asertivo tenga ahora esas respuesta fuera de tono, puede que no comprendan que alguien tan animado pueda ser ahora tan aburrido, o puede que no soporten que alguien que aportaba tanto ahora sea tan simple.

No entienden que alguien fuerte también es humano. Que tiene tantos bajones como cualquier otro, que se deprime tanto o más que cualquier otra persona, que tiene altibajos como le pasa a cualquiera. No entienden que puede necesitar la misma atención, la misma dedicación y el mismo apoyo incondicional que cualquier otra persona. Que puede necesitar que alguien le ofrezca un café, que alguien le de un abrazo o simplemente una temporada de soledad.

¿Eres tú el amigo fuerte? ¿Y estás desamparado, o TE SIENTES desamparado? ¿Estás solo, o TE SIENTES solo? ¿No te entienden, o no les das la oportunidad para que te entiendan? ¿Si eres tan fuerte, por qué te sientes tan débil?


24.5.08

Ellos sencillos, ellas complejas

Pues sí, es lo que creo. Creo que las mujeres son más complejas que los hombres, y que los hombres somos más sencillos que las mujeres. Y ya sé que cada persona es un mundo, que todos somos diferentes, y que hay mujeres muy sencillas y hombres tremendamente complejos. Pero volviendo a caer en la inmoralidad de generalizar, creo que las mujeres en general son psicológicamente mucho más complejas que los hombres, y que los hombres somos mucho más sencillos para comprender que las mujeres.

Y con esto quiero decir que los hombres somos más sencillos, pero no por ello más simples. Aunque también hay hombres muy simples, otros muchos pueden ser tremendamente enriquecedores para muchas personas. Pero alguien puede resultar enriquecedor y tener una gran "sustancia", pero ser sencillo. Sencillo a la hora de saber, comprender y transmitir lo que quiere decir, lo que le pasa, cómo puede sentirse mejor, qué es lo que le preocupa...
Esto tampoco quiere decir que los hombre seamos más felices, o que suframos menos. Pero sí que sufrimos con cosas más concretas, tenemos sentimientos más coherentes, comprendemos más lo que nos pasa...

Tampoco quiero decir que las mujeres sean más complicadas. Puede que la complejidad, rasgo característico del sexo femenino, no conlleve necesariamente dificultades relacionales. Creo que una mujer puede ser tremendamente compleja, pero generar unas relaciones sociales muy llevaderas. Puede tener grandes conflictos a nivel interno pero transmitir estabilidad y armonía. Puede tener grandes dificultades psicológicas, pero que no influyan negativamente en su relación de pareja ni en el resto de relaciones sociales. Las mujeres son más complejas, pero no por ello más complicadas.

Y sí, es lo que pienso.

18.2.08

Ejemplo de empatía

Ya expliqué en ESTE post lo difícil que es tener empatía de verdad. Pero añadido a la dificultad que tiene el ser empático, algunos grupos, colectivos o gremios tienen todavía más complicado que el resto de la humanidad sea comprensiva con ellos y que se pongan en su pellejo.

Es muy fácil tener empatía con una mujer maltratada, ¿pero quién se pone en el lugar de una persona que siente deseo erótico por los niños? Pobre, le ha dejado su novio y está destrozada, cómo la entiendo... ¿pero quién comprende a la mujer que ha sido infiel a su marido en repetidas ocasiones? Mira ese peón, trabajando a pleno sol con el calor que hace, y por cuatro duros... ¿y quién tiene empatía cuando en un partido todo el mundo ataca indiscriminadamente al árbitro? ¿Alguien se acuerda de que el colegiado es también una persona, con sus sentimientos, miedos e inseguridades? ¿Alguien tiene en cuenta de que su intención siempre es el no equivocarse y hacerlo lo mejor posible?

El jugador de fútbol Santiago Solari, haciendo un profundo trabajo de empatía, escribió hace poco este interesantísimo artículo. Sobresaliente.

"El árbitro pita y da comienzo a su propio calvario. Como si fuera un pequeño agujero negro, absorberá toda la energía, la furia y las frustraciones que se originen a su alrededor, será el depositario de los nervios y las inseguridades de jugadores, entrenadores y público y, de alguna manera, un poco más mística recibirá, vía coaxial, los improperios de los que miran el partido por cable.

El árbitro conoce de antemano que el suyo no es un camino de flores. Sabe que una vez allí ya no tiene un nombre y un apellido, sino que es simplemente el árbitro, como si todos fueran el mismo y éste fuera la encarnación en pantalones cortos de la injusticia y el fracaso del mundo. Sabe también que si en su lugar ubicaran a un robot programado para ser infalible, una parte del público seguiría acusando a la progenitora de la máquina de ejercer el más antiguo de los oficios, de la misma manera que nos acordamos de la madre del martillo cuando nos machacamos, sin querer, nuestro propio dedo.

No esperaban los árbitros que la televisión llegara para arbitrarlos a ellos y terminar siendo más juzgados que los propios futbolistas. Ahora, además de las desventajas habituales, cuentan con la competencia desleal de la repetición y la cámara lenta, con puntos de vista de cámaras que, en plan "Gran Hermano", vigilan el espacio posicionadas en lugares humanamente imposibles; con tertulias masivas que debaten y resuelven si ese balón estaba dentro o fuera del área cuando tocó el hombro o la mano del defensor.

En el fútbol moderno las entrevistas pospartido funcionan como una especie de cámara hiperbárica que permite a los protagonistas desviar parte de la presión que pesa sobre ellos, dirigirla hacia otro lado, y dónde mejor que en hombros del colegiado ya desprovisto del silbato. Ante estas sesiones de catarsis futbolera los jueces se encuentran maniatados y expuestos, no tienen un espacio de réplica, una trinchera desde la que responder al ataque.

No creo que haya aumentado la frecuencia con la que los árbitros se equivocan, sí lo ha hecho la mediatización de su trabajo y la utilización ventajista de sus desaciertos.

En un torneo, el "referee" es el único que no escucha aplausos ni vítores, el único para el que la indiferencia es la victoria máxima, el único para el que la recompensa al partido perfecto es el silencio."

[Fuente: El País, La Soledad del Árbitro]

29.1.08

Buscando al culpable

Hoy quería recordar un post que escribí hace tiempo y pasó desapercibido:

¿Buscar culpables o soluciones?

Cuando tenemos un malentendido, un conflicto, una discusión o cualquier tipo de problema relacional-convivencial, tendemos a buscar primero al culpable. Una vez que hemos determinado quién es el culpable y quién el inocente, ya nos ponemos a trabajar en la búsqueda de posibles soluciones. ¿Es esto lo más conveniente? No soy muy partidario de esta forma de actuación, ya que muchas veces nos atascamos en el primer paso, siendo realmente difícil determinar quién es el culpable.

Lo veremos más fácil en un ejemplo: Una pareja que convive hace años, tiene un pequeño conflicto con el tema de las tareas domésticas. Él, a quien le tocaba limpiar la cocina, realiza la tarea en poco más de media hora. Ella, que entra en la cocina poco después de su limpieza, ve varias cosas sin limpiar y no le gusta nada. El conflicto que se genera es poco productivo porque la búsqueda del culpable no llega a fraguarse correctamente; para ella el culpable es él porque no limpia como debería, y para él la culpable es ella porque tiene una novia obsesionada con la limpieza. Podéis imaginaros como acaba la discusión...

La búsqueda de culpables suele ser muy poco productivo porque no aporta grandes beneficios y en cambio suele dificultar la solución del conflicto. Más que nada porque es necesario que alguien asuma su "culpabilidad", algo difícil de conseguir por las diferentes visiones de la realidad que tenemos. Vamos, que en el ejemplo anterior ninguno de los dos son culpables, y los dos lo son al mismo tiempo. La diferencia es la diferente perspectiva con la que se ve el problema, las "gafas" de la visión de ella por un lado, y las "gafas" de la visión de él por otro. Y ninguno de los dos está equivocado...

Mi recomendación es saltarse el primer paso y centrarse siempre y desde el primer momento en la búsqueda de soluciones. Vamos, que si a mí me molesta algo de mi pareja, es más que conveniente que afrontemos la solución del problema, pero sin intentar determinar ningún culpable. En el ejemplo anterior: deben hablar de cómo consideran que se debe limpiar la cocina, cuáles son lo mínimos, cuales son limpiezas "extras" consideradas opcionales, y acordar las pautas para evitar reproches y malas caras. Y recordad; siempre con mucha asertividad y empatía...

Ahora pensad en los últimos conflictos cotidianos que hayais tenido... ¿Cómo los resolvisteis? ¿Buscasteis al culpable, o la solución?

24.1.08

El valor de mentir

- "Creo que la humanidad tiene necesidad de la verdad; pero tiene aún más necesidad de la mentira, que la adule, la consuele, le dé esperanzas ilimitadas. Sin la mentira, perecería de desesperación." (Anatole France, escritor francés).

- "Mentir es una prueba de empatía. Los perversos y los psicóticos no mienten porque los demás no les importan nada. El perverso dice lo que piensa y si duele, le da igual." (Boris Cyrulnik, psiquiatra francés)

- "Mentir es una característica central de la vida. Se miente a los niños con los Reyes Magos; mentimos al familiar que va a sufrir una operación sobre el riesgo real al que se va a someter; mentimos con buena voluntad cuando no queremos que alguien querido sufra por algún acontecimiento doloroso e inevitable. La mentira, por lo tanto, no es siempre un acto censurable. El problema está en los que, en nombre de la verdad, se convierten en jueces de lo que es bueno para los demás." (Mila Cahue, psicóloga clínica)

- "Hay casos que mentir no es hipocresía, sino respeto. Es una manera de proteger al semejante." (Guillermo Kozameh, profesor de psicoanálisis de la Universidad de Comillas)

- "Un marido, por amor a su mujer y para no perderla, decide no confesarle que en un momento de debilidad le ha sido infiel. Este hombre, aún mintiendo, es sincero con respecto a lo que él considera su verdad más importante: el no querer hacer daño a su mujer ni perderla." (Claudine Biland, psicóloga clínica)

16.1.08

"Es mi opinión"

Las diferentes subjetividades son algo que nos enriquece como personas y como sociedad. Respetar los diferentes puntos de vista es algo necesario para comprendernos y vivir en armonía. Comprender que no hay una única realidad, que depende de los ojos con los que se mira, es un valor que engrandece la personalidad de los individuos.

Pero hay que tener la suficiente madurez e inteligencia para comprender lo que significa esto y aplicarlo cuando corresponda. Estas ideas no valen para cualquier cosa, no son aplicables a todos los casos. Y es que hay algunas valoraciones y juicios que no me gustan, que están camufladas tras un estéril "Para mí..." o un vacío "... es mi opinión". Parece que al añadir estas "coletillas" ya podemos juzgar lo que nos dé la gana; incluido percepciones, sentimientos y valores que tienen los demás. Y me explico:

Hay opiniones respecto a realidades, valores, decisiones, perspectivas... las cuales todas valen y que hay que respetar escrupulosamente. Cada individuo tiene una visión, y todas son válidas. Unos ejemplos:
- "Yo creo que la economía de España no va tan bien como dicen."
- "Para mí la fidelidad no es un valor importante."
- "Yo creo que la razón de que haya tantas rupturas en las parejas es principalmente la liberación de la mujer."
- "Creo que salir con ese chico no te conviene."
- "Para mí David Beckham no es tan guapo."

Pero a veces realizamos valoraciones que no entran dentro del ámbito de la subjetividad de opinión, por lo que no deberíamos realizarlas. Y me refiero a valores, decisiones, sentimientos o estados completamente ajenos a nosotros y que pertenecen al espacio único y exclusivo del otr@ o de los otros. Y pongo unos ejemplos, todos ellos extraídos de comentarios publicados en este blog:
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- "La pareja fisión es una alternativa al divorcio. Cada uno que viva como le plazca; pero si en realidad "tan bien" se llevase la pareja, no estaría separada y pensaría menos en sus cuestiones totalmente egoístas. En esta situación no dejo de ver algo de hipocresía y justificación ante una situación que en realidad más bien se "aguanta" como sea y por lo que sea." (Jimena, en Pareja fisión).
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- "Para mí la pareja fisión no es una relación de pareja, rompen demasiadas barreras esenciales." (Anónimo, en Pareja fisión).
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- "Mi cuñado se considera heterosexual; le gustan las chicas, siempre le han gustado y le siguen gustando. Eso no impide que esté enamorado de su marido y que se haya casado con él. Según mi hermano y mi madre, eso es imposible; para ellos antes era hetero pero ahora es gay." (Chaouen, en Orientación del deseo 1).
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- "Los infieles son personas egoístas y dependientes, pues son incapaces de realizarse. No veo licita la infidelidad, ni comprensible, me parece producto de la cobardía y el egoísmo." (Bwilder, en Infidelidad capítulo 1)
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- "La unión significa fidelidad, eso implica confianza, equilibrio y buenas relaciones." (Anónimo, en Infidelidad: Números)
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¿Quién nos creemos para decir a una pareja fisión que no son una pareja? ¿Por qué hacemos juicios de valores o de intenciones diciendo que la pareja fisión es una alternativa al divorcio, que están "aguantando", o que si estuviesen bien no estarían separados? ¿Por qué queremos establecer los "límites esenciales" de los demás?
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¿Quién soy yo para discutirle a alguien que asegura ser heterosexual? ¿Quién soy yo para determinar lo que sienten y las razones por las que las personas deciden ser infieles? ¿Quién soy yo para decir a nadie lo que debe significar la palabra "unión"?
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Imagínate que una persona infiel dijese de los fieles lo siguiente: "Los fieles son unos reprimidos, unos retrógrados y son los más egoístas de todos, porque sólo son fieles para que su pareja también lo sea y así coartar al máximo su libertad". Si tú nunca serías infiel ni perdonarías a tu pareja una infidelidad, simplemente di: "Yo no sería capaz de vivir una relación así", o "yo no quiero estar junto a una persona infiel". Pero no deberías juzgar a los demás.
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Imagínate que Luisa y Juan (la pareja fisión) dijesen lo siguiente de las parejas tradicionales: "Las parejas que conviven bajo el mismo techo no son verdaderas parejas. Para ser pareja hay que mantener la pasión, evitar conflictos y disfrutar cada uno de su espacio, algo que sólo se consigue viviendo separados. La pareja tradicional siempre está discutiendo y están vulnerando constantemente la libertad del otro, por lo que nunca se podría considerar una pareja, o por lo menos no una pareja feliz."

¿Pensáis que una pareja fisión, o una persona que no valore la fidelidad, son respetados igual que se respetan a los que deciden ser fieles o a las parejas que viven bajo el mismo techo? Deberíamos pensar más las valoraciones que realizamos y cultivar más el máximo respeto hacia las decisiones e ideas que sólo concierne a los demás.
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Y para acabar, comentarios aparecidos en este blog que me gustan mucho más:

- "Quizás dependa de la persona, pero yo personalmente no sería capaz de llevar una relación así." (Anónimo, en Pareja fisión)

- "Creo que lo importante es tomar una decisión concienzuda y no exclusivamente romántica, antes de convivir con alguien." (Jimena, en Vivir juntos)

- "Pues a mí me da más placer el orgasmo vaginal que el clitoriano, que lo considero un aperitivo." (Overthesea, en El punto G)

- "No creo q haya mucha gente q acepte la infidelidad como tú lo planteas." (Chaouen, en Infidelidad capítulo 1)

29.12.07

...

"Disfrutamos del calor porque hemos sentido el frío. Valoramos la luz porque conocemos la oscuridad. Y comprendemos la felicidad porque hemos conocido la tristeza."
(David Weatherford, psicólogo y escritor)

"El alma resiste mucho mejor los dolores agudos que la tristeza prolongada."
(Jean-Jacques Rousseau, filósofo francés)

"Si estás atravesando un infierno, sigue caminando."
(Winston Churchill, escritor y orador británico)

"Por muy larga que sea la noche, el amanecer llegará."
(refrán africano)

"La tristeza es una enfermedad en la que cada paciente debe tratarse a sí mismo."
(Voltaire, escritor y filósofo francés)
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19.12.07

Decisiones acertadas

A todos nos ha pasado en infinidad de ocasiones el arrepentirnos de una decisión tomada. Cuantas veces habremos dicho aquello de: "qué rabia, cuánto me arrepiento", "si pudiese dar marcha atrás...", "tenía que haber elegido la otra opción"...

Ante estas situaciones la respuesta más habitual que solemos obtener es la de "no le des más vueltas". Esta frase inútil suele ir acompañada de una argumentación del estilo a "ya no hay vuelta atrás". ¿Pero realmente no debemos darle más vueltas? ¿Por qué?

Para empezar hay que tener en cuenta que cuando elegimos algo, también estamos descartando algo. Y si tenemos dudas de qué opción elegir, eso significa que todas las opciones tienen cosas buenas y cosas malas. Por ello, al elegir una de ellas, estamos descartando también las cosas buenas de las opciones no elegidas. Y una vez tomada la decisión, parece que sólo nos viene a la cabeza esas cosas buenas de nuestros descartes, relegándose a un segundo plano tanto todas las cosas buenas de nuestra opción como las cosas malas de las opciones descartadas. Y me explico con un ejemplo:

Me voy a comprar un coche. No sé si comprarme uno nuevo muy sencillito o uno de ocasión más majo. Finalmente decido comprarme uno de ocasión, por un lado porque me sale más barato y no estoy bien económicamente, y por otro lado porque puedo comprarme un coche mejor por menos dinero. Cuando tengo el coche, sólo me viene a la cabeza cosas del estilo a: "este color no me convence, si lo hubiese comprado nuevo hubiese elegido el color", "hace un ruido raro, los nuevos no hacen ningún ruido", "el año que viene ya tengo que pasar la ITV, si fuese nuevo..." Es como si se nos hubiese olvidado por completo el dinero que nos hemos ahorrado, que el coche tiene más potencia, que es más grande, que no he tenido que hacer malabarismos para poder pagarlo...

Por otro lado, también hay que destacar que cuando hay varias opciones de actuación y tenemos que elegir una de ellas, casi siempre tomamos la decisión más acertada. Esto no significa que los resultados sean los esperados, ni tampoco tienen porqué ser los mejores. Pero esto no quita a que la decisión sea la acertada. Y me explico:

Cuando consideramos que hemos tomado una decisión "equivocada" no estamos haciendo una valoración de la decisión tomada, sino de las consecuencias y los resultados de esa decisión. Vamos, que cuando elijo el camino "A" para llegar lo más rápido posible al centro comercial y pillo un tremendo atasco, "lo malo" no es la decisión tomada, lo malo son los resultados.

Entonces, ¿por qué no tengo que enfadarme por la decisión que he tomado? ¿No tengo por qué arrepentirme? Pues claro que no. ¿Qué criterios has tenido en cuenta para elegir esa opción entre todas las posibles? Los criterios pueden ser variados dependiendo de la situación, pero nunca vas a poder tener los resultados como criterio a tener en cuenta. Si supieses los resultados a priori, nunca tendrías dudas de qué elegir. En el ejemplo del camino para ir al centro comercial, los criterios serán la distancia de los dos recorridos, el tráfico que suele haber por cada itinerario, si es hora punta o no... pero nunca será un criterio el tiempo que vas a tardar; porque si lo supieses, no habría ninguna duda. "Ya, pero si pudiese volver atrás, elegiría el otro itinerario"... Falso. Si pudieses volver atrás, tendrías los mismos criterios (distancia, tráfico habitual, hora...), por lo que la decisión sería la misma. Vamos, que la decisión ha sido la acertada, a pesar de que los resultados no hayan sido los esperados.

Otro ejemplo: Elijo cambiar de trabajo, y en mi nuevo trabajo hay un compañero que me está haciendo la vida imposible. "No tenía que haber cambiado de trabajo..." ¡No pienses eso! Los criterios que has tenido en cuenta (salario, horario, actividad laboral...) te han hecho tomar la decisión de cambiar de trabajo, y la decisión está bien tomada. Los resultados no son los que esperabas, pero es que no eres adivino. La decisión es la correcta, a pesar de que no estés a gusto en tu nuevo trabajo. Si volvieses a estar en una situación así, la decisión debería ser la misma; por lo que la decisión que has tomado es la acertada.

Cuando sientas que te has equivocado en la decisión que has tomado, tres cosas:

- Haz un esfuerzo en recordar todo lo malo del resto de las opciones, y recuerda con intensidad todas las cosas buenas de la decisión tomada. "Cómo tira este coche en las cuesta-arriba... y todo lo que me he ahorrado al pillarlo de ocasión, qué bien que ahora no estoy con el agua al cuello..."

- Era imposible saber con anterioridad los resultados de tu decisión. Con los datos que tenías has elegido lo que tenías que elegir, y no tienes razones para arrepentirte. A posteriori es muy fácil decir lo que teníamos que haber hecho, pero además de fácil, es algo absurdo e inútil.

- Nadie sabe qué hubiese pasado si hubieses elegido la otra opción. Sí, por este camino he pillado un gran atasco, pero igual por el otro hay todavía más tráfico, o me hubiesen puesto una multa, o hubiese tenido un accidente... ¡Quién sabe!

27.10.07

Tipos de amor

Encontré por ahí esta pirámide, creada por el psicólogo R. Sternberg, y me gustó. En ella se reflejan los diferentes tipos de amor que podemos sentir, y cuales son las características de cada uno. Como sexólogo puedo asegurar que la pirámide está muy lograda, aunque profesionalmente podríamos matizar algunas cosillas, y sin duda cambiaría algunos nombres.

Puede que algunos casos no entendáis bien el tipo de amor al que se refiere la pirámide, y como no hay mejor explicación que un buen ejemplo, ahí voy:

- Cariño (sólo Intimidad): Lo que sentimos hacia un buen amig@.

- Encaprichamiento (sólo Pasión): Un polvo de una noche. O tener SÓLO SEXO con alguien de vez en cuando. Aunque haya un pre-coito y un post-coito con cierta intimidad, es un mero trámite; la relación se centra en la pasión.

- Amor Consumado (Intimidad + Pasión + Compromiso): Los primeros meses de la relación de una pareja estable y con buenas previsiones de continuidad. La ciencia ha demostrado que la pasión desaparece con el paso del tiempo, o por lo menos disminuye en gran medida, como puedes leer en ESTE post.

- Amor Sociable (Intimidad + Compromiso): El amor que suele quedar en una pareja estable con el paso de los años.

- Amor Romántico (Intimidad + Pasión): Lo que siente por ejemplo una pareja de amantes. ¿Tienes un amante? ¿La relación con él/ella es algo más que sexo? ¿Sois, además de "pareja sexual", amigos? Eso es amor romántico.

- Amor Vacío (sólo Compromiso): Las parejas que se formaban antiguamente por cuestiones territoriales, de descendencia, etc. Hoy en día podría ser una pareja que estén juntos sólo por intereses económicos o patrimoniales. También podría ser una pareja que, a pesar de que ambos están deseando separarse, acuerdan seguir juntos durante unos años para no vivir una separación que podría ser traumática para sus hijos todavía demasiado pequeños.

- Amor Fatuo (Pasión + Compromiso): Éste no lo tengo claro. ¿Podría ser ese rollito que tienes con alguien, que quedáis periódicamente para mantener relaciones eróticas, y que tenéis intenciones de seguir con vuestro "compromiso", pero en dónde sólo hay sexo, sin intimidad? ¿O sería ese compañero de piso con el que te has comprado un piso para poder soportar una hipoteca, y que ya de paso te follas de vez en cuando? ¿Qué os parece?

Nota: Las relaciones de pareja estables suelen andar entre el Amor Consumado y el Amor Sociable. Los primeros años estarán más cerca del Consumado, pero el paso de los años hace que el amor vaya evolucionando hacia el Sociable.

20.10.07

Decir NO

CASO 1:
- ELLA: Cariño, ¿me puedes hacer un favor?
- ÉL: ¿Qué favor?
- ÉLLA: Es que tengo que ir al centro comercial a comprar una cosa, ¿me puedes acercar en coche? Es que coger el autobús me da una pereza...
- ÉL: Bueno...

Esta conversación, que está llena de asertividad, puede parecer que está bien llevada en todos los aspectos. Pero no es así por un pequeño detalle: a él no le apetece una mierda llevar a su pareja al centro comercial. Ella actúa con una perfección absoluta, pidiendo un favor a su pareja con total asertividad, sin ningún tipo de exigencia y explicando claramente sus razones. Pero él se equivoca.

Él, que no le apetece nada hacer dicho favor a su pareja, tiene todo el derecho a decir que NO. Y no sólo tiene el derecho, sino que debería decirlo. Con asertividad y tranquilidad, pero con firmeza y claridad. De esta forma hará un valioso ejercicio de responsabilidad, autenticidad y madurez. Podría ser algo así:
- Jo cari, ya lo siento, pero es que no me apetece nada.

A esta respuesta se puede añadir una explicación más extensa (algo no imprescindible):
- Es que he tenido un día muy duro en el trabajo, y acabo de llegar a casa y me gustaría descansar.

También se puede añadir una propuesta, una alternativa (tampoco imprescindible):
- ¿Qué te parece si vamos mañana? Es que mañana sábado tengo todo el día libre y a así vamos con más tiempo.

El caso está más que claro. Ella no tiene ningún derecho a enfadarse con él, ya que él ha sido sincero y fiel a sus deseos, y ella puede irse solita al centro comercial si tanto le apetece. Mejor eso que llevarla en coche y luego pasarle unas cuantas facturas por ello, ¿no? Además, que él no es taxista de nadie...

CASO 2:
- ELLA: Cari, ¿me podrías hacer un favor?
- ÉL: ¿Qué favor?
- Es que mañana tengo que ir al ginecólogo a hacerme varias pruebas, y me da bastante miedo. ¿Me acompañas?
- ¡Qué dices! Ni de palo; para un día que no trabajo, lo voy a perder acompañándote al ginecólogo...

Aquí, él sí que sabe decir "no", lo que falla en este chico es que parece que no sabe decir que "sí". Si realmente quieres a tu pareja, ella lo está pasando mal por su cita con el ginecólogo, y te demuestra lo importante que eres para ella pidiendo tu compañía y apoyo en un momento que ella considera que va a ser duro... no entiendo la negativa. Porque si no es en esta ocasión, ¿cuándo vas a decir "sí" a un favor que te pidan?

En muchas ocasiones puede que físicamente no nos apetezca hacer un favor. Puede que estemos cansados, que no nos guste la actividad a realizar, o que simplemente nos de pereza. Pero hay dos razones que pueden motivarnos a decir "sí", que en la mayoría de las ocasiones van unidas:
- Nuestro perjuicio por realizar dicho favor es mucho menor que el perjuicio que sufriría la otra persona con nuestra negativa.
- Es tan importante para mi pareja que le haga el favor, que deseo realmente hacerlo por el simple hecho de verla feliz.

Me parece que en este caso el hecho de ir al ginecólogo es lo suficientemente importante para ella como para que él disfrute haciendo un pequeño esfuerzo, ¿no?

Tenemos que aprender a decir "no" cuando no nos apetezca hacer algo, expresando sinceramente nuestras preferencias y opiniones, valorándonos y teniéndonos en cuenta a nosotros mismos. De esta forma daremos importancia a nuestros deseos, seremos fieles a nosotros mismos y demostraremos a nuestra pareja que nuestras preferencias también son importantes.

Pero antes de decir "no", también es importante un profundo trabajo de empatía y comprensión. Ponte en el lugar del otro, piensa en los perjuicios de tu posible negativa, y valora con la máxima objetividad las consecuencias del decir "no" y del decir "sí". De esta forma diremos "sí" cuando lo consideremos adecuado, pero manteniendo vigente en todo momento la posibilidad de decir "no".

Decir "no" sin sentirnos culpables, y gestionar el "sí" con generosidad tanto para el otro como para uno mismo, son habilidades sociales básicas que todos deberíamos madurar. ¡Ánimo!

16.7.07

Toda la verdad

¿Quieres siempre saber la verdad completa? ¿Para ti conocer la verdad plena no debe estar condicionado por las circunstancias?

El cuento que hoy ha publicado una buena amiga en su fotolog me ha recordado el post que escribí hace tiempo planteando ciertas dudas sobre la inconveniencia absoluta de la mentira.

No dudes en leer el cuento, pincha AQUÍ. 100% recomendable.

Ah, gracias Mery ;-)

16.6.07

¿Os acordáis de la empatía?

Hoy me apetecía recordar uno de los posts de los que me siento más orgulloso. Además me parece uno de los más interesantes y valiosos; creo que es un artículo que nos vendría bien releerlo de vez en cuando... Ahí va:

¡Una de empatía!

Palabra extraña, ¿verdad? La empatía, según la Real Academia Española, es la identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro. Me gusta más la del diccionario VOX, aunque tampoco sea del todo acertada para mi gusto: Participación afectiva de una persona en una realidad ajena a ella, generalmente en los sentimientos de otra persona. Me quedo con la explicación más popular y cotidiana: "Ponerse en el lugar del otro". ¿Pero es esto tan sencillo como parece?

- Es que no lo entiendo... mira que me pongo en su lugar, pero no sé como ha podido hacer algo así...
- Yo si fuese él, nunca hubiese tomado esa decisión.
- Me pongo en su lugar y sigo sin comprender por qué lo ha hecho.
Este tipo de expresiones se oyen constantemente cuando hablamos, valoramos y juzgamos las conductas, actitudes y decisiones de los demás. Estamos acostumbrados a añadir sin ningún reparo coletillas del tipo "sí me pongo en su lugar" o "claro que tengo empatía", sin ser realmente conscientes si estamos teniendo empatía de verdad.

Ser empático es realmente difícil. No es tan sencillo como "ponerse en el lugar del otro", ya que cuando intentamos hacer esto, lo que hacemos realmente es lo siguiente: YO, con todos mis deseos, prejuicios, valores, motivaciones, recursos, habilidades... me pongo en el lugar del otro, una situación que es completamente ajena a mí. Es imposible ponerse por completo en el lugar del OTRO; con sus deseos, prejuicios, valores, motivaciones...

Entonces, ¿no es posible tener empatía? Yo diría que lo que no es posible es tener una empatía absoluta, pero podemos hacer un esfuerzo para intentar comprender qué y cómo otra persona puede estar sintiendo en un momento concreto. Para ello hay que intentar "visualizar" y comprender todo lo que una persona tiene dentro de sí misma, e intentar sentirlo como propio. Tenemos que ser conscientes de todo lo que ha podido vivir una persona para llegar a sentir como siente, a actuar como actúa, a pensar como piensa...

Cuando valoremos negativamente lo que alguien ha dicho o ha hecho, deberíamos hacer un gran esfuerzo y no valorar solamente el resultado de su conducta, sino reflexionar en las causas y motivaciones que hay detrás. Debemos intentar adentrarnos en la mente del otro y pensar qué hubiésemos hecho nosotros si hubiésemos estado en su lugar, pero con sus mismos prejuicios, valores, habilidades, ideas... Y no os olvidéis los tres ingredientes mágicos para esta difícil receta: Comunicación, comunicación y comunicación.

10.6.07

Tranquilo...

Por qué no decir la frase "tranquil@, que todo va a salir bien", "tranquil@, que seguro que todo se arregla" o similares:

1.- Porque no es verdad. Puede que no se arregle, o puede que no salga bien.

2.- Porque puede crear falsas expectativas. Si la cosa está jodida, está jodida, y habrá que asumir y afrontar la situación de la forma más realista posible. El crear falsas expectativas puede provocar que la "hostia" al final sea más dura, o que las consecuencias de no esperar que el problema "no se arregle" sean mucho peores por no ser realista.

3.- Porque puede denotar falta de empatía y comprensión. "¿Qué no me preocupe? Claro, como no te está pasando a ti..."

4.- Porque es una frase inútil. No tiene absolutamente ningún valor; no trasmite nada, no aporta nada.

5.- Porque hay alternativas mucho mejores. Un "ya, entiendo como te sientes", un "si necesitas cualquier cosa cuenta conmigo", o un fuerte y sincero abrazo, seguro que aporta mucho más.


6.6.07

Gestionando deseos (3)

[Continuación del post Gestionando deseos (2)]

"Es que me muero de ganas de un polvazo con Elsa Pataky, cómo me pone... ¡Haría cualquier cosa por conseguirlo!"


Como ya he comentado en los dos post anteriores, el sentir deseos no tiene nada de malo, independientemente de cómo sean los deseos que sintamos. Lo malo puede ser no saber gestionarlos, no canalizarlos correctamente, y acabar llevando al ámbito de las conductas deseos que tenían que haberse vivido y disfrutado en el ámbito de las fantasías.

Una de las causas de no conseguir canalizar correctamente los deseos que sentimos es la represión y la condena social que se impone a muchos de ellos. Hay deseos socialmente catalogados como "buenos" y deseos que tienen la etiqueta de "malos". No señores; los deseos NUNCA son malos; lo tremendamente "malo" es diagnosticar y condenar a la gente por los deseos que puedan sentir.

El que yo sienta deseos de ser millonario está bien visto. Nadie dice que soy un ladrón en potencia, nadie asegura que voy a acabar malversando fondos públicos, ni nadie me describe como un jeta avaricioso. Como mucho dirán que soy ambicioso...

El que sienta mucho deseo erótico en general está visto como algo normal e incluso sano y divertido, siempre que sea hombre y tenga entre 14 y 45 años. Para una chica o un anciano no es lo mismo...

El que sienta un fuerte deseo erótico-sexual por Elsa Pataky es de lo más normal. Todos podemos hacer público nuestros deseos hacia ella, y nadie nos acusará de enfermo, ni de violador en potencia, y a nadie se le pasará por la cabeza el que un día se me pueda "cruzar la vena" e intentar localizar a Elsa y violarla.

¿Y qué sucede con el paidófilo? Sí, es cierto, siente deseos eróticos por los niños... ¿Y qué? ¿Es eso más grave que sentir deseos de matar a tu jefe? ¿Es más grave que sentir deseos de atar a Natalia Verbeke a una cama y hacerla de todo? ¿Es más grave que sentir deseos de pegar un tiro a ese político que tanto odio te genera?

Ni el deseo de ser millonario te convierte en un ladrón, ni el deseo de acostarte con Elsa te convierte en un violador, ni el deseo erótico hacia los niños te convierte en un pederasta. Como el deseo de agredir a tu jefe está bien visto, todos se ríen cuando dices imaginar la cara de tu jefe en el balón que chutas. Como el deseo de acostarte con Elsa Pataky es lógico, puedes comentar con tus amigos todas las prácticas sexuales que le harías. ¿Y qué sucede cuando se despierta tu deseo erótico al ver la imagen de un niño? Pues nada. Habrá que aceptarlo, normalizarlo y CANALIZARLO, como cualquier otro deseo. En este caso las fantasías serán una forma sana, agradable, sencilla y 100% respetuosa de disfrutar y canalizar correctamente los deseos. Y así, como ya he dicho antes, evitaremos que exploten todos los deseos reprimidos, ignorados y demonizados, con una conducta para nada deseable.

Quien quiere ser millonario es ambicioso, quien roba para ser millonario es un ladrón. Y no tienen nada que ver los ambiciosos con los ladrones. Quien siente deseos eróticos hacia los niños es un paidófilo, quien agrede genitalmente a un niño está cometiendo un delito, y es un criminal. Y un paidófilo no tiene nada que ver con eso.

1.6.07

Gestionando deseos (2)

[Continuación del post Gestionando deseos (1)]

Como ya he explicado, entre los deseos que sintamos puede que haya algunos que no sea nada conveniente llevarlos al ámbito de las conductas. Unos ejemplos:
- Deseo de dar una paliza a un político que nos cae muy mal.
- Deseo de dar una fuerte patada a un perro enano y feo que te está ladrando.
- Deseo de quitar el dinero a una señora de gran opulencia a la que vemos sacar diez mil euros en el banco.
- Deseo de atropellar a nuestro insoportable jefe cuando pasa delante de nuestro coche en el aparcamiento.

Entonces, como ya comenté en el anterior post, si la cantidad y el tipo de deseos que podamos sentir es algo que no podemos controlar, ¿qué debemos hacer con esos deseos que no podemos cumplir? GESTIONARLOS. Y, por qué no, disfrutarlos. Pasos para gestionar correctamente los deseos:

1.- Reconocerlos: Sí, tienes el deseo de "X", y no tienes porqué negarlo. No intentes convencerte que no sientes dicho deseo, porque puede ser peor. Sientes deseo de "X", reconócelo.

2.- Asumirlo y normalizarlo: No pasa nada por sentir deseos, incluso con los deseos más enrevesados. Sentir deseos no es malo, ni siquiera sentir deseo por "X", así que no te preocupes. Además, todos sentimos en alguna ocasión deseos hacia algo que no vamos a poder llevar al ámbito de las conductas, y no pasa nada. No eres ni mejor ni peor persona por desear "X", ni eres ningún bicho raro; eres tan normal como cualquier otra persona. En mayor o menor medida todos deseamos cosas que no vamos a poder cumplir.

3.- Entenderlos (prescindible): No siempre hay una explicación para nuestros deseos, pero en ocasiones sí, y nos puede ser útil. Por ejemplo: ¿Por qué siendo hombre sientes deseos de mantener relaciones eróticas con muchas mujeres y en muchas ocasiones? Porque vivimos en una sociedad en donde al hombre se le hipersexualiza, además de los efectos que provoca en nuestro deseo erótico nuestra alta cantidad de testosterona. Si no encuentras explicación a tus deseos tampoco pasa nada, acéptalos y asúmelos igualmente.

4.- Canalizarlos correctamente (MUY IMPORTANTE): Debemos canalizar los deseos hacia conductas que no tengan ningún efecto negativo ni para nosotros ni para los demás. Por ejemplo, si tenemos deseos de pegar o incluso de matar a alguien; podemos gritar muy fuerte, golpear un cojín o similar, fantasear en como lo golpeamos... e incluso nuestro subconsciente puede actuar por nosotros pudiendo provocarnos sueños agresivos contra la persona odiada. Si disfrutas canalizando dichos deseos, por ejemplo al colocar una foto del jefe en el cojín que golpeas, mejor para ti, no tiene nada de malo.

El aceptar y asumir los deseos que sentimos, y sobre todo el canalizarlos correctamente incluso disfrutando de ello, provocará que nos sintamos bien y sintamos nuestros deseos satisfechos, por lo menos en gran parte. Es una forma muy sana y agradable de satisfacción, y evitaremos explotar de alguna forma indeseable de tanto reprimir dichos deseos.

Para acabar, y para relacionar el tema con el sexo y el erotismo, cuestiones para la reflexión: ¿Cómo gestionar...
a) ...el deseo de un/a andrerasta de acostarse con Brad Pitt?
b) ...el altísimo deseo erótico de un hombre, que quiere sexo a diario, cuya pareja tiene mucho menor deseo erótico?
c) ...el deseo de un hombre de ver cómo su novia se acuesta con otro hombre?
d) ...el deseo por los niños de un paidófilo?

El tercer capítulo será determinante y concluyente...

30.5.07

Gestionando deseos (1)

Los deseos es algo completamente incontrolable; sentimos diferentes deseos por algo o alguien y no podemos evitar sentirlos, por mucho que nos lo propongamos. Lo que sí podemos controlar son nuestras conductas, nuestras acciones, nuestra forma de actuar en relación a dichos deseos. Un par de ejemplos:

1.- Muchas madres (por no decir todas) en numerosas ocasiones sienten verdaderos deseos de dar una bofetada a su hijo. Estas madres no pueden controlar el sentir o no dicho deseo (si pudiesen seguro que la mayoría harían lo posible por no sentirlo), pero lo que sí pueden controlar es el darle la bofetada o no dársela.

2.- Ahora que llega el verano, muchos nos cortaremos en satisfacer nuestro deseo de comer chocolate. Por mucho que nos empeñemos en no desear comerlo, no habrá nada que hacer. Pero con un poco de fuerza de voluntad conseguiremos controlar nuestra conducta, y podremos evitar comer la dulce tentación. ¿Dejar de desearlo? Imposible...

Tenemos que tener cuidado y nunca condenar los deseos que podamos sentir. El sentir deseos es algo bueno, algo que enriquece nuestra calidad vida, algo beneficioso y cultivable. El desear es bueno SIEMPRE, y no tenemos porqué dejar de desear nada.

En cambio sí que hay muchas conductas que podemos catalogar como "malas". Algunos deseos mal gestionados pueden llevarnos a actuar de cierta manera que no sea bueno para nosotros, o que no sea bueno para los demás. El no aceptar ciertos deseos, el no entenderlos o el no canalizarlos correctamente puede provocar una conducta realmente negativa.

DEBEMOS APRENDER A GESTIONAR NUESTROS DESEOS, no a cambiarlos o a eliminarlos. Nadie es mejor o peor persona por los deseos que siente, en cambio nuestras conductas sí que dicen mucho de nosotros.

Todo lo que he escrito es importantísimo cuando lo aplicamos al mundo del sexo y el erotismo. ¿Os imagináis por dónde voy? El próximo día más y mejor...

[Continúa en el post Gestionando deseos (2)]

25.4.07

Objetivación de la belleza

Vivimos inmersos en una absurda tendencia a objetivar todo lo que nos rodea, y aunque no estoy de acuerdo con la supuesta "objetividad" de la mayoría de las cosas, todavía menos de cuestiones que hacen referencia a las ideas o los sentimientos.

Por suerte todavía hay temas en las que una supuesta objetividad no ha intoxicado la enriquecedora diversidad de opinión, pero hay otros temas en donde no entiendo esa obcecación por objetivar las diferentes sensaciones que podemos tener las personas. Parece que seguimos respetando bastante la subjetividad de los gustos, y todavía nadie se le ocurre decir cosas como "no te pueden gustar las acelgas, porque están malísimas". En cambio, no se que está pasando con algo tan subjetivo como la belleza. La obsesión por objetivarla nos está llevando a pronunciar frases tan absurdas como "no es guapo, pero a mi me gusta". Pero vamos a ver, ¿alguien sería capaz de decir "esa comida no está rica, pero a mi me gusta"? ¿Entonces? No lo entiendo...

La belleza es algo completamente subjetivo, y no tiene ningún sentido intentar objetivar algo que depende exclusivamente de la percepción subjetiva de cada persona. Es cierto que hay ciertos cánones de belleza, ciertos parámetros socialmente establecidos, que puede hacer que alguien esté más cerca o más lejos del estereotipo de belleza, pero eso no significa que nos tenga que parecer más o menos guap@. ¿Cuántas veces hemos visto a diferentes misses y misters y hemos pensado "pero si es feísim@"?

Esto sucede (e insisto) porque la belleza es algo SUBJETIVO; depende de las sensaciones que le genera al sujeto su percepción, y no de las cualidades del "objeto". Lo que a ti te puede parecer precioso, a mi puede parecerme horrible, y los dos tenemos razón.

¿Pero qué factores determinan que alguien nos pueda parecer guapo o feo? Cierto es que el que se parezca al estereotipo de belleza socialmente establecido es un factor importante, pero hay otros que no lo son menos: Su mirada, su sonrisa, su forma de vestir, su personalidad, su forma de moverse, su tono de voz, su forma de expresarse...

Cuando tu abuela dice que tu abuelo es guapísimo, o cuando tu amiga dice que su madre es guapísima, ambas aciertan por completo con sus afirmaciones. Puede que para ti tu abuelo no sea guapo, pero para tu abuela lo es, y no es que esté enamorada (hace años que se le pasó), es que lo siente de una forma completamente sincera y racional.

No se si habrá tenido más amantes José Coronado (guapo oficial) o Joaquín Sabina, pero no andarán lejos el uno del otro. Todavía hay gente que dice que Sabina "no es guapo, liga por cómo canta". ¿Cómo que no es guapo? ¿El cómo canta no es una característica personal, importantísima a la hora de hacer una valoración global de su belleza? Para mucha gente Sabina es mucho más guapo que Coronado, aunque no se parezca en nada a Brad Pitt.

Así que estad tranquilos, siempre habrá gente que piense que sois guapísim@s, pero también habrá gente que piense que no lo sois tanto. Y recordadlo siempre; una profunda mirada, una sonrisa sincera o unas palabras interesantes pueden ser mucho más determinantes que el tener una talla 36 o medir 1,70. O si no que se lo pregunten Sabina...

22.2.07

Desnudos y anormales


(...)
El problema no lo tiene la persona que se desnuda. Todos nos desnudamos como mínimo una vez al día. El problema está en la mirada del que se sorprende, que ofendido ante el cuerpo desnudo proyecta su angustia en el que lo exhibe. Así es como la persona considerada rara y digna de estudio periodístico es el desnudo y no el espectador sorprendido. El debate no se centra en el espectador o periodista que juzga anormal que una persona se quite la ropa, sino en la idoneidad del desnudo y en el hábito del que lo practica. Esta incapacidad de mirarse a uno mismo y darse cuenta de que el problema está en la mirada y no en el acto, es uno de los síntomas del giro conservador de nuestro pensamiento.

La moral conservadora siempre estuvo preocupada por cohesionar al grupo a partir de lo considerado normal. El conservador aborrece lo heterogéneo y se esfuerza por establecer un canon de normalidad que colisiona con la preciosa variedad de formas que nuestra especie es capaz de generar. El ser humano, imitando a la naturaleza, no deja de inventar formas de expresarse, de organizarse socialmente, de entenderse sexualmente, de construirse identitariamente, y en esa creatividad se realiza. ¿Por qué enfrentar este deseo de libertad a una abstracción tan restrictiva como la normalidad? Considerar que algo es anormal parte de la presunción de la propia normalidad pero ¿son normales nuestras vidas? ¿Es normal ser varón, heterosexual y patriota? ¿Es normal mirar desconfiado al que se desnuda o a la que se prostituye tras el campo del Barça?

Hace 2500 años el precepto de Delfos invitaba a los griegos a conocerse a sí mismos. Ya entonces Sócrates mientras paseaba comentaba a Fedro, “en lugar de intentar explicar [lo extraño], yo me observo a mí mismo”. En estos tiempos en los que los anormales son siempre los demás, sean actores, terroristas, maricas, putas, enfermos, delincuentes o moros, recordar el precepto de Delfos allanaría el camino. (...)

Roger Bernat, 16/02/2007